“Somos lideres en cuota de mercado, tanto en pasajeros como en mercancías”. Con estas palabras ha iniciado el presidente de la naviera Baleària, Adolfo Utor, su intervención durante la presentación de resultados, celebrada hoy en el Museo de Arte Contemporáneo Es Baluard de Palma de Mallorca. Después del frenazo en la trayectoria que supuso el año 2020, el de la pandemia, Baleària recuperó en 2021 la senda de los beneficios, que alcanzaron los 49 millones de euros, permitiendo superar los 15 millones de pérdidas del ejercicio anterior y superando los 29 del 2019, el último antes de la Covid-19. Ese buen tono de la naviera, que el año pasado equilibró el peso de los pasajeros y la mercancías en su cuota de negocio, aportando cada una de ellas un 50% aproximadamente, permitió también incrementar un 15% la facturación de la empresa, que ha pasado de los 342 millones de 2020 a los 396 del año pasado, algo por debajo de los 452 de la época prepandémica.
Utor ha destacado el compromiso de la compañía con dos de los ejes que han movido su trayectoria en los últimos años: la apuesta por la sostenibilidad a través del Gas Natural Licuado (GNL) y la digitalización. Respecto al primero, ha recordado que “la escalada del precio de gas ha hecho que hayamos abandonado su consumo a partir del mes de octubre y nos pasemos al gasóleo de bajo contenido en azufre”. La decisión de utilizar el Very Low Sulphure Fuel Oil (Vlsfo) la ha justificado por la necesidad de “alcanzar la sostenibilidad mediante la viabilidad económica”, factor que ahora no se está produciendo por el encarecimiento energético.
A pesar de esas dificultades, que en todo momento Utor ha calificado como “coyunturales y cíclicas”, el presidente de Baleària ha incidido en que la naviera no ha dejado de avanzar en el camino hacia la descarbonización. Así, ha detallado que “la versatilidad de nuestros motores ha favorecido la adaptación al entorno”. De hecho, de los 29 barcos con los que cuenta la flota de Baleària, tres de ellos, el ELEANOR ROOSEVELT, el MARIE CURIE y el HYPATIA DE ALEJANDRIA se alimentan con GNL y combustibles verdes, como el biometano, mientras que otros seis están remotorizados para operar con ese tipo de combustible.

Ensayos con hidrógeno
En el marco de ese camino hacia la descarbonización, la naviera está desarrollando una prueba para usar hidrógeno como combustible en una planta experimental de la empresa finlandesa Wärtsilä en la localidad vizcaína de Bermeo. La previsión es que el combustible que se produzca en esa instalación aporte un 25% de la cuota necesaria para la descarbonización total del transporte.
En el segundo de los ejes, el de la digitalización, Utor ha comentado la utilidad de la aplicación tecnológica ‘Torre de Control’, que permite la monitorización de la flota en aras de avanzar en los modelos predicitivos con la instalación de sensores en siete de los buques. “Las actuaciones en el ámbito de la digitalización nos aportan competitividad y herramientas para luchar contra el cambio climático”.
Respecto al compromiso social, lo que Baleària denomina ‘cash flow social’, la naviera ha generado 576 millones de euros en 282 acciones, lo que ha llevado a Utor a mostrar “mi orgullo por el despliegue de la fundación y la elección y el trabajo continuado con los proveedores locales”, que suponen el 78% del total.

Resistir y mejorar
La senda de los números positivos, recuperada por Baleària en el ejercicio 2021 tras la pandemia, se ha producido en un contexto complicado, no solo por la situación geoestratégica, con incremento de los precios energéticos, sino por la creciente competencia que se ha manifestado desde el verano pasado, especialmente en territorios como Baleares, donde hoy Baleària ha presentado sus resultados para reafirmar su posicionamiento en las islas, sustituyendo Dènia, la ubicación tradicional donde solía hacerlo, su sede corporativa.
“Hemos resistido económicamente y avanzado en la sostenibilidad a pesar de la competencia”, ha expresado Adolfo Utor para resumir la trayectoria de la compañía en el último año. Desde el punto de vista financiero, el presidente de Baleària ha hablado de “consolidar la solvencia, amortizar la deuda y mantener el plan de inversiones”. A esos propósitos se han destinado los 49 millones de beneficios, después de descartar que se usen parte de estos para el reparto de dividendos.

Para Balèaria, los tres primeros trimestres del año pasado le sirvieron para beneficiarse del bajo precio de la energía, lo que en palabras de Utor, “nos ha conducido a un resultado histórico”. A pesar de las incertidumbres actuales, con la crisis energética y las consecuencias de la invasión de Rusia a Ucrania, la previsión de la compañía es que la apertura en breve de la frontera con Marruecos, cerrada desde hace más de dos años, reactive determinados tráficos y reequilibre la presión sobre el mercado que ha ocasionado la irrupción de nuevas compañías, como GNV y Grimaldi, en las rutas entre la Península y Baleares.
“Atentado contra el medio ambiente”
La sobreoferta de rutas con Baleares, que se ha doblado en apenas dos años, pasando de las ocho a las 15 desde 2020 a la actualidad, ha sido otro de los retos que ha tenido que afrontar Baleària en 2021. Ese exceso de oferta, según Utor, se ha podido sortear con una apuesta por el servicio de calidad y el reforzamiento de las rutas nacionales de pasajeros y las internacionales de mercancías. Para el presidente de Baleària, la aparición de tantos actores nuevos en el servicio entre la Península y Baleares supone “un atentado contra el medio ambiente”.
«El gas tendría que ser más barato que el petróleo porqué hay más cantidad». Esa afirmación de Utor le ha servido como base para reivindicar la implicación de la Administración en articular un sistema de ayudas que «penalice a las navieras que contaminan utilizando scrubbers, que son ventiladores que dejan ir emisiones, y favorezcan a las que nos lanzamos al GNL por convicción sin que en ocasiones obtengamos un beneficio». El hecho de verse forzada a sustituir el GNL por el gasóleo de bajo contenido en azufre ha llevado a Baleària a reclamar bonificaciones que «respalden nuestros esfuerzos por la sostenibilidad ambiental.
Pese a reconocer los efectos sobre el negocio, Utor ha sacado pecho, reivindicando la fortaleza de la firma, que ha mantenido su cuota de mercado en Baleares. Desde la naviera se ha remarcado la fidelidad de los clientes, las mejoras constantes de servicio, la competitividad local y la sobreoferta como los factores que han marcado el año 2021. Para el futuro, Utor espera un 2022 en el que la facturación supere los 500 millones de euros, situándose ya por encima de las cifras del año 2019.

De momento, la intención de la naviera es no subir las tarifas en el ámbito de la carga, pese al incremento de los costes operativos por la crisis energética, ya que “los precios no los marcan los costes, si no el mercado”. Eso sí, pese a la gran competencia en los servicios de pasaje, especialmente en Baleares, Utor ha insinuado un aumento de precios para el pasaje.
“Somos líderes porque a parte de dar el mejor servicio, hemos resistido mejor la crisis de la Covid-19”. Así ha acabado su discurso Adolfo Utor. “Si ya no nos resentimos demasiado en 2020, ahora tampoco nos va perjudicar en exceso el contexto”. Frente a la competencia, Baleària esgrime sus cifras y el “ir por delante del resto por ser de aquí y más competitivos”. Como mensaje a las otras navieras, que “exhiben músculo financiero sin aportar demasiado valor añadido”, la naviera valenciano-balear reivindica su modelo de negocio local, sostenible y digital.
Los próximos rumbos de Baleària se centrarán en la reincorporación a la flota el próximo domingo del buque ELEANOR ROOSEVELT, la joya de la corona, alimentado con biometano, que suele realizar la ruta entre Ibiza y Dènia, y la presentación en la primavera de 2023 de su primer barco totalmente eléctrico.




