Avisábamos en un artículo publicado en NAUCHERglobal publicado el pasado 7 de agosto que las expectativas no eran buenas para el otoño. Llegó el otoño y lamentablemente lo que vemos en el camino, más bien la derrota en términos náuticos, no es positivo para nadie. La incertidumbre toma cuerpo y la debacle de los fletes es ya algo más pronunciada que una pendiente suave. Los armadores aumentan las ‘blank sailings’ e incluso, como es el caso de ‘The Alliance’, cancelan el servicio (loop) de China para la costa Oeste de EEUU, de momento.
Bimco da ya una cifra del crecimiento del tráfico de contenedores del 0,5% para 2023 y, con un cierto optimismo, aventura un aumento en 2024 del 3 al 4%. La cifras de entregas e incorporaciones de buques portacontenedores en 2023 nos indican que la capacidad de la flota de contenedores en este año aumentará en un 4,3%, con 5800 buques. Los números nos dicen claramente que el mercado está saturado y las condiciones no mejoran con las ‘blanks sailings’ ni las reducciones de velocidad de los buques, además de otras medidas como la parada técnica de diversos buques, -algunos megacontenedores de 24.000 TEUS están parados cerca de sus puertos de entrega para no sobresaturar aún más la oferta.
En consecuencia, podemos afirmar que nos encontramos en un punto bajo de inflexión de la tradicional curva de los fletes marítimos, en este caso del contenedor, con sus crestas y sus valles, estamos ahora en un valle profundo y no saldremos de él posiblemente antes de 2025.
Posible oferta saturada en 2024
En 2024 , Bimco propone un aumento del transporte del 2 al 4%; pero aparte de eso, la demanda debe de aumentar. Sin embargo, en cuanto a la demanda de transporte, ésta será una consecuencia del aumento de comercio mundial, cosa que no se contempla con demasiado optimismo en este momento por parte de los gurús económicos. Lo que si es cierto es la incorporación de más buques en 2024. El año próximo, la capacidad de la flota portacontenedor aumentara en 2,9 millones de TEUS, según Bimco, de modo que las perspectivas de tener una oferta saturada en 2024 no son pequeñas.
El año próximo veremos, pues, más de lo mismo: ‘blank sailings’, ‘slow speed’, buques amarrados, y achatarramiento de los buques menos aptos para cumplir normas UE (Emission Trading System) e IMO (CII, EEXI) para la descarbonización del medio marino, ya de aplicación en el próximo uno de enero. Y de lo que no hay duda es que todas estas medidas que tomarán los armadores afectarán sensiblemente a la cadena de suministro, haciéndola más inestable: los embarques y entregas posteriores de mercancías sufrirán una gran inestabilidad fruto de las salidas en blanco y cancelación de servicios, además de retrasos por causa de transbordos añadidos.
Los fletes subirán probablemente en 2024; pero será por causa de la adopción de las medidas para la descarbonización citadas, que costarán miles de millones de dólares, y adoptarán la forma de recargos adicionales. Maersk ya ha iniciado el camino avisando de un recargo por contenedor de 40 pies a partir de enero de 2024 por ‘emisiones’.

