El viaje real a Canarias y el gran cocinero Brizuela
El grandioso vapor ALFONSO XII, antes METEORO, adquirido por la Compañía Trasatlántica de Barcelona ha sido destinado a la carrera de Bilbao a La Habana y Veracruz haciendo las escalas del N.O. de España. Dicho buque emprenderá el primer viaje el día 16 de octubre próximo y como tiene un andar superior a 19 millas, es de suponer que hará la travesía de la Coruña a la Habana en nueve días. Cuando fue adquirido el METEORO por nuestro gobierno hacía la carrera de Hamburgo a Nueva York. (Diario La Dinastía, 14 de septiembre de 1.900)

Así empezó la vida civil y española de antiguo HAVEL, luego METEORO y finalmente nombrado ALFONSO XII por deseo expreso de los dueños de Trasatlántica. Su primer capitán fue Ángel Casquero, santanderino, de quien Rafael González Echegaray en su obra ‘Capitanes de Cantabria’ atribuía raras dotes de valor, serenidad, destreza y precisión. Era un capitán completísimo (…)
Vicente Sanahuja detalla las fechas de entrada y salida de todos los viajes que realizó el ALFONSO XII en la carrera del Norte de España-Caribe, y, por supuesto, los viajes extraordinarios que realizó a puertos de otras latitudes, en misiones monárquicas y diplomáticas. Si existe documentación disponible añade el autor cuantos pasajeros iban a bordo, cuantas toneladas de carga y de qué tipo, y cuantas sacas de correspondencia había que transportar. Una información formidable.
De uno de los primeros viajes, en base a la documentación consultada existente en el Museo Marítimo de Barcelona, comenta:
El 14 de febrero [de 1901] salía de Santander y en una rápida galopada llegaba a Bilbao, fondeando en Portugalete, listo para el embarque de pasaje y algo de carga. Debía de salir de vuelta el 17 para hacerlo de Santander el 19 de febrero. Había recorrido 4.908 millas, consumiendo 2.233 toneladas de carbón, lo que representaba un gasto de 18.954,952 dólares; el total de gastos de navegación, más tráfico, ascendían a 33.778,154 dólares; en el haber figuraban 16.858,222 dólares, correspondientes en 15.059,986 al pasaje y 1.798,236 a la carga, lo que dejaba unas escandalosas pérdidas de 16.919,932 dólares.
Toda su vida marítima sería así y durante toda su vida marítima trataría de venderlo, modificarlo o moderar su consumo; nunca se consiguió.
Sanahuja se detiene en los diversos Intentos de venta documentados que se produjeron en 1904, vísperas de la guerra ruso-japonesa, circunstancias que recordaban mucho la compra por España del HAVEL. La primera oferta –sigue Sanahuja- entre otras calificadas de ratonera por Eizaguirre era de un bróker inglés nombrado en documentos como Harris. Poco después, el 21 de abril un tal Joaquín Rodríguez Guerraofrecía 85.000 libras esterlinas por el ALFONSO XII. Algo parecido hacia desde París Crestar Instamment, un bróker que entraba en el juego de la jugosa comisión que se llevaría, un 2,5% del precio de venta. Mucho más seria, según Sanahuja, era la oferta recibida el 2 de mayo de 1904 procedente de los constructores Denny, bien conocidos por Trasatlántica, y también la recibida de un bróker alemán. Hubo otro intento, que el diario ‘El Noroeste’ del 26 de mayo daba por hecho, de que el buque había sido vendido a Japón a través de unos brókeres ingleses. Ninguna de las ofertas prosperó, escribe Sanahuja, Trasatlántica no supo sacar partido de las necesidades de unas naciones muy poderosas y necesitadas y el ALFONSO XII perduró y perseveró socavando balances bajo la contraseña nacional.

Hubo con posterioridad otra oferta de compra del ALFONSO XII, que podemos calificar de seria, en marzo-abril de 1909 por parte de compradores ingleses, que tampoco llegó a buen puerto por la descoordinación entre delegaciones y representantes de Trasatlántica, que denotaba poco interés en la venta y provocaba en los compradores una mala impresión, según Sanahuja. Y aún otra en 1911 procedente de un agente inglés que, al parecer, actuaba para el imperio austro-húngaro, sospecha que frustró la compraventa.
La independencia real de Cuba
El 20 de mayo de 1902, el ALFONSO XII, con la insigne actriz María Guerrero, que regresaba a España junto a su compañía dramática, vivió un momento estelar: fue el primer buque que era despachado de la Habana con patente cubana (Diario ‘La verdad’, de Tortosa, edición del 11 de junio de 1902, copiando al Diario de la Marina). La salida de Cuba, escribe Sanahuja tras analizar la documentación de la época, fue espectacular por haberse arriado la bandera americana e izada la de la República de Cuba.
El viaje del rey Alfonso XIII a Canarias
En junio de 1905 se anunciaba el propósito del monarca de hacer una excursión a Canarias. A tal efecto, con suma discreción, el ALFONSO XII dedicó el segundo semestre del año a modificar la habilitación, embellecer aún más los salones y comedores y preparar el buque para el paseo real. Una vez preparado para satisfacer a la realeza, el ALFONSO XII volvió al seno de la Armada (Real Orden de 16 de marzo de 1906 que otorgaba al buque la condición de crucero auxiliar). Como indicaba la prestigiosa revista ‘La Vida Marítima’, edición de 30 de marzo de 1906, el ALFONSO XII, a pesar de todo, era el orgullo nacional de la Marina Mercante. Sanahuja recoge casi íntegro el artículo ‘Expedición Real a Canarias’ en el cual la revista, dirigida por personal de la Armada, da rienda suelta a un lenguaje florido y rococó para describir los lujos y requintes del ALFONSO XII, nombrado ahora crucero auxiliar. Un simple ejemplo:

… los techos están formados de maderas de mérito, muy bien talladas, así como las paredes, y en éstas hay dos grandes espejos, cueros de Córdoba repujados con diversas figuras, seis mesas para tresillo y café, y muchos grupos de luces eléctricas. El piso es de hule imitando roble. Semejante pompa para un saloncito de 12 metros cuadrados que había de utilizarse para fumar.
Bien es verdad que también equiparon al buque con una estación de telegrafía sin hilos (TSH) entonces un avance incipiente para la seguridad marítima, de marca Telefunken, que fue desmontado al final del viaje real. Trasatlántica, que fue pionera en contratar con la Compañía Telefónica de España (CTE) optó al final por Marconi para la TSH de sus buques; el ALFONSO XII, y el PATRICIO SATRÚSTEGUI fueron los primeros buques civiles españoles provistos de telegrafía a bordo (Joaquín Cruz y Francisco Piniella, ‘La Compañía Trasatlántica española pionera de las radiocomunicaciones marítimas. Siempre adelante’ artículo publicado en la revista de la Sociedad Española de las Ciencias y de las Técnicas, número 80, 2014, citado por Sanahuja).

Colocaron al mando del buque a un capitán de navío, acompañado de cuatro tenientes, cuatro alféreces, 100 marineros y el resto de la dotación de la Compañía Trasatlántica. A bordo se han preparado dos Cámaras (sic) para los infantes, otras para el Rey (sic) y sesenta para el séquito, según informaba el Heraldo de Madrid en su edición de 18 de marzo de 1906.
La sustitución de los marinos mercantes por militares fue otro de los hechos negativos de este viaje, afirma Sanahuja. Y cita al diario ‘El Liberal’ de Menorca, en cuya edición del 4 de abril de 1906, podemos leer: Es verdad. Ha sido un desatino tremendo. La tripulación de estos barcos se sentiría, con fundamento herida en su dignidad. No merece ese menosprecio (…) Ese barco y todos los demás de la marina mercante transportaron tropas en gran número y las repatriaron sin sufrir un siniestro, lo que patentiza la pericia de estos marinos. Y concluye Sanahuja: La pericia profesional de los marinos mercantes, simplemente por el número de millas navegadas, era superior, en conjunto, a los de la Armada.

El liner salió de Cádiz, con el rey y un bien nutrido séquito, el día 24 de marzo de 1906, llegó a Tenerife el día 26 y salió de allí con destino a La Palma el día 30, aunque a la visita del mal tiempo reinante, cambió de idea y se dirigió a Las Palmas donde sus majestades atracaron sobre las 18 horas de ese mismo día 30. Abandonaron Las Palmas durante la noche del día 2 de abril y llegaron a La Palma la mañana del día 3. Según ‘La Vida Marítima’, en el artículo titulado también, según Sanahuja, “Expedición real a Canarias”, publicado con fecha 10 de abril de 1906, el rey insistió en visitar todas las islas canarias a pesar del mal tiempo reinante en la zona, de modo que pasaron por El Hierro, la Gomera, Fuerteventura y Lanzarote, de donde salieron para la Península el día 5 a las 17.30 horas. El viaje real finalizó en Cádiz el día 7 a las 8 de la mañana.
En cada una de las despedidas, de Cádiz y de las islas, se celebraron a bordo banquetes fenomenales, pantagruélicos, preparados por el gran chef Melquiades Brizuela, jefe de cocina del ALFONSO XII, un personaje a recordar.

El chef Melquiades Brizuela Hidalgo
Cocinero jefe del ALFONSO XII, Melquiades Brizuela fue unos de los cocineros más importantes de los buques trasatlánticos. Tras pasar por el Grand Hotel Continental de París, embarcar de jefe de cocina en el liner MELBOURNE, de bandera francesa, en un viaje de Europa a Australia, de cocinar en la casa Lhardy, de Madrid y en el Hotel Savoy de Londres, Brizuela entró en Trasatlántica en 1888 como segundo cocinero y dos años más tarde pasó a jefe de cocina. Con los años se convirtió en el cocinero estrella de la naviera. Como tal organizó un banquete para 1.500 personas a bordo del ALFONSO XII en Buenos Aires, en el viaje que la infanta Isabel de Borbón hizo a Argentina en representación del rey, su hermano, durante los festejos del centenario de la independencia de ese país. Ese singular viaje a Buenos Aires con la infanta Isabel a bordo, casi calcado en pompa, festejos y ostentación al viaje del rey a Canarias, había tenido un precedente en 1907, cuando se habló de iniciar una línea regular Cádiz-Buenos Aires, pero la iniciativa no prosperó. Sanahuja reproduce buena parte de las crónicas monárquicas que publicó el marqués de Valdeiglesias, director del diario ‘La Época‘ y enviado especial al viaje de la infanta, una pluma que Sanahuja califica de rococó, palatina y monárquica.

A ese viaje, realizado en mayo-junio de 1910, se refirió uno de los artífices de su éxito, Melquíades Brizuela, en un artículo publicado en la revista ‘El gorro blanco’ de 1 de agosto, en el que el chef describe algunas de sus creaciones todas diferentes, bajo la base de mi nueva creación, o sea La Cocina de fantasía y fantástica. De esa original y extravagante cocina, detalla, entre otros, el siguiente plato:
Codornices africanas al Vesubio en erupción. (Fantástica). Trabajo en hielo artificial, foco eléctrico encarnado, echando humo de papel de armenia, lava, papelillos dorados muy finos. La pequeña montaña descansa sobre un arriete [sic] de cristal. En la base, sobre cajitas rizadas de papel, codornices rellenas con crema de foiegras. En el fondo trufas y champignons. Salsa demiglacé aparte. Se sirve bien caliente. Y añade Brizuela: Ese plato lo serví el día del paso de la línea [el ecuador], de regreso.

De la información que Sanahuja recoge de la web ‘Sartén y pluma’, escrita por su descendiente Melquiades Brizuela Romero, sabemos que Melquiades Brizuela Hidalgo fue un destacado impulsor de la cultura gastronómica de principios del siglo XX. Tuvo reiterados contactos con los cocineros más relevantes de la época (Doménech, Serra, Bardají o Marqués). Y escribió un libro, “Sartén y pluma”, editado en 1903, con 1500 recetas, 300 fotograbados, y amplia información sobre las cocinas de los Trasatlánticos y los servicios de restauración de las grandes navieras de la época. Con notables dotes artísticas, creó innumerables bocetos y dibujos de presentación de platos para sus recetas, así como ilustraciones y pinturas, algunas de las cuales podemos admirar reproducidas en sus libros [en 1917 había publicado dos obras autobiográficas]. Las presentaciones de sus platos erran muy elaboradas, con esculturas de pan, azúcar, hielo y otros materiales. Usando baterías y lamparitas como accesorios de muchos de ellos. Toda una novedad a principios del siglo XX.
Sobre Brizuela, concluía Sanahuja: Sin dudarlo ni un instante, el señor Melquiades Brizuela Hidalgo fue un icono de la Compañía al costado de capitanes y primeros maquinistas históricos.
El cura ladrón y la muerte de capitán Morales y su prometida
Durante su vida activa, el ALFONSO XII vivió todo tipo de experiencias, nacimientos, muertes, delitos graves cometidos a bordo, no sólo robos, también asesinatos, amén de situaciones delicadas, más o menos dramáticas.
Entre ellas destacan dos historias. En primer lugar, la del célebre sacerdote Fernando Blasco Carrillo, que embarcó en el trasatlántico, con destino Méjico, agosto de 1901, donde debía ser entregado a las autoridades. El cura Blasco se había fugado de Méjico con 80.000 pesos en compañía de una amante. El dinero, robado a la Iglesia mejicana, estaba destinado al Vaticano, pero el cura prefirió disfrutarlo con su querida. Fue detenido en Madrid y devuelto a Méjico.
La segunda afecta al capitán Cristóbal Morales Ferrandiz, nacido en La Vila Joiosa en 1868, sobrino del almirante Ferrándiz e hijo del médico Matías Morales,que recibió el mando del ALFONSO XII en febrero de 1915, cuando el buque, que disfrutaba de un descanso obligado por los ruinosos costes de ponerlo en servicio, tuvo que sustituir al titular de la línea de Cuba y Méjico, el viejo pero rentable ALFONSO XIII, hundido de manera sorprendente en la Bahía de Santander; desgracia que supuso una oportunidad para el viejo, grande y antieconómico ALFONSO XII. En septiembre de 1918, con el ALFONSO XII cubriendo la línea del Caribe, el capitán Cristóbal Morales se había prometido en matrimonio con la señorita Teresa García Morales, popular tiple de la compañía del señor Ortas que había conocido en el viaje anterior. El viaje al Caribe desde los puertos del norte de España que debía iniciarse en La Coruña el 22 de septiembre de 1918 resultó muy accidentado. La epidemia de gripe, que algunos llamaron “española” afectó a 700 pasajeros, de los cuales 25 fallecieron. Antes de iniciarse el viaje, el día 18, en Gijón se produjo una grave pelea a bordo entre un palero y un fogonero, a resultas de la cual el fogonero fue llevado al hospital con la cabeza maltrecha por el golpe que le había propinado el palero con un porrón de vidrio. Comenta Sanahuja: Eran cosas que pasaban a bordo más a menudo de lo deseado, provocadas por las condiciones de trabajo y el confinamiento en espacios reducidos de gran número de tripulantes.

Volvamos al capitán Morales. En un viaje a Montevideo en agosto de 1923, el capitán enfermó gravemente y falleció antes de la llegada del buque a Canarias, donde se desembarcó el cadáver. Había de ser el último viaje de Cristóbal Morales antes de casarse con su novia Teresa García. El cadáver fue trasladado a Barcelona en el REINA VICTORIA EUGENIA y de allí transportado en tren hasta Alicante y enterrado en el panteón familiar del cementerio de La Vila Joiosa. Cuando su prometida recibió el telegrama con la fatal noticia, decidió suicidarse lanzándose desde un balcón del Hotel Ritz de Barcelona.
NOTA DEL EDITOR. Todas las fotos y citas, salvo que expresamente se diga otra cosa, han sido obtenidas de los libros de Vicente Sanahuja, glosados en el Proyecto Trasatlántica.
NOTA DEL EDITOR (2). En la foto de portada puede verse a los trasatlánticos ALFONSO XII y ALFONSO XIII atracados en el puerto de Santander.
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