La flota mercante española ha demostrado una gran capacidad de resiliencia en los últimos años. Según los datos (de 2022) de la patronal Anave, por tercer año consecutivo, el tonelaje de la flota controlada por armadores españoles se mantuvo por encima de los 5 millones de GT. Sin embargo, el tonelaje inscrito bajo pabellones extranjeros (52%) volvía a superar al del Registro Especial de Canarias (Rebeca) (48%).

En cuanto a la flota pesquera, la flota española en el año 2021 estuvo compuesta por 8.908 barcos con una capacidad de 333.747 de arqueo GT y 783.906 KW de potencia. La evaluación de la flota se efectúa sobre los barcos activos que son aquellos que han tenido al menos un día de actividad, y que en el año 2021 sumaron 7.650 buques. Esta flota se estructura mayoritariamente como flota artesanal, pues el 71,07% de los buques son barcos de menos de 12 metros de eslora, mientras que un 20,44% ocupan el tramo de 12 a 24 metros de eslora, y un 8,48% tienen más de 24 metros de eslora2.
Estos datos demuestran la fortaleza y diversidad de la flota de pesca española. Con una combinación de barcos de diferentes tamaños y capacidades, la flota puede adaptarse a una variedad de necesidades y condiciones.
Sin embargo, el hecho de que más de la mitad del tonelaje mercante esté inscrito bajo pabellones extranjeros plantea preguntas sobre la propiedad y el control de la flota.
Perspectivas de futuro

Las flotas mercante y pesquera se enfrentan a varios desafíos y oportunidades en el futuro. Uno de los principales desafíos es la necesidad de renovación y crecimiento. Otro desafío importante es la descarbonización: la industria marítima mundial está bajo presión para reducir sus emisiones de carbono y la flota civil española no es una excepción. Esto requerirá inversiones significativas en tecnologías más limpias y eficientes.
En cuanto a las oportunidades, España renovó su presidencia en el consejo de la Organización Marítima Internacional durante los próximos dos años. Esto podría dar a la flota mercante española una mayor influencia en la formulación de políticas marítimas internacionales.
Además, la eólica marina se presenta como un sector en crecimiento y una oportunidad para la flota mercante española. Con su larga costa y los fuertes vientos marinos, España está bien posicionada para aprovechar el crecimiento de la energía eólica marina.
Cambios necesarios en el Rebeca

La reforma del Registro de Buques y Empresas Navieras (Rebeca) se hace cada vez más necesario: uno de los objetivos primordiales es mejorar su competitividad ante la reducción del número de buques bajo pabellón español, reforzar su papel coordinador de la gestión que se lleva a cabo por parte de la Administración marítima y mejorar su comunicación con el Registro de Bienes Muebles.
Por otro lado, entre las mejoras necesarias está la actualización del régimen de nacionalidad. Así, el futuro registro prevé actualizar el régimen de nacionalidad española o de la UE que se exige al capitán, el primer oficial y el 50% de la tripulación, calculado sobre la dotación mínima de seguridad y no de toda la dotación del buque.
Además, se prevé la posibilidad de inscripción de buques y embarcaciones de más de 15 metros de eslora que desarrollen una actividad con fines comerciales o lucrativos, incluida la flota de recreo, sin que les sea exigible el requisito de arqueo bruto, lo que genera grandes posibilidades para el negocio del chárter náutico y que, en la actualidad, se llevan países de nuestro entorno. En este ámbito está previsto que desde la DGMM se cree un nuevo registro especial de buques y embarcaciones de recreo para aquellos que sean objeto de explotación comercial o lucrativa.
Todos estos cambios están diseñados para mejorar la competitividad del Registro Especial de Buques de Canarias y adaptarse a las necesidades cambiantes de la industria marítima.
Cambios necesarios en la Dirección General de la Marina Mercante

Por otro lado, también se necesitan cambios en la Dirección General de la Marina Mercante (DGMM), como órgano competente para la ordenación general de la navegación marítima y de la flota civil española. Se trata de modificaciones que podrían mejorar su eficiencia y, entre ellas, la modernización y digitalización. En este punto, la DGMM podría beneficiarse de una mayor digitalización de sus servicios incluyendo la implementación de sistemas de gestión electrónica para el registro y abanderamiento de buques, así como para el control del tráfico marítimo.
Por otro lado, desde la Administración marítima se debe promover la formación y desarrollo de los profesionales marítimos. El Ministerio de Transporte debería invertir más en la formación y desarrollo y esta faceta podría incluir la formación en nuevas tecnologías y prácticas de gestión, así como en la legislación marítima internacional.
Por otro lado, como explicábamos anteriormente se debe dar un mayor enfoque sobre la sostenibilidad. Con la creciente presión para reducir las emisiones de carbono en la industria marítima, la DGMM deberá adoptar un enfoque más fuerte en la sostenibilidad. Esto debería incluir la promoción de tecnologías limpias y eficientes, mediante ayudas (con fondos europeos quizá) en la flota mercante española.

