La gran ‘fuga’ de portacontenedores desde los armadores independientes hacia las navieras parece estar perdiendo intensidad. Sin embargo, el mercado todavía está lejos de recuperar el equilibrio perdido desde la pandemia. Así se constata en un informe reciente del portal Alphaliner. De hecho, los llamados Non-Operating Owners (NOO) —empresas propietarias de buques que no explotan rutas propias y que alquilan sus barcos a las navieras— han seguido reduciendo su flota en los segmentos de entre 700 y 9.000 TEUS, precisamente los tamaños más utilizados en el mercado de fletamento.
Durante los 12 meses cerrados en marzo de 2026, estos armadores perdieron otros 250.000 TEUS de capacidad. La cifra es relevante, aunque supone una desaceleración frente a los años anteriores. Desde finales de 2020, la flota NOO se ha reducido en 2,3 millones de TEUS, después de que las grandes navieras comenzaran a comprar masivamente barcos de segunda mano tras el estallido de la pandemia.

La principal causa de esta contracción sigue siendo la venta de buques a las grandes compañías de transporte marítimo. Entre abril de 2025 y marzo de 2026, los NOO vendieron 130 buques, equivalentes a unas 380.000 TEUS. De nuevo, la gran compradora fue MSC. La naviera incorporó 65 buques y unas 230.000 TEUS a su flota durante el último año, y desde agosto de 2020 ha adquirido ya 415 procedentes de armadores independientes, por un total de 1,6 millones de TEUS.

Reducción de la oferta para el alquiler de buques
En total, cerca de 980 buques han pasado desde 2020 de manos de los NOO a las flotas propias de las navieras. Es un trasvase sin precedentes que ha reducido notablemente la oferta disponible para el mercado de alquiler. Por número de operaciones, los buques de entre 1.000 y 1.499 TEUS fueron los más vendidos en el último año: 41 unidades y unas 50.000 TEUS acabaron en manos de operadores finales. Les siguieron los segmentos de 3.000 a 5.299 TEUS, con 27 barcos vendidos, y el de 1.500 a 1.999 TEUS, con 25 unidades.
Esta tendencia se da porque las unidades de estos tamaños se utilizan de forma frecuente en rutas asiáticas, del norte de Europa o en el Mediterráneo, en las que las navieras necesitan buques flexibles, relativamente baratos y fáciles de reposicionar.

