Los humanos humildes, que estamos lejos de los centros de poder de los señores de la guerra, solo podemos manifestar nuestra esperanza en que este alto el fuego, prendido con alfileres y auspiciado por los servicios políticos de Pakistán, culmine en un acuerdo de paz que permita la reanudación de la vida en todas sus facetas: económica, social, marítima, vida a secas.
El paso por Ormuz se ha reanudado aparentemente sin limitaciones, pero menos. Irán pretende y pone encima de la mesa su autoridad para controlar a los buques que pasen, no está claro si cobrando o no, Omán se opone y declara que eso no está en el acuerdo, que el paso debe de ser libre. Nos inclinamos a creer que de una u otra manera, los buques comenzaran a pasar a mayor velocidad que la semana pasada, en que lo hicieron unos 80 buques, según revelan las agencias de noticias. Podría ser que hubiera un acuerdo entre Irán y Omán para repartirse los peajes, una creencia nada disparatada tratándose de estados con una gran motivación negociadora.
Los petroleros, gaseros y ‘bulkcarriers’ cargados saldrán a toda velocidad siempre que este confuso alto el fuego se lo permita. Los portacontenedores ‘max’ y ‘megamax’ se lo pensarán un poco más y ello, probablemente por el coste adicional de las primas de seguro, que tendrán su complejidad al pasar por Ormuz desde sus refugios actuales en el caso de salida. En cuanto a la entrada en el Golfo a través de Ormuz, es muy posible que lo armadores se lo piensen- y aquí de nuevo los seguros tendrán mucho que decir- antes de correr el riesgo de quedarse encerrados de nuevo.
En manos de la Guardia Revolucionaria
La situación debería de aclararse en los próximos días, en que las partes, EEUU e Irán van a reunirse en Islamabad (Pakistán). Nada indica que el alto fuego se mantenga o se rompa. Ahora, parece que la decisión está en la mano de la Guardia Revolucionaria iraní si es que quiere hacer valer el control que mantiene sobre el estrecho de Ormuz, que lo tiene, para presionar sobre un alto el fuego en el Líbano. Uno se inclinaría por pensar en que no se romperá por esto, y que más bien es un modo de presionar a EEUU para que ponga en orden’ a Netanyahu, que no para en escalar su brutal agresión.
Tampoco está claro que los otros países sunitas del Golfo, como los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Omán acepten la nueva zona de entrada y salida de tráfico (zona de separación de tráfico) en el estrecho diseñada por Irán y que corre paralela y cercana a su costa en la zona de la isla de Larak; al norte de la isla en un sentido y al sur en el otro (ver gráfico inferior), de manera que tienen mucho más fácil controlar el movimiento de los buques y gestionar más cómodamente el peaje.
Todo muy confuso todavía: ¿abierto? ¿cerrado? ¿abierto a los amigos y pagando? Mantengamos la esperanza.


