La industria mundial del transporte marítimo de contenedores continuó invirtiendo de forma decidida en nueva capacidad durante 2025, pese a la persistente preocupación por un posible exceso de oferta en los próximos años. Los armadores realizaron pedidos en niveles récord, mientras que la actividad de desguace cayó al nivel más bajo jamás registrado. Según la última edición del informe ‘DynaLiners Trades Review 2026’, estas cifras reflejan un sector que mantiene su apuesta por la renovación de la flota a largo plazo, aunque sigue atento a la evolución de los fundamentos del mercado. Al cierre de 2025, la cartera mundial de pedidos de portacontenedores alcanzó los 11,93 millones de TEUS, el equivalente al 35% de la flota activa, mientras que la flota mundial se amplió hasta 33,688 millones de TEUS, distribuidos en 7.497 buques.
Paralelamente, el reciclaje de buques prácticamente desapareció, lo que pone de manifiesto que la demanda de capacidad sigue siendo elevada a pesar del importante volumen de nuevas entregas. Aunque el crecimiento fue algo más moderado que el extraordinario registrado en 2024, 2025 volvió a situarse entre los mejores años de la historia para la capacidad de la flota de portacontenedores**.
La flota mundial aumentó en 2,232 millones de TEUS, lo que supone el segundo mayor incremento anual de capacidad jamás registrado. En términos netos, se incorporaron 306 buques, mientras que la capacidad media de los portacontenedores alcanzó los 4.490 TEUS, consolidando la tendencia de largo plazo hacia unidades cada vez más grandes y eficientes. Las entregas de nueva construcción también se mantuvieron en niveles excepcionalmente elevados. Durante el año, entraron en servicio 254 portacontenedores, que añadieron 2,181 millones de TEUS de capacidad. El tamaño medio de cada buque entregado alcanzó un récord de 8.600 TEUS, reflejando la preferencia de las navieras por embarcaciones de mayor tamaño capaces de generar economías de escala, facilitar la modernización de las flotas y cumplir con las crecientes exigencias medioambientales.
Renovación de la flota
La actividad de contratación de nuevos buques resultó incluso más destacada que las propias entregas. Durante 2025, los armadores encargaron 561 portacontenedores, que representan 4,772 millones de TEUS de capacidad futura, superando el anterior récord anual de pedidos alcanzado en 2021. Al finalizar el ejercicio, la cartera mundial de pedidos ascendía a 1.134 buques, con una capacidad conjunta de 11,93 millones de TEUS, equivalente al 35 % de la flota operativa mundial.
Más allá del crecimiento de la capacidad, buena parte de estos pedidos responde al proceso de renovación de la flota. Las compañías están sustituyendo progresivamente los buques más antiguos por unidades de mayor tamaño, más eficientes en el consumo de combustible y adaptadas a normativas medioambientales cada vez más exigentes, al tiempo que mejoran su eficiencia operativa.
Por otro lado, el desguace de buques prácticamente se paralizó. Tan solo 14 portacontenedores, con una capacidad conjunta de 10.100 TEUS, fueron vendidos para reciclaje durante 2025, el volumen anual más bajo jamás registrado en términos de capacidad. Incluso los buques de mayor antigüedad continuaron siendo comercialmente rentables, ya que los operadores siguieron necesitando capacidad adicional en las principales rutas del comercio mundial.
Aumento de la distancia de navegación
Esta actividad excepcionalmente reducida de reciclaje refleja la fuerte demanda de capacidad, impulsada por el aumento de las distancias de navegación, los cambios en los patrones comerciales y las continuas disrupciones en las cadenas de suministro. En circunstancias normales, una expansión tan rápida de la flota habría ejercido una presión considerable sobre los niveles de utilización de los buques.
Sin embargo, la flota inactiva se mantuvo en niveles excepcionalmente bajos durante todo 2025, con una media de apenas el 0,7 % de la capacidad mundial, equivalente a unos 216.000 TEUS repartidos en 77 buques. Uno de los factores determinantes ha sido la continuidad de los desvíos de las rutas alrededor del Cabo de Buena Esperanza debido a los problemas de seguridad en el mar Rojo. Los trayectos más largos han absorbido de forma efectiva parte de la nueva capacidad incorporada, mientras que los ajustes en las redes de servicios, la congestión periódica en algunos puertos y la fortaleza de la demanda de carga en varias rutas principales también han contribuido a mantener elevados los niveles de utilización.
Inversión e incertidumbre
Las cifras recogidas en el ‘DynaLiners Trades Review 2026’ muestran un sector que continúa invirtiendo con confianza pese a la incertidumbre existente. El actual entorno operativo sigue favoreciendo una elevada utilización de los buques, permitiendo absorber una parte importante de la nueva capacidad incorporada. Sin embargo, con una cartera de pedidos equivalente a más de un tercio de la flota activa y un nivel de reciclaje en mínimos históricos, la capacidad del sector para mantener el equilibrio entre oferta y demanda dependerá cada vez más del crecimiento de la carga, de la continuidad del proceso de renovación de la flota y de la futura normalización de las principales rutas marítimas.
Por el momento, las cifras apuntan a un sector que mantiene la confianza suficiente para seguir invirtiendo a pesar de la incertidumbre persistente. No obstante, queda por ver si esta cartera récord de pedidos terminará consolidándose como una muestra de confianza en el crecimiento a largo plazo o si, por el contrario, sentará las bases de un nuevo ciclo de sobrecapacidad. Este escenario dependerá de la evolución del comercio mundial, de la renovación de la flota y del momento en que el tráfico marítimo pueda regresar de forma generalizada a las rutas más cortas.

