La Organización Marítima Internacional (OMI) ha iniciado una ronda de negociaciones con el fin de ultimar una nueva normativa vinculante que dirija al transporte marítimo internacional hacia unas emisiones netas nulas en los próximos 25 años. En su intervención en la apertura del 83º periodo de sesiones del Comité de protección del medio marino (MEPC 83), el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, acogió con satisfacción los progresos realizados para alcanzar un acuerdo sobre el proyecto de «marco de emisiones netas nulas”, que reforzará la acción marítima frente al cambio climático.
Entre otras cosas, se proponen normas para reducir obligatoriamente la intensidad en cuanto a gases de efecto invernadero (GEI) de los combustibles utilizados por los buques, un mecanismo mundial de fijación de precios de las emisiones y la creación de un fondo de emisiones netas nulas de la OMI. El fondo incentivaría el uso de combustibles y tecnologías de emisiones nulas y casi nulas, al tiempo que apoyaría a los países en desarrollo promoviendo una transición justa y equitativa.
Estas medidas se incluirán en el Anexo VI (Prevención de la contaminación atmosférica ocasionada por los buques) del Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques (Convenio Marpol), que cubre el 97% de la flota mercante mundial por arqueo. «No me cabe duda de que lograrán el compromiso necesario para que, al final de la semana, podamos dar otro paso significativo en la consecución de los objetivos de la estrategia de la OMI sobre los GEI», señaló Domínguez, a los más de 1.200 delegados y delegadas internacionales. Tambén elogió a los Estados miembros por sus esfuerzos para encontrar un terreno común, al tiempo que señaló que las cuestiones clave continúan bajo negociación.
Enmiendas al convenio Marpol
«El trabajo aún no ha terminado. Pero ya estamos cerca y estoy seguro de que en los próximos días llegaremos a ese punto. Lo que hagamos aquí tendrá un impacto mundial en un sector que sigue demostrando su papel esencial en el mundo», añadió. Las conversaciones continuarán hasta este viernes y se espera que al final del periodo de sesiones se apruebe un proyecto de texto jurídico. Siguiendo los procesos jurídicos para enmendar el convenio Marpol, el proyecto de enmiendas se distribuiría entonces a las partes en el anexo VI del convenio y a todos los miembros de la OMI para su adopción en octubre de 2025 en un periodo de sesiones extraordinario del Comité.
Decisiones adoptadas
El MEPC ha tomado, de momento, las siguientes decisiones:
- Un nuevo plan de acción de 2025 para abordar el problema de la basura plástica marina procedente de los buques.
- Orientaciones provisionales sobre el transporte de mezclas de biocombustibles y cargas regidas por el anexo I del convenio Marpol en buques de abastecimiento de combustible convencionales.
- Orientaciones para la limpieza en el agua de las incrustaciones biológicas de los buques
- Enmiendas a las Directrices de 2023 para la elaboración del inventario de materiales potencialmente peligrosos
A lo largo de la semana, el comité examinará otras cuestiones ambientales clave, como el establecimiento de nuevas zonas de control de las emisiones y zonas marinas especialmente sensibles para la protección marina y la continuación del examen del convenio sobre la gestión del agua de lastre.
Impuesto fijo y de alto precio
El futuro del transporte marítimo limpio pende de un hilo, afirmó Emma Fenton, directora sénior de diplomacia climática de Opportunity Green, una organización sin fines de lucro dedicada al cambio climático con sede en el Reino Unido. Fenton afirmó que un impuesto fijo y de alto precio sobre las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo es la única manera de descarbonizar la industria de forma equitativa. «Si se llega a un acuerdo, representaría un gran momento de solidaridad en la lucha contra el cambio climático», afirmó Fenton. «Por primera vez, esperamos contar con un marco global eficaz para abordar este problema internacional. La mayoría de las emisiones se abordan a nivel nacional».
Un simple impuesto climático combinado con un estándar de combustible verde ayudaría a reducir la brecha de precios entre los combustibles fósiles y los combustibles verdes, como el hidrógeno, el metanol y el amoníaco, según el Foro Marítimo Global, una organización sin fines de lucro que trabaja estrechamente con la industria. El transporte marítimo depende en gran medida de los combustibles fósiles y el sector no los abandonará por sí solo, afirmó Jesse Fahnestock, quien lidera el trabajo de descarbonización del foro. Además, llevará tiempo desarrollar un suministro de combustibles electrónicos basados en electricidad renovable, por lo que es necesario invertir ya, añadió.
La mayoría de los barcos actuales funcionan con fueloil pesado, que libera dióxido de carbono y otros contaminantes durante su combustión. Domínguez ha afirmado que una descarbonización a fondo requiere una revisión del combustible para el transporte marítimo. Mientras, la Coalición para un Transporte Marítimo Limpio insta a los gobiernos a comprometerse a fijar un precio elevado para todas las emisiones de los buques y a establecer un riguroso estándar de combustible. La alianza de organizaciones ambientales sin fines de lucro también insta a los países a revisar la herramienta de la OMI para medir la intensidad de carbono de los buques con el propósito de cuantificar y aumentar su eficiencia de forma transparente y reducir el consumo de combustible a largo plazo.
Modelo para tarificar las emisiones
Guy Platten, secretario general de la Cámara Naviera Internacional, que representa a más del 80% de la flota mercante mundial, afirma que un mecanismo de tarificación de las emisiones marítimas es una solución pragmática y la forma más eficaz de incentivar una rápida transición energética en el transporte marítimo.
Algunos países, como China, Brasil, Arabia Saudita y Sudáfrica, prefieren un modelo de intercambio de créditos en lugar de un impuesto fijo, donde los buques los reciben por no superar su objetivo de emisiones y los compran si lo superan. Otros países buscan un equilibrio entre ambos modelos. Determinados actore temen que cualquier medida que no sea un impuesto universal pondría en peligro los objetivos climáticos y permitiría a los armadores más potentes comprar el cumplimiento mientras siguen contaminando. Los ingresos provenientes de un impuesto podrían utilizarse para ayudar a los países en desarrollo a realizar la transición hacia un transporte marítimo más ecológico y que no se queden atrás con combustibles contaminantes y buques obsoletos.
Si el comité MEPC 83 acuerda y finaliza el texto de las regulaciones, estas podrían adoptarse formalmente en octubre y entrar en vigor en 2027. Eso podría enviar una poderosa señal de que está sucediendo la transición verde y que es posible para una industria global, según la OMI.

