Para entrar en contexto, decir de entrada que nos parece muy bien que el hecho de que las instituciones del Estado, en lo que se refiere a nuestro mundo marítimo, asuman diferentes iniciativas que tiendan a adaptar su actuación a los tiempos actuales así como a mejorar la relación con los usuarios, clientes, ciudadanía en general; mejorar, en fin, la sostenibilidad y la resiliencia (es bueno usar estos conceptos) de todos los actores del sector. Es algo en general muy positivo.
Dicho esto queremos considerar aquí dos de los recientes proyectos lanzados por Puertos del Estado: el marco estratégico del sistema portuario de interés general y el proyecto Simple.
Con respecto del primer asunto, el proyecto contempla muchas y muy diversas actuaciones durante un periodo de diez años en el horizonte, con posibles medidas a más corto plazo. Sí que parece que el horizonte a diez años es un poco largo; pero las medidas a corto dan un contrapunto.
No es este el lugar donde analizar con detalle el proyecto. Sí que es, sin embargo, un momento para manifestar que parece un proyecto un punto generalista y demasiado ambicioso.
Echamos en falta dianas más concretas en cuanto al sistema de gobernanza del sistema portuario de interés general: propuestas de acción que se refieran a unificar algunas autoridades portuarias que están demasiado dispersadas en regiones geográficas reducidas, lo que abunda en la idea de autoridades portuarias económicamente sostenibles, tal como ha ocurrido, recientemente, en Bélgica, con la unión de sus dos principales puertos, Amberes y Brujas, o como sucedió en Italia, por ejemplo… un punto que ya analizaremos.
Nos parece positivo que se haga incidencia en los llamados puntos de control de fronteras (PCFs, antes PIF). Todos los actores económicos implicados han puesto pie en pared para tratar de evitar la desaparición de tráficos en nuestros puertos por diferentes dificultades que se materializan en que las mercancías se exportan o importan por otros puertos comunitarios por falta de una actuación coordinada que debería de ser asumida por Puertos del Estado.
Y, como no, referirnos a una de las palabras de moda: “digitalización”, que no es la panacea universal, pero que si no se asume de manera ordenada, hará que nos quedemos, como otras veces en la historia, “compuestos y sin novia”… es decir: retrasados en el punto de asumir y desarrollar las nuevas tecnologías que son obligatorias en las interrelaciones socioeconómicas a día de hoy.
Esto nos lleva al proyecto Simple: es este un proyecto a primera vista muy ambicioso. Pretende “permitir la operabilidad entre los distintos actores y modos de transporte”. Es decir, coordinar carretera, ferrocarril y cabotaje (hoy short sea shipping o transporte marítimo de corta distancia), además del transporte marítimo en general de carga y/o pasaje, y unos cuantos actores más del mismo talante.
Opinamos que, desde Puertos del Estado y mediante un concurso otorgado a una entidad determinada será poco menos que imposible abordar esta tarea sin tomar en consideración las plataformas ya existentes en muy diversos ámbitos.
Voces dentro del organismo público portuario manifiestan que se debe hacer como dicen los catalanes: posar peus a terra: aterrizar con el proyecto y tratar de construir una plataforma integradora que incorpore las ya existentes y sea de comprobada eficacia como son, entre otras, las de los puertos de Barcelona, Valencia o Bilbao entre otras, sólo por poner un ejemplo. Estas plataformas de intercambio de datos llevan años de probada eficacia y sirven a los objetivos que se plantea también Puertos del Estado.
Y no podemos finalizar este texto sin referirnos a la transparencia. Necesaria y vital en el desarrollo de la actividad de los puertos: en la gestión, en la aplicación de las diferentes tasas que no especificaremos aquí… Transparencia a la que obligan el resto de compromisos adquiridos.
Alonso Contreras

