Jaime Basté fue uno de esos capitanes de Trasatlántica que daría para una biografía densa en avatares, emociones y peripecias. Nacido en 1842, hijo de Jaime Basté Guardiola y Josepa Riera Saladrigas, el capitán Basté era objeto de una semblanza aparecida en ‘La Revista de Navegación y Comercio’ de 30 de octubre de 1896.
Comenzó a ejercer de marino en el año 1857 mandando después varios buques de vela en navegación a la isla de Cuba y a Argentina, hasta que al fundar su empresa el marqués de Campo, le dieron el mando del vapor VALENCIA, primero y del ASIA después, con los cuales hizo viajes a Filipinas hasta la desaparición de aquella empresa. Navegó algún tiempo por el mar de las Antillas en barcos de la compañía del conde de la Mortera, y después de haber hecho muchos viajes de capitán al mando de vapores de importancia, ingresó de tercer oficial en la Compañía Trasatlántica, demostrando así una modestia que le honra.
Posteriormente mandó el vapor SAN FRANCISCO, verificando varios viajes a Fernando Póo y a Marruecos. En el CIUDAD CONDAL marchó a Cuba de donde regresó con el PANAMA; tomó después el mando del ISLA DE PANAY navegando a Filipinas ocho años sin interrupción alguna y pasó a mandar el SANTIAGO.
El capitán Basté era sin duda un hombre culto. Notables fueron los regalos de animales, traídos de los destinos exóticos que visitaba con el buque a su mando, para el zoo de Barcelona. Que sepamos, según recoge ‘La Vanguardia’ del 26 de marzo de 1895, regaló al Ayuntamiento de Barcelona para la colección zoológica un ave de rapiña que se posó en una verga del buque cuando navegaban por las inmediaciones de la isla de Candía. Cuando anocheció, un marinero subió a la verga con un saco y atrapó al ave dormida, sin dificultad, añade el diario barcelonés.

No era el primer regalo. Informa Sanahuja que tiempo atrás había regalado al Zoológico de Barcelona un corzo de la isla de Luzón, y meses después traía otro ejemplar de corzo, para que el primero tuviese pareja. Todo un caballero el capitán Basté, comenta Sanahuja.
Pero no sólo donó animales para conocimiento de los ciudadanos de Barcelona. Según ‘La Vanguardia’, en su edición del día 27 de marzo de 1895:
Con destino al Museo público de la Real Academia de Ciencias y Artes, el individuo de la misma Dr. don Joaquín Mariano Salvañá, ha regalado unacolección de cien especies de conchas procedentes de varios países, y elcapitán del trasatlántico ISLA DE PANAY, don Jaime Basté, tres ejemplares de gorgonias, recogidas en las islas Filipinas.
El capitán de la Marina mercante Jaime Basté falleció en San Baudilio de Llobregat el día 7 de abril de 1900. Ese día, comenta Sanahuja, Trasatlántica se vestía de luto al perder a uno de sus capitanes insignia.
Reformas en el buque y régimen de comidas
Al cumplir el ISLA DE PANAY doce años entró en dique para una gran reparación y reforma que incluyó el cambio de las máquinas y calderas originales. Se le instalaron máquinas de triple expansión provistas de los adelantos técnicos correspondientes. El acta del reconocimiento del buque por las autoridades para validar si cumplía con las exigencias del contrato con el Estado, fechada en Cádiz el 17 de mayo de 1894 afirma que comparados los resultados obtenidos por las reformas llevadas a cabo con los de las pruebas verificadas al recibo del buque en 18 de noviembre de 1882 en las que obtuvo una velocidad media de 13,53 nudos resulta que el vapor ISLA DE PANAY ha aumentado su velocidad dos millas y cuarenta y cuatro centésimas, y teniendo en cuenta además que las modificaciones practicadas en cámaras y alojamientos (…) y otras mejoras generales introducidas, opina la Junta que el vapor correo ISLA DE PANAY resulta notablemente mejorado respecto a sus condiciones de admisión en 18 de noviembre de 1882 y que los adelantos en él establecidos le colocan a la altura de los mejores buques en la Compañía a que pertenece.

Reanudados sus viajes a Filipinas, ‘La Correspondencia de España’ de 2 de agosto de 1896, iniciaba una serie de artículos sobre esas largas navegaciones. En un artículo titulado Viaje a Filipinas, citaba:
Port-Said 23 julio. Sin novedad han llegado a este puerto los 118 hombres que forman la tripulación del ISLA DE PANAY, 156 pasajeros de primera y segunda y 460 individuos de tropa, que van a cubrir bajas en el archipiélago filipino. Todos están contentos de la primera etapa de nuestro viaje, y el calor,enemigo a quien por hoy más tememos, no se ha sentido mucho.
El pasaje. Forman parte de esté el general de división D. Luis Cappa, nombrado comandante general de Mindanao, y el de brigada don Diego Buil,con sus respectivos ayudantes.Vienen tres comisarios de guerra, varios oficiales de infantería y de marina, siete hermanas de la caridad, tres sacerdotes, siete frailes benitos, cinco hermanos de San Vicente de Paul y 16 frailes capuchinos (…)
Los frailes dicen misa a diario y rezan, como es natural, sus acostumbradas oraciones; procuran atraerse a los niños y tratan de confesar a la tropa que guste hacerlo; por la noche se reza el rosario, costumbre que es general en todos los barcos de la Trasatlántica, y así transcurre el tiempo presurosamente.
El trato á bordo. Hay que confesar que es bueno, dadas las condiciones en que se vive, y si bien el aburrimiento hará más tarde que todo el mundo se canse de la cocina, por hoy el pasaje está muy satisfecho.
El desayuno es de seis a ocho de la mañana, y lo constituye chocolate,café o té. A las diez el almuerzo, que consiste en un plato de huevos, dos platos más variados y un plato de asado o bistek, cinco postres y cuatro entremeses. A la una el refresco, que es de sorbete de piña, agua de limón o naranja. A las cuatro la comida, que consiste en sopa, cocido, cinco principios y seis postres, entremeses, jerez, y los jueves y domingos champagne. A las nueve la cena, compuesta de fiambre, té, café, chocolate, etc., etc.
Es, pues, una de las ocupaciones de la vida de a bordo el comer bien y con frecuencia, pues la mar despierta mucho el apetito.
Las fuerzas del ejército tienen, además del desayuno, dos platos en el almuerzo y un suculento cocido por la tarde, todo rociado con su correspondiente vino; así es que cuando hace buen tiempo, no cesa entre ellos el cante y el guitarreo, pues allí donde hay un soldado español, está el buen humor.
NOTA DEL EDITOR. Todas las fotos y citas, salvo que expresamente se diga otra cosa, han sido obtenidas de los libros de Vicente Sanahuja, glosados en el Proyecto Trasatlántica. La foto de portada muestra al ISLA DE PANAY fondeado a la entrada del canal de Suez. Foto de la web Naval History and Heritage Command.
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