La gente de mar en Barcelona celebra la Virgen del Carmen con dos actos centrales: el más institucional, promovido por la Comandancia Naval; y el más popular, impulsado por la Cofradía de Pescadores. Ambos con misas solemnes y solo la segunda con una procesión en el espacio público. Por su parte, La Real Liga Naval y la Real Asamblea Española de Capitanes de Yate (RAECY) festejan la patrona también con sendas cenas y bailes de gala. Ninguno de estos actos es multitudinario ni concita al conjunto de las asociaciones de marinos conforme algunas, en especial las de Capitanes y Maquinistas de la marina mercante, no están para fiestas dada la profunda crisis que atraviesan desde hace décadas. Como tampoco se adhieren en grupo quienes no tienen tanta titulación (ej. patrones) o ni siquiera están asociados (ej. subalternos). Salvo por los pescadores, la festividad se circunscribe, sobre todo, a los marinos que se distinguen por galones y pecunio, a modo de un elitismo que sería excluyente si no fuera por la libre incomparecencia del resto de los navegantes.

Aun así, es un hito que la menguante y desunida gente de mar mantenga año tras año este reducto de fe y patrimonio con ocasión de la festividad de la Virgen del Carmen. Porque no es tarea fácil preservar en los sectores marítimos los rescoldos de su devoción y de su legado sociocultural en una Barcelona más y más ajena a la religión y a las tradiciones del mar que se van perdiendo conforme desaparece buena parte del colectivo de marinos, cuando no por la indiferencia colectiva. De hecho, quienes promueven las dos misas para celebrar el Carmen, marinos de la Armada y pescadores de la Cofradía, suman unas 200 personas, entre ellos bastantes inmigrantes de otros credos; y la gente de mar en su conjunto es minoritaria en ambos actos religiosos.
He tenido ocasión de participar, este año o el pasado, en las cinco celebraciones de la Virgen del Carmen en Barcelona relacionadas con el mar, salvo la de RAECY porque a resultas de la Copa América este año se postergó al no tener disponibles los locales donde los capitanes de yate prefieren reunirse para la cena/baile de gala en honor de la patrona. Como estos actos se repiten de un año a otro, es posible redactar una crónica del conjunto de las celebraciones. Caso aparte es la promovida por la barriada Eduard Aunós/Casas Baratas (barrio de La Marina-Zona Franca) porque, aunque guarde relación con sus pescadores que hasta 1971 faenaron en la costa de Can Tunis y en la desembocadura del Llobregat, no encaja del todo bien en esta serie sobre la devoción de los marinos. Se publicará en Reminiscencias de la Barcelona Marítima.

Predominio institucional y castrense
La Armada celebra en Barcelona la festividad de la Virgen del Carmen con una misa en la parroquia castrense (Parque de la Ciudadela), seguida de una recepción en el Salón de Actos de la Comandancia Naval. Invita a participar en estos dos actos a autoridades civiles, a asociaciones del sector marítimo y portuario, al cuerpo consular y, sobre todo, a las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad presentes en la ciudad. Todo lo cual confiere a sus celebraciones un marcado tono institucional con predominio religioso y castrense, y en menor medida de España por la presencia además de su himno y bandera dado su carácter militar.
Este año concelebró la misa el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, con el arzobispo castrense, el párroco de la basílica de la Merced, el diácono de Stella Maris… En las primeras filas se colocó la plana mayor del estamento militar y de la seguridad ciudadana, incluido un grupo de Mossos d’Esquadra, aunque con sus altos mandos ausentes del nutrido grupo de generales y comandantes que estaban uniformados con sus mejores galas de fajín, banda honorífica, placas/cruces y condecoraciones. Destacaban los uniformes blancos de una decena de marinos, la mitad de la plantilla de la Comandancia Naval, así como también valdría reseñar al colectivo de Veteranos de Infantería de Marina vestidos de traje con insignias, corbata y boina del cuerpo, un proceder muy propio de su esprit de corps, de orgullo y compañerismo.

La primera sección de bancos estaba reservada para las comisiones militares. Detrás de ellos más que medio llenaban el resto del templo docenas de hombres trajeados y señoras elegantes acorde a la solemnidad imperante en esta iglesia barroca (1729) dedicada a la Inmaculada Concepción, patrona del Ejército de Tierra, con capillas laterales para los santos protectores del resto de las Fuerzas Armadas y con pendones de las Órdenes Militares y Hospitalarias colgados en las paredes a ambos lados de la nave.
La función religiosa se inició con el traslado en andas a mano de la imagen de Nuestra Señora Virgen del Carmen desde su capilla hasta el presbiterio para que presidiera la misa. La Virgen del Rosario (La Galeona), anterior patrona y siempre presente advocación en la Armada, quedó donde estaba, justo a la izquierda después de traspasar la entrada del templo, como quien está de guardia.

La Eucaristía fue la ocasión especial para mostrar cada año la devoción y gratitud a la Virgen del Carmen, también para que, a su vez, el cardenal Omella agradeciera en el sermón la labor humanitaria de la Armada y demás fuerzas de seguridad del Estado. La misa terminó con la Salve Marinera cantada por la gran mayoría gracias a que su letra figuraba en unas esmeradas cartulinas puestas sobre los bancos. Fue un momento emotivo porque, entre otras connotaciones, para los marinos sus compases conllevan un sentido de pertenencia, él único que les agrupa, junto a la patrona y su festividad.
La ceremonia religiosa dio paso a la serie fotográfica, a modo de photocall, de quienes en parejas o pequeños grupos posaban junto a la imagen del Carmen; a los afables saludos entre quienes no se habían visto antes de misa; y al trajín de coches oficiales que arrancaban para acudir todo seguido a la recepción ofrecida en la Comandancia Naval por su comandante Javier Moreno Susanna, capitán de navío. No acudió el clero, quizás una constante en Barcelona en los actos a la Virgen del Carmen no estrictamente religiosos (misa, procesión, ofrenda de flores). Sí participaron Albert Batlle, concejal de Seguridad y Convivencia; José Manuel Juárez, patrón mayor de la Confradía de Pescadores; Salvador Molist, delegado en Cataluña de la Real Liga Naval; Manuel Sieira, delegado de REACY, entre otros muchos, unas decenas, que fueron agasajados con una copa de vino español en honor de la patrona de los navegantes.

La recepción se celebró en la Sala de Juntas, estancia que comunica con otra donde, a modo de hacerla partícipe en la recepción, estaba proyectada la imagen de un altar presidido por la Virgen del Carmen, escoltada por lo que pudiera parecer San Telmo (en realidad un ángel de estilo barroco) y …, antiguos santos protectores de los marinos. No faltó el pequeño discurso del capitán de navío Javier Moreno exponiendo a los reunidos las actividades de la Comandancia Naval durante el último año, en su mayoría de orden sociocultural, tal que acoger las visitas de los relevantes buques nacionales y extranjeros que atracan en la ciudad, con el especial incentivo esta vez de la Copa América. Sería poco, suficiente para una plantilla de veinte desde que la Armada traspasó a la Capitanía Marítima las competencias de la marina civil y a la Guardia Civil la vigilancia de las costas. El comandante Javier Moreno aprovechó la recepción para anunciar que en noviembre cambiará de destino después de cuatro años al frente de la Comandancia y que su segundo Jorge Bonet Albalat pasará a la reserva la próxima primavera.
La participación de la Armada en la festividad del Carmen no se limita a la misa y posterior recepción que promueve. Como dice el capitán de fragata Jordi Bonet la Comandancia Naval de Barcelona participa en Cataluña en todos los actos en que es invitada en honor de la patrona: misa, procesión y ofrenda de flores en la Barceloneta; cenas de la Real Liga Naval y de la Real Asamblea de Capitanes de Yate. Y, en concurso con la Ayudantía Naval de Rosas, su plantilla se implica en las fiestas del Carmen de las localidades costeras que le requieren (Rosas, Palamós, Malgrat de Mar…) Porque la celebración a la patrona de los navegantes prendió con tanta fuerza en el litoral catalán que incluso en algunos puertos la han rescatado décadas después sus cofradías de pescadores y sus comisiones de fiestas, sea para no perder la devoción y las tradiciones, sea también como reclamo turístico (ej. Sant Feliu de Guíxol, 2011). Son tantas las localidades que sería más fácil nombrar las que no la festejan.
La más popular y espontánea
La Cofradía de Pescadores de Barcelona, con la colaboración de la parroquia San Miguel del Puerto de la Barceloneta, celebra cada año el sábado próximo al 16 de julio la festividad de su patrona con una misa y procesión abiertas a la participación espontánea de quienes, gente de mar o no, sean devotos de la Virgen del Carmen. Patrocinan la fiesta la Diócesis, Stella Maris, la Generalitat, el Ayuntamiento y el Puerto de Barcelona; y el protagonismo se lo lleva el apego popular a una fiesta religiosa arraigada de cuando el barrio era marinero y Nuestra Señora del Carmen gozaba de gran predicamento. Los actos religiosos de este año los presidieron el arzobispo auxiliar Xavier Vilanova, el párroco de la Barceloneta, el diácono de Stella Maris…
La imagen de la Virgen sale de procesión desde la parroquia cuando a media tarde el sol la ilumina de cara y la Agrupación Musical Cristo de la Paz, de Castelldefels, toca los primeros acordes de la Salve Marinera, llevando inicialmente la estatua en andas dos pescadores y dos marinos de la Comandancia Naval, y creándose así una escena tan vistosa que numerosos móviles no paran de captarla.

Los fieles la reciben en la plaza San Miguel sin que nadie los distribuya u organice, una pauta que se mantendrá durante la celebración de todos los actos, desde acompañar a la Virgen del Carmen por el Paseo Juan de Borbón al muelle de Pescadores a embarcarse a su modo para la procesión marítima. Se deja hacer, sin formalismos ni trabas. El patrón mayor de la Cofradía, José Manuel Juárez, es el primero en llevar en andas a la Virgen y quien se encarga del buen desarrollo de los actos programados. Una discreta colaboración de la policía (coche, moto) basta para ir abriendo el paso a la procesión y controlar la zona portuaria.
La procesión hasta el muelle de Pescadores transcurre un tanto deshilachada entre la indiferencia de los paseantes y las recurrentes exclamaciones: “¡viva la Virgen del Carmen!”, “¡viva la Reina de los Mares!” … aclamadas de seguido por los feligreses. Al tiempo, la banda ameniza la procesión también con redobles y toques de trompeta propios de los pasos de Semana Santa. Estarían fuera de lugar, por apesadumbrados, pero forman parte de su repertorio básico por pertenecer a la Hermandad Cristo de la Paz. Aunque sorprendió con “Blowin´ in the Wind” (Bob Dylan, 1963), canción considerada de protesta y connotaciones religiosas.

El cuidadoso embarque de la estatua de la Virgen en el pesquero BAHÍA DE ÁGUILAS tuvo el usual momento de suspense, y la procesión marítima zarpó una vez repletos de gente este barco, otro pesquero y una “golondrina” catamarán, engalanados los dos primeros con modestas banderolas de plástico, al que se unieron en comitiva algunos barcos y lanchas. No tantos como en décadas pasadas cuando el fervor popular era mayor y las medidas de seguridad para la navegación eran mucho más laxas, ya de sí hoy complacientes en este caso por parte de Capitanía Marítima, como lo son en tierra con los aforos de las plazas en las fiestas populares (ej. el chupinazo en Pamplona, conciertos en el barrio de Gracia).
La procesión se convierte a partir de entonces en un distendido paseo marítimo de casi una hora conforme a la devoción se le une el deseo de expandirse disfrutando de una salida por el puerto hasta el fondo de las terminales de cruceros antes de volver al muelle de Pescadores para celebrar la misa. Con todo listo: la tribuna para el altar, a su derecha el estrado para la imagen del Carmen rodeada de ramos de las ofrendas de flores, y a su izquierda el coro filipino de la parroquia San Agustín, empieza la Eucaristía con un aforo para unos cientos de personas con asientos en primera fila para el puñado de autoridades y destacados cargos. Estos últimos, al contrario que en la iglesia castrense y la Comandancia Naval, visten de modo informal, sin corbata, y Javier Moreno esta vez sin placa ni condecoraciones en consonancia con la espontánea sencillez de la festividad del Carmen en la Barceloneta.

La misa de campaña en el muelle Pescadores, con la dársena a un lado y la icónica Torre del Reloj de trasfondo del altar, fue seguida por los feligreses mayoritariamente señoras que, según pregunté a varias, pertenecieron a familias de pescadores o de trabajadores de la lonja, o que desde niñas conservan la devoción a la Virgen del Carmen. También comprobé la presencia de algún pescador jubilado, pero eran los menos. La mayor expresividad religiosa de las mujeres gana en la Barceloneta la partida de la participación, no así en los actos más institucionales promovidos por la Armada, donde predominan los hombre de mediana edad.
El obispo auxiliar Xavier Vilanova aprovechó los paralelismos que ofrece la mar con el devenir de la vida haciendo en la homilía referencias a la barca, al horizonte, al timón… para encomendarse a la Virgen del Carmen y ponerse en manos del Señor. Luego vino la ofrenda de pescado (una caja), simbolismo que engarza con la antigua costumbre de los pescadores de la Barceloneta de obsequiarlo en la festividad del entonces su patrón San Pedro poniendo durante la procesión parte de sus capturas sobre el paso del Santo.

Terminada la misa se cantó la Salve Marinera, cuya letra se había distribuido sobre la sillas. Sin duda, a los participantes les resulta familiar el himno y más su estribillo, aunque a cielo abierto sonó menos que el año pasado cuando, por estar en obras la nueva lonja, la misa del Carmen se celebró en la parroquia y se tuvo el acierto de que en una pantalla colocada en el presbiterio fuese apareciendo la letra conforme se iba cantando. Impresionó el entusiasmo con que se cantó la Salve con el templo lleno. Como que el obispo de Vic, que presidió la misa concelebrada, al no saberla parecía que era de los pocos que no la cantaban.
El acto final fue la tradicional ofrenda por quienes murieron en el mar. Sonó la trompeta con el toque de Silencio mientras dos señoras portando la corona de flores abrían la comitiva, formada por el clero concelebrante y las autoridades/altos cargos, que se acercó al cantil de la dársena para echar la ofrenda al agua. Atardecía, el pálido sol se ocultaba detrás de la lonja, cuando a la festividad solo le quedaba ir a un aparador donde se daba algo para comer y beber, antes de escuchar a Selectiu de Cantaires, una de las agrupaciones corales de la Barceloneta.
Cenas y bailes de gala
La festividad de la Virgen del Carmen en Barcelona tiene sus particularidades, siempre a la baja, respecto a cómo se celebra en otras capitales españolas. La marina mercante no participa en ninguna ni lo hace por su cuenta. Mientras la Asociación Vizcaína de Capitanes (AVCCMM), por ejemplo, participó este año en la programación promovida por la Comandancia Naval de Bilbao: misa en la iglesia San Vicente Mártir y posterior acto castrense, la Asociación Catalana de Capitanes (ACCMM) ni siquiera se adhiere a alguna. Tampoco los ingenieros navales de Barcelona, sucesores de los carpinteros de ribera, celebran el día del Carmen, al contrario que los de Madrid.
Más llamativo es que ni el Real Club Náutico (RCNB) ni el Real Club Marítimo (RCMB) festejen la patrona de los navegantes cuando es tan usual en los clubes de España y de las localidades catalanas (Sitges, Castelldefels…). Quienes sí lo celebran en Barcelona, como el en resto de sus delegaciones en las comunidades autónomas, son la Real Liga Naval y la Real Asamblea de Capitanes de Yate (RAECY), con la salvedad de que ninguno de ellos participa en los actos en el espacio público, como sería el caso de la promovida por la Cofradía de Pescadores de la Barceloneta.

La Real Liga Naval acude a la misa castrense de la Ciudadela y por su parte sus socios celebran una cena y baile de gala en el RCNB juntamente con el (rimbombante) Capítulo de Caballeros del Antiguo Reino de la Corona de Aragón. Son dos entes que necesitan una mínima explicación. La primera surgió en 1901 con el objetivo de aunar a las cuatro marinas (militar, mercante, pesquera y deportiva) para a modo de lobby defender conjuntamente sus intereses y a ella se deben las leyes que a principios del S.XX se aprobaron para reflotar el sector marítimo tras el desastre de Cuba. Lo que no logró la Liga fue amarrar a las cuatro marinas debido a su diversidad e incluso contrapuestos intereses. De aquí el alejamiento de la mercante y la pesquera, patente en Barcelona en que no participan en la cena y baile de gala de la delegación catalana.

El Capítulo de Caballeros del Antiguo Reino de la Corona de Aragón solo tendría que ver con la Liga Naval en afinidades concretas. Por lo que trasluce, vendría a ser la modernización de una Orden de Caballería (2001) por cuanto defiende sus valores tradicionales, la fe católica y principios de sesgo conservador y castrense. Su patrón es San Jorge, lo cual no es óbice para que festejen con tiros largos la Virgen del Carmen. Por haber participado el año pasado en dicha cena/baile, tuve ocasión de preguntarles por qué lo hacían. Resulta que entre sus objetivos figuran promover los estudios históricos y fomentar las tradiciones, tal que la celebración en Barcelona de Nuestra Señora la Virgen del Carmen. Y allí los veas en el RCNB compartiendo con los socios de la Liga Naval y con Jordi Bonet, subcomandante de la Comandancia Naval, “la cena de honor de la patrona de todas las marinas”.

Los salones, el comedor y la terraza del RCNB son muy adecuados para una celebración que consta de coctel, cena y baile que transcurren desde el atardecer a la noche cerrada. En total cincuenta personas distribuidas en siete mesas redondas nominadas con otros tantos ilustres buques de la Armada española (San Juan Nepomuceno, Victoria, Santísima Trinidad…). Todo muy propio, al igual que las palabras que dirigió Jordi Bonet antes de empezar la cena.
Es el tipo de fiesta que cohesiona a los miembros de los entes que participan, da pie a conocer y relacionarse entre iguales en un ambiente propicio, a interesantes conversaciones casuales, y a que las señoras, y no solo, vistan sus galas ante quienes les merecen la pena. La festividad de la Virgen del Carmen es un motivo, uno más, que encima cae en una tarde-noche de verano. Perfecto. La estampa de ésta no se olvida.

La Real Asamblea Española de Capitanes de Yate de Barcelona celebra la Virgen del Carmen con un patrón similar a la Liga Naval: ceremonia religiosa en la iglesia castrense, recepción en la Comandancia Naval y, por su cuenta, cena y baile de gala, que en 2023 tuvo lugar en los suntuosos salones del Círculo Ecuestre, y que este año por ocasión de la Copa América la postergaron a las Navidades, por lo cual no pude participar como tenía previsto. Sé que REACY es un ente con unos 420 miembros en España, 80 de ellos en Cataluña, y que la pasada primavera celebró los 60 años de su fundación, en Barcelona. Al igual o más que la Liga Naval mantiene estrechas relaciones con la Armada al extremo de participar en actos conjuntos (“bautismo de mar”, entrega del sextante de plata al mejor guardiamarina de la promoción…). Así que Javier Moreno, comandante naval de Barcelona, haya sido un invitado habitual a dichas cenas/bailes de gala.

REACY representa a la élite de los navegantes de ocio y deporte. Conforme a ello festeja por todo lo alto la festividad de la Virgen del Carmen luciendo sus miembros con orgullo sus uniformes y distintivos. La abismal diferencia con que celebran la patrona de los marinos los capitanes de yate y los capitanes de la mercante refleja la pleamar y bajamar de ambos colectivos del sector marítimo. La náutica de ocio y deporte está en ascenso, evidente al ocupar el antiguo puerto comercial de Barcelona, mientras los marinos mercantes han desaparecido de éste y no están en el puerto logístico de la zona franca. Esto explica como unos y otros celebran o no en Barcelona la misma patrona.
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