Una reciente colisión de menor gravedad entre un buque metanero y un granelero en el fondeadero occidental de Gibraltar ha reavivado el debate sobre los requisitos de practicaje para los buques que abandonan un fondeadero concurrido tras un incidente similar en la misma zona, que provocó un grave siniestro marítimo en 2022.
Según informó la emisora gibraltareña GBC News, el metanero SM KESTREL colisionó con el granelero fondeado MV DIAMOND STAR II aproximadamente a la 1:00 am, hora local, del martes 18 de marzo. El incidente ocurrió mientras el SM KESTREL maniobraba para salir del fondeadero. Ambos buques eran de bandera panameña.

Las autoridades portuarias han avisado de que no se produjeron heridos ni contaminación a causa del incidente y que ambos buques sufrieron daños mínimos. Los buques permanecieron fondeados a la espera de la inspección de los inspectores de clase y pabellón, así como de los funcionarios de la Administración Marítima de Gibraltar (GMA).
El incidente guarda paralelismos con la colisión más grave acaecida en 2022 entre el granelero OS 35 y el metanero ADAM LNG, que provocó la varada y posterior hundimiento del primero, ocasionando un derrame de combustible que requirió una operación de retirada de residuos y restos del naufragio durante 10 meses.
Actualmente, los buques que zarpan de aguas gibraltareñas no están obligados a llevar un práctico a bordo. Esta política ha sido objeto de un mayor escrutinio tras la investigación del incidente del OS 35, que concluyó con que la colisión se habría evitado «muy probablemente» con la presencia de un práctico.
La investigación reveló un marcado contraste en los registros de seguridad: si bien se realizan aproximadamente 8.700 operaciones de practicaje al año, ninguna colisión significativa que involucre buques con práctico ha requerido una investigación formal en los últimos 15 años. Sin embargo, la mayoría de los buques optan por prescindir del practicaje de salida por razones de coste.
Como consecuencia de todo ello, las autoridades gibraltareñas están considerando diversas opciones, entre las que se encuentran la mejora de la formación del personal en el puente de gobierno de los buques, optimización de los procedimientos VTS, y en particular, evaluar las opciones de implantar el practicaje obligatorio en la zona del Fondeadero Occidental.
El aumento de las zonas con elevada densidad de tráfico y las áreas de fondeo cercanas a los puertos elevan el riesgo de colisión con las consecuentes secuelas de los posibles daños humanos, a los buques y al medioambiente. Merece la pena reflexionar por parte de los estados ribereños, y en particular aquellos que nos afectan como son los miembros de la UE, acerca de la conveniencia de establecer el practicaje obligatorio en las citadas zonas.
Agustín Montori, presidente de la Asociación Catalana de Capitanes de la Marina Mercante

