El ataque de los hutíes al MAGIC SEA, la posterior respuesta de Israel, bombardeando diferentes enclaves en al área de Hoddeidah, y el nuevo ataque de los hutíes al también granelero ETERNITY C, que bien podría provocar una nueva respuesta israelí, aumentando el nivel de la escalada, colocan de nuevo al mundo marítimo y a los países de la zona en una situación de gran tensión.
No parece sino que volvemos a la casilla de salida. Los dos ataques, a pesar que los hutíes explican que sus agresiones van únicamente dirigidos a buques de armadores ligados a intereses israelíes o que comercian con Israel, producirán con seguridad un retraimiento de las intenciones de los diferentes intereses marítimos acerca de reanudar el tráfico vía Mar Rojo-Canal de Suez. Habrá que ver incluso cual es la posición de CMA-CGM ante estos nuevos ataques. La naviera, como es conocido, había comenzado a reenviar su tráfico por la citada vía marítima.
Vidas de tripulantes, coste de los seguros y los riesgos medioambientales suponen el hundimiento del MAGIC SEA, que, cargado con productos siderúrgicos y fertilizantes desde China para Turquía ha sido hundido, son factores humanos y económicos que todos los armadores valorarán antes de pensar en retomar la navegación por el Mar Rojo.
Habrá que ver cuál es la posición de los EEUU sobre si optan o no por dar un nuevo ‘escarmiento’ al grupo rebelde que gobierna de facto en Yemen. Sorprende la actitud de los dirigentes yemenís con su insistencia casi suicida de atacar los intereses israelíes, cuando les debería de faltar el suministro de material militar por parte de Irán, y arriesgarse a un castigo superior proveniente del tándem Israel-EEUU.
Y de nuevo, un gran daño para Egipto, cuyos ingresos por las tasas de paso por el Canal de Suez por parte de la flota mundial, no olvidemos -un 12% del tráfico internacional- suponían uno de los mayores ingresos en el PIB del país.

