NAUCHER se está haciendo eco de la creciente agresividad verbal de diversos secretarios de estado de los EE. UU. contra el conjunto de iniciativas de la Organización Marítima Internacional (OMI) que se agrupan en la llamada Net Zero Frame, que aspira a alcanzar 0 emisiones de gases de efecto invernadero en los buques en 2050.
Estos señores, el equivalente a ministros en nuestra administración, son: el siempre tenso Marcos Rubio (Exterior), el millonario y muy mal educado Howard Lutnick (Comercio), principal abanderado de la guerra arancelaria, y el secretario de Energía Chris Wright, petrolero, negacionista del calentamiento global y ferviente apóstol del fracking.
Enardecidos en una competición para agradar al monarca, y más trumpistas que Trump, se han declarado defensores del pueblo americano que importa (quiero decir de los estadounidenses que compran productos importados, claro) y reclaman castigos ejemplares a los países que apoyen con su voto la resolución de la OMI que ha de votarse el próximo octubre.

El caso es que, obviando cualquier otra valoración, , centran su argumento, único y principal, en que las medidas que quiere impulsar la OMI encarecerán los productos que lleguen a EE. UU. por mar, es decir que, según ellos, luchan por proteger al consumidor americano de productos importados.
La contradicción.
El objetivo Net Zero Frame aún no representa un solo centavo de encarecimiento de los productos importados de los EE. UU. por vía marítima, pero lo que sí está representando un aumento muy notable del precio de todos esos productos es la interminable cascada de incrementos de aranceles a todos los socios comerciales de la potencia americana, sobre todo desde que su emperador ha descubierto que firmar con rotulador grueso le genera endorfinas.
Y el caso es que ninguno de estos falsos defensores del consumidor norteamericano ha abierto la boca contra las desnortadas medidas arancelarias que ya han impulsado hacia arriba los precios de los productos que llegan y, como efecto secundario, tienen al borde del suicidio por depresión a los programadores encargados de actualizar el sistema aduanero de los EUA.
Por si faltara poco, al encarecimiento de las mercancías importadas se suma el suave descenso, pero continuado, de la cotización del USD versus otras monedas referentes como el euro (1,17, el punto más bajo desde 2021). Es decir, comprar fuera ya les está saliendo ahora mucho más caro, y además, es palpable la creciente pérdida de confianza en la moneda de los EE. UU., lo que anima a que alguna otra moneda ocupe un espacio que, hasta la fecha, tenía un solo dueño.

El plumero.
Empiezan a ser legión los trumpistas con aspiraciones que, siguiendo el ejemplo del muy católico vicepresidente JD Vance, cargan contra Europa y los valores que representa. Ocurre que es nuestro continente quien mantiene el pulso a los lobbies negacionistas norteamericanos que, generosamente apoyados por la industria petrolera, insisten en silenciar la, ahora ya, atronadora evidencia científica.
Es una moda que, para satisfacción del Sr. Putin, ha posicionado a la Comunidad Europea como el malo de la película y a fecha de hoy, los europeos (comunitarios o no) estamos recibiendo los mismos adjetivos que en los inicios de los años treinta vertían los seguidores de Hitler contra los judíos continentales, los mismos, calcados.
El NZF.
No es que los europeos, con sus armadores y autoridades portuarias a la cabeza, sean entusiastas defensores del Net Zero Frame, ni mucho menos. Se mantienen expectantes hasta el conjunto normativo esté bien definido y en rodaje. Se trata de mecanismos consensuados y, como todas las normas, pueden ser ajustables a la realidad y sujetos a cambios. Lo que no se trata de una norma o una regulación es la dolorosa realidad del calentamiento global y sus consecuencias inmediatas que ya estamos viviendo.
P.S. Con Grecia como el país con más armadores, Londres como el gran centro mundial de contratación de la industria marítima y con cuatro navieras entre las cinco más potentes en la modalidad de transporte en contenedor (la champions en el comercio marítimo), es Europa quien garantiza las cadenas de suministro intercontinentales, los EE. UU. ni están ni se les espera.

