A pesar de la difusión que está teniendo la noticia de que los fletes han bajado entre un 2% y un 3% en algunos casos, básicamente en el tráfico China – costa Oeste de Estados Unidos, no ha sido así en la ruta desde China a Europa. Así son las cosas, porque los fletes en otras rutas siguen siendo muy altos y sin perspectivas de bajar todavía en 2021.
Es posible que bajen algo más a inicios de 2022, pero el Año Nuevo Chino está a la vuelta de la esquina –comenzará el 1 de febrero y los festejos duran tres semanas-, tiempo en el que la producción de las fábricas de este país descenderá inevitablemente. Todo eso lo saben aquellos que comercian con China, y en consecuencia, ajustarán sus pedidos a esa circunstancia, ocasionando –muy posiblemente- aumentos en la demanda de transporte en la segunda mitad de enero de 2022.
Las circunstancias desfavorables (congestiones en puertos de la costa Oeste de Estados Unidos, falta de contenedores, carencias en la infraestructura del transporte en tierra…), no van a desaparecer en esas fechas, de modo que es de esperar que los fletes se mantengan en su nivel alto, por lo menos hasta la mitad de 2022.
Después bajarán. Seguro. Pero a día de hoy están un 196% más altos que hace un año, así es que recorrido para bajar hay… después del verano. Pero no se esperen maravillas: lo harán un 20% o hasta un 30%. Y es que no debemos olvidar quién domina descaradamente la oferta de transporte: 10 armadores/operadores. Y eso si que no cambia ni tiene perspectivas de hacerlo a medio e incluso largo plazo.
La propia secretaria General de la UNCTAD ha calificado la situación de oligopolio. La OCDE ha estimado que el aumento de los fletes en 2021 es responsable de un 1,5% en el aumento de la inflación mundial, que ha llegado a un promedio del 4,5%: Además, las expectativas de beneficio de estos diez grandes armadores son de más de 100.000 millones de dólares para el conjunto en 2021… Y en ello estamos y seguiremos durante 2022.
Alonso Contreras

