Hacía años que nos conocíamos y hace pocos meses tuve la oportunidad de mantener con él una larga conversación con motivo del 150º aniversario del Port de Barcelona. En aquel encuentro pude percibir que la imagen que yo tenía de Joaquim Tosas era muy cierta: era un hombre de ideas claras, una persona enérgica con un conocimiento muy transversal del mundo que, seguro, había adquirido a través de una de sus pasiones: viajar.
Esta visión que tenía del mundo lo ayudó, sin duda, a la hora de fijar las directrices de un puerto que, a mediados de los años 90, se jugaba su futuro. La planificación realizada por Joaquim Tosas, con la ayuda de los directivos de la época, fue tan acertada que los diferentes presidentes del puerto de Barcelona que hemos llegado después de él hemos ido continuando este camino que se inició con el Plan Delta. Este hecho ha dado coherencia, sin duda, a la actuación del Port de Barcelona a lo largo de los años. Y la continuará dando en los próximos tiempos porque nuestros planes de futuro se basan en el itinerario que siguieron los presidentes anteriores a mí y que, como he dicho, se inició durante la presidencia de Joaquim Tosas.
Quien fuera presidente del Port de Barcelona entre los años 1996 y 2004 fue el artífice de una visión comercial innovadora en esta institución, necesaria en un momento decisivo para impulsar la gestión público-privada que se mantiene hoy en día y que ha sido, sin duda, una de las claves del éxito de este puerto. Desde esta nueva visión comercial, la Autoridad Portuaria surje como promotora de la Comunidad Portuaria y, a mi parecer, el hecho de trabajar todos juntos alrededor de una misma mesa −donde todos son relevantes− para consensuar los objetivos de futuro, es imprescindible.
El nuevo enfoque comercial impulsado durante la presidencia de Joaquim Tosas se propició con las misiones comerciales, herramienta que todavía hoy en día es uno de los rasgos distintivos del Port de Barcelona. Y también se desarrollaron nuevas líneas de negocio en las que, hoy, este puerto es referencia mundial, como son los cruceros.
Pero no solo esto. Joaquim Tosas también fue uno de los primeros al ver la importancia del Corredor Mediterráneo. De hecho, en mi conversación con él con motivo del 150º aniversario del Port de Barcelona me decía, convencido, que si tuviéramos el Corredor Mediterráneo totalmente operativo y con plena capacidad para dar servicio en el centro de Europa, como ellos y algunos más habían previsto ya hace 25 años, hoy el Port de Barcelona sería un hub logístico más importante de lo que ya es.
Pese a sus inicios profesionales como ingeniero, que a él le gustaba recordar, Joaquim Tosas ejerció en diferentes sectores durante su vida profesional. Durante muchos años estuvo ligado a la política, siempre con el deseo de servir a la sociedad y al país −fue director general de Transportes y secretario general del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas, entre otros−. A pesar de que en 1996 fue cuando accedió a la presidencia del Port, ya desde el año 1980 había sido consejero de esta entidad. Él decía que, por eso, lo habían nombrado, gracias al conocimiento acumulado que tenía. Seguramente su nombramiento como presidente fue fruto de la energía y la claridad de ideas que siempre mostraba. Y no solo al frente del Port de Barcelona sino también en todos los cargos que ocupó durante su larga trayectoria profesional que, recordamos, no se limitó únicamente al terreno portuario sino que incluyó, entre otros, la sanidad, llegando a ser secretario general del departamento de Sanidad del Govern de Catalunya.

Un buen amigo de Joaquim Tosas me decía, cuando conocí la noticia de su fallecimiento, que contemplando desde la cumbre de Montjuïc la zona portuaria podemos percibir una parte de su huella. Él fue un enamorado del puerto, lo tenía entre ceja y ceja y de aquí que le diera un impulso que, por encima de lo que debe ser un puerto, lo elevó a monumento de gozo para la prosperidad de Barcelona.
Joaquim Tosas decía que tenemos que pensar a lo grande y, por lo tanto, ahora que nos ha dejado, el mejor homenaje que le podemos hacer es seguir haciendo de este puerto, que él tanto estimaba, un auténtico motor generador de oportunidades y ocupación, creando prosperidad para contribuir al bienestar de todos los ciudadanos. Joaquim hacía del pragmatismo virtud y acostumbraba a sentenciar: “Si quieres una cosa, pídela”. Y esto es el que yo pido para el Port de Barcelona. Lo mismo que él hubiera pedido. Descanse en paz.
Mercè Conesa
Presidenta del Port de Barcelona

