Sostiene Vicenç Tomás que el Colegio de Prácticos con Antonio Molinero al frente, consolidó el servicio de practicaje a través de cursos de reciclaje permanentes y las jornadas técnicas, cuya utilidad más importante es darnos a conocer entre los prácticos, intercambiar experiencias y aprender algunos aspectos técnicos, sobre todo relacionados con las nuevas tecnologías.
Tú eres el hombre que dejó su plaza de práctico en Valencia para irse a un puerto menor, una decisión insólita. ¿Por qué viniste a Menorca?
Alguno mas hay, no soy el primero, en pleno Covid me llamó Fermín, práctico de Mahón, para que fuera a Menorca porque tanto él como Ricardo ya estaba mayores y necesitaban relevo. Valoré que ya tenía dinero ahorrado. Yo no tengo una grandes gastos. Me gusta Mahón, su puerto me permite una vida relajada, tranquila, un puerto estupendo para acabar mi vida profesional. En Valencia apenas tenía vida social, en Mahón me he hecho una casa al lado de cala Llonga, con una escalera que da al mar, tengo amarrada una zodiac en un pequeño pantalán y con ella me muevo a todas partes. El trabajo de práctico me permite una vida magnífica. A veces hay problemas, pero son problemas que puedes solucionar con los conocimientos y la experiencia atesorada: un barco grande de la Armada, un crucero sin hélices laterales, maniobras difíciles pero que disfruto porque te permiten poner en liza tu profesionalidad. Tuvimos que renovar las lanchas de practicaje. La barca que tenemos en Mahón se la compramos al astillero de Joan Roig, Nasai. Una buena embarcación. Necesitábamos otra para cubrir las bajas y se la compramos a la Corporación de Valencia. Como la conocía bien y el transporte hasta Menorca resultaba prohibitivo me la traje de Valencia navegando, un buen viaje, rápido y plácido. La lancha de Valencia es fuerte, va bien para aguantar los mares cuando sopla tramontana. A veces hay que salir fuera con mucha mar para embarcar en los barcos que entran en Mahón. Algunos ferris entran y los cogemos ya dentro, pero los cruceros pequeños, muy lujosos, con velas, si no vas con una buena lancha no embarcas.

Ahora hemos conseguido responsabilizarnos del control portuario y hemos organizado el practicaje en Ciudadela, lo que nos ha permitido mejorar mucho la situación económica de la Corporación de Prácticos. Han sido negociaciones largas, a veces tensas, pero fructíferas. Negociar, dialogar con personas que conocen lo que tienen entre manos es relativamente sencillo si existe un mínimo de buena fe. Las partes saben cual es la meta, la mejor situación, y sólo hay que discutir la forma de llegar y la participación de cada interesado.

Los prácticos sois lo que queda de la profesión náutica organizada; salvando todas las diferencias, que son muchas, ocupáis un lugar análogo a los notarios respecto a la abogacía: una élite profesional consciente de su papel corporativo. La mayoría de los marinos españoles fuimos expulsados de los barcos por un mercado que prefiere técnicos asiáticos baratos y resignados. Nos defendimos de la globalización con éxito relativo gracias al coraje de muchos compañeros que militaron en el Sindicato Libre de la Marina Mercante y a la labor de unos juristas de excepcional valía, José María Ruiz Soroa y su socio de despacho Santiago Zabaleta, a quienes honrasteis con el título de Práctico Honorario . La tradición cultural, bien anclada en la historia, que manda al marino ser individualista, anárquico e indomable ha jugado un papel negativo cuando hemos pretendido organizarnos para defender nuestros intereses ante la sociedad. Lo intentó a principios del pasado siglo el gran Ernesto Anastasio, el fundador del practicaje que hoy conocemos, fundador y primer presidente de la Federación de Prácticos de España, y lo despellejaron los idiotas de esa izquierda reaccionaria que creen que con cuatro duros de ideología, palabras sonajero y mucha fatuidad ya conocen la solución de los conflictos sociales. Fracasaron todos los intentos de unir la profesión en una única organización. Pero los prácticos mantuvisteis la unidad para defender vuestros intereses. ¿Cómo ves el futuro del practicaje ante los cambios tecnológicos?
Los prácticos hemos de preocuparnos por el futuro. Los tiempos están cambiando y el colegio debería prestar más atención. El mito del practicaje, el dinero que ganas, trabajando mucho, mucho, nadie regala nada, es el gran atractivo para llamar a la gente. No soy partidario de la competencia, un solo prestador es más lógico, pero hay que exigir al prestador del servicio náutico de practicaje que disponga de prácticos suficientes. La Dirección General de Marina Mercante y las Autoridades Portuarias saben, o deberían saber, que la carga de trabajo por guardia de un práctico a veces, puede ser excesiva. Que vayan a trabajar descansados y que las guardias se hagan como Dios manda.

Por otro lado yo insisto en que en determinados puertos y tráficos como son los de linea regular se debería explorar la posibilidad de establecer algún sistema de practicaje en remoto que sustituyera a las exenciones de practicaje. Si esto no se aborda desde el colegio no saldrá adelante, pero es un hecho que la definición de practicaje ya contempla el practicaje asistido, nos guste o no.
¿Cuántas maniobrar crees que, como máximo, podría hacer un práctico en una guardia?
Diez, aunque el número depende del puerto. En algunos puertos, como Sevilla, el cálculo ha de ser diferente. También depende del tipo de tráfico. En los cruceros y en los ferris, los prácticos nos limitamos a verificar la maniobra, indicarles el atraque y permanecer en el puente por si hubiera algún problema, o en su caso, pocos, para dirigir a los remolcadores, pues son los capitanes quienes conocen el barco, que dispone de varias hélices laterales muy potentes y una tecnología punta de enorme eficacia. Otra cosa es un gran portacontenedores con problemas, que necesita una maniobra complicada, con remolcadores, maniobras que necesitan un práctico descansado, sin fatiga, capaz de prever los movimientos del buque. La fatiga son horas excesivas de trabajo, guardias de 12 o 24 horas.

La mentalidad de muchos prácticos es la de en ningún caso ganar menos. En un puerto, el práctico mayor, el presidente de la Corporación de Prácticos de ese puerto, se dirige a la Autoridad Portuaria para tratar de que le aumenten un práctico en la plantilla. La AP le responde: muy bien, ¿puede pasarnos la estructura de costes de la Corporación? Ahí acabó la historia. La Administración podría poner coto. Nadie se atreve a afrontar el problema porque han de mantener a los prácticos satisfechos, porque las terminales, las navieras, todo el mundo gana un montón de dinero y nadie quiere poner en riesgo todo eso. Las navieras. sobre todo, han ganado inmensas fortunas en los últimos años, un dineral que utilizan para controlar toda la cadena de suministro.
Hablame de tus proyectos culturales.
De mi experiencia en la Fura he tenido contacto con gente de la cultura que impulsaron mis inquietudes culturales. En la boyera que fue mi residencia, hemos puesto en marcha una iniciativa original, el Slam Poetry, algo así como concursos de poesía inédita y propia, donde el público te vota, Yo participo siempre que puedo.

¿Has publicado algo?
No, lo hago por afición. Puro divertimento.
¿Qué tipo de poesía se recita en el Slam Poetry?
En catalán no te vota nadie, hay que hacerlo en español. Valen todos los tipos de poesía. Me gusta salir fuera de la zona de control. La finca que tengo la puse a disposición de los niños discapacitados, a traves de la administración, con una fundación que tienen aquí, porque yo tengo un hijo discapacitado. Vinieron a ver la casa, pero para adaptarla necesitaba mucho dinero y al final desistieron. Entonces se me ocurrió lo de Slam Poetry.
¿Prevés quedarte en Menorca hasta la jubilación?
Sí. No me veo en un puerto grande. Ya lo conozco. Podría salir de aquí con un proyecto singular y estupendo para mandar un barco, aunque para ello tuviera que renovar mis certificados caducados. Diría que me jubilaré aquí.
A veces me asalta la nostalgia de las maniobras con grandes portacontenedores con dos o tres remolcadores. En Menorca las maniobras con remolcador son muy escasas.
Antes de acabar, comentemos tus artículos en NAUCHER
Me preocupaba, y me preocupa, como te he dicho, el futuro del practicaje. La Comisión Europea, en el reglamento de servicios portuarios, define el practicaje como la guía de una práctico “o de una estación de practicaje”. O sea admiten el practicaje asistido, fuera del barco. Todavía los prácticos, en la mayoría de los países europeos, no hemos asumido esta realidad, que cambia el concepto actual de practicaje.
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