Aparecen opiniones por aquí, por allá y aún más lejos, vaticinando un futuro incierto para la carga debido a la supresión decidida por la UE del famoso Consortia Block Exemption Regulation (CBER) en abril de 2024, después de más de ocho años de disfrute de las exenciones por parte de los armadores, principalmente en los últimos tres años.
¿Ha sido positivo para el comercio marítimo? Pues, yo diría que decididamente no. Ha sido un obstáculo para la libre competencia y un elemento descaradamente favorecedor de los armadores que tenían posición predominante en el mercado en 2017, que se fueron comiendo a los más pequeños, cerrando el mercado y haciendo prácticamente imposible la entrada de nuevos actores que abrieran las posibilidades a la libre competencia. Quedan diez a día de hoy, que dominan más del 80% del mercado de contenedores. En 2015, eran 20 o alguno más. Uno de los diez, CMA-CGM, cerró 2019 en pérdidas y con una situación financiera muy difícil. Y ya vemos donde está hoy. Los demás al lado o por delante.
Los grandes no necesitan ya el CBER. Se han quedado con el mercado. El propio Gian Luigi Aponte, ‘padre padrone’ de la MSC, en declaraciones de este año, manifestó que la logística marítima del contenedor debería estar en manos de los armadores. De las suyas, vamos , y en eso estamos. No les hace falta la CBER.
La secretaria general de la Unctad calificó en 2022 esta situación de dominio, de “oligopolio,” y la propia OCDE publicó que de la subida de la inflación de un 4,1% en 2021, un 1,4% se debía a los fletes que aplicaban los armadores. Porque…… seamos claros: la CBER podría haber sido un elemento positivo para todos si los fletes no se hubieran ido por las nubes – ‘skyrocketing’, ¿recuerdan? Los armadores podrían haber ajustado las salidas a la demanda de espacio sin abusar de los fletes.
Cierto que hoy el mercado está deprimido y hay armadores- ZIM- que van a terminar en números rojos y la situación de 2024 es bastante compleja por la débil demanda. Pero hay buques y hay empresas y los armadores viven en este mundo. Han de aprender de nuevo a vivir en un mercado sin las cartas marcadas, o al menos que no se vea demasiado que llevan los ‘jockers’ de mano, porque los llevan, y si no fíjense en los VLCS (de 15.000 Teus para arriba) que dominan los tráficos este-oeste y cada día más, norte-sur. ¿A qué armadores pertenecen?
¿Quiénes siguen siendo los ‘amos del Universo’?
Y esas voces fariseas que parece que pretenden que el CBER continúe después del 2024 “en beneficio de la carga”, deberían recordar, si tienen edad y conocimientos, y si no, que vayan a los libros de historia, como las conferencias de fletes fueron, ya una vez expulsadas del mercado USA y la UE, precisamente por sus características oligopolísticas. Y es que la naturaleza humana tiene una tendencia acaparadora, que se pone de manifiesto a la más pequeña oportunidad.
Abajo la CBER y bien abajo. El libre comercio lo necesita.

