Las negociaciones de los convenios de pesca con los países poseedores de la riqueza piscícola siempre son complejas y muy delicadas, ya que intervienen en ellas factores transversales que sobrepasan la propia negociación; y si además hay dos pueblos que reclaman el mismo territorio, donde uno de ellos es más poderoso en lo económico, militar y político que el otro, y si las instituciones supranacionales -no las jurídicas- apoyan a éste último, estaremos ante un equilibrio muy inestable de la validez del convenio firmado
Nos estamos refiriendo al convenio de pesca firmado entre la UE y el Reino de Marruecos que ratificó el Parlamento Europeo el 12 de febrero del 2019, en el cual se incluye la región del Sahara Occidental, rechazando la Cámara pedir dictamen al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por la inclusión en el acuerdo de las aguas del Sahara Occidental.
Se debe tener en cuenta que este Tribunal ya dictaminó en 2016 que ningún acuerdo comercial puede incluir al Sahara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui. El conflicto de garantía está servido en bandeja.
Además, la ONU (tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad) ha aprobado decenas y decenas de resoluciones sobre el Sahara Occidental reconociendo reiteradamente el derecho del pueblo saharaui a su autodeterminación y requiriendo a Marruecos abandonar un territorio que no le pertenece y sobre el que no ostenta ningún título de soberanía.
Las negociaciones del convenio de pesca se hacen primero entre España y Marruecos, y luego entre la UE y el país norteafricano, el cual por este acuerdo recibe unos 55 millones de euros por año y exige una serie de condiciones tales como: que un número determinado de capturas deben ser desembarcadas en puertos marroquíes (no para venderlas en ellos), embarque de marineros marroquíes, etcétera. Es decir, vemos como se excluye de determinados beneficios a uno de los actores de la compleja situación reinante en el Sahara Occidental.
La Unión Europea y en particular España, que es la potencia administradora del Sahara Occidental, según el artículo 73 de la carta de las Naciones Unidas, y por lo tanto es pieza clave para sellar uno de los conflictos que lleva más de 45 años latente en nuestra Historia reciente, miran para otro lado y son cómplices de un enquistamiento cada vez mayor, con injerencias internacionales cada vez más profundas.
Esta problemática que no se acaba de resolver y que con el paso del tiempo afecta cada vez más a las relaciones diplomáticas con otros países, es negativa para España, un país de larga tradición pesquera donde éste sector genera aproximadamente el 20% de la producción total de la UE; que en el año 2020 supuso un volumen de extracción de unas 890.000 toneladas entre pescado y marisco, con una facturación global de 2.050 millones de euros y con una generación de puestos de trabajo entre directos e indirectos cercanos a los 350.000 empleos. Por tanto debería de ejercer de país administrador como dice el organismo internacional de la ONU, porque tarde o temprano esos dos pueblos en la actualidad beligerantes llegaran a algún tipo de acuerdo. El decantarse claramente por uno de ellos, como está sucediendo en estos momentos, podría traer el día de mañana graves consecuencias para los intereses comerciales y económicos españoles. La realidad saharaui está ahí y más pronto que tarde terminará por participar en las negociaciones de este convenio de pesca.
BREVE RESEÑA HISTÓRICA
El último territorio que España entregó a Marruecos fue Sidi-Ifni, en 1969, a cambio de un sustancioso acuerdo pesquero que otorgaba a los barcos españoles grandes ventajas. Restaba el Sahara Occidental, pero, debido a la famosa Marcha Verde de 1975 se retiró de allí sin reconocer la soberanía de Marruecos, a la espera de que se llevara a cabo la celebración de un referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui que por desgracia no se ha celebrado hasta el momento, y, ahí radica, entre otros motivos, la complejidad de la firma del convenio de pesca con Marruecos.
SITUACIÓN ACTUAL EN EL BANCO SAHARIANO OCCIDENTAL
En la actualidad, los buques europeos pueden pescar 100.000 toneladas por año de anchoas, sardinas y bonito, y 7.000 de especies demersales como la merluza, el besugo o rape.
La flota pesquera española que faena en aquellas aguas consta de 92 barcos en las modalidades de cerco, palangre de fondo y arrastre, de los cuales 47 son de la flota andaluza, 38 canarios 7 gallegos.

Uno de los perjuicios que ha ocasionado la entrega del banco pesquero del Sahara Occidental a Marruecos ha sido la disminución de la flota pesquera con base en Canarias, la cual se había incrementado en el periodo comprendido entre 1975 y 1982 trayendo un florecimiento económico importante, en especial a Lanzarote y Tenerife, y sin embargo a partir del acuerdo hispano-marroquí de 1983 fue decayendo de manera considerable debido al aumento de las restricciones que el país alauita exigía para poder acceder a sus caladeros.
EL BANCO DE PESCA CANARIO-SAHARIANO
El convenio de pesca firmado entre la Unión Europea y el Reino de Marruecos contempla las aguas soberanas marroquíes hasta el límite sur en latitud 27º 40’ y las aguas del banco canario-sahariano comprenden desde el paralelo 27º 40’ hasta la frontera de Mauritania, pero, en base al convenio firmado, los buques de pesca europeos que pescan en esa franja costera pagan sus licencias a Marruecos, un hecho insólito, cuando en realidad están bajo la administración y responsabilidad marítima española, teniendo en cuenta que los pesqueros canarios desde siempre vienen faenando al sur de dicho paralelo.
Toda esta problemática, que se viene arrastrando y cada vez se va haciendo más dificultosa debido a la geopolítica de los países en el contexto mundial, debería hacer pensar a los representantes españoles en el Parlamento Europeo que con las negociaciones en el Sahara Occidental hay que tener cintura en todo lo que se firma.
El Reino de Marruecos ha jugado muy bien a lo largo de los años la política internacional a través de la cual se va anexionando territorios estratégicos y muy ricos en recursos como es el Sahara Occidental. Si domina las aguas de dicho territorio no tardará en solicitar la expansión de su plataforma continental hasta el monte Tropic que alberga los mayores depósitos de teluro del mundo, además de minerales ricos en cobalto o platino
Por su posición estratégica, por la pesca y porque este monte Tropic está más allá de las 200 millas del sur de Canarias, España no puede dejar pasar la oportunidad de tener influencia en el Sahara Occidental.

