Lluvia incesante, frío, viento, oleaje… este jueves no ha sido el mejor día para navegar embarcando en alguna de las marinas o puertos deportivos de la ciudad de Valencia o de su entorno. Sin embargo, la náutica ha estado muy viva en la ciudad del Turia. Y lo ha hecho, una vez más, de la mano de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN) que celebra su congreso anual en el emblemático Oceanogràfic. Dos días –hoy y mañana- en que el sector da muestra de su unidad, de su resiliencia, de sus potencialidades, de sus retos…

Hacía dos años que, por la pandemia, ANEN no tenía la oportunidad de reunir al sector y, a tenor del lleno absoluto del auditorio, la náutica lo necesitaba. Mientras otros contraprogramaban desde la propia ciudad de Valencia, NAUCHERglobal sí ha querido estar al lado de uno de los pocos sectores económicos que, en época de vacas flacas, ha crecido y ha dado esperanza al mundo marítimo.
La novena edición del Congreso Náutico se ha iniciado con el saludo telemático de María José Rallo, secretaria general de Transportes y Movilidad del Mitma que, como consecuencia de la huelga de las transportistas, no ha podido asistir presencialmente a Valencia. Una Rallo que ha recordado la capacidad del sector náutico para imponerse a las adversidades durante estos dos últimos años y la importancia de las tres vías de la sostenibilidad, la medioambiental, la social y la económica.

Le ha tomado el relevo el secretario general de la patronal. Un Carlos Sanlorenzo que, a grandes rasgos, ha desgranado lo que han sido estos dos años, con crecimientos en las matriculaciones que no se veían desde 2008, con marinas bien posicionadas a escala internacional, con una diligencia y un sentido que hacen que las instalaciones españolas sean clara referencia.
Es importante también que la náutica sea por fin reconocida a nivel –digamos- administrativo en la legislación. Falta, como ha recordado el secretario general, superar el escollo de Hacienda y que la compra de una embarcación no tenga que tributar el 33% (IVA + impuesto sobre matriculaciones), cuando en países de entorno lo hacen entre el 10% y el 20%. Es el gran caballo de batalla y, a buen seguro el director general de Marina Mercante, hablará mañana sobre este tema.
Tras la inauguración, el monologuista Leo Harlem ha entretenido a la audiencia mientras se preparaba una interesante ponencia de Ana Comellas, economista en el Banco de España, que ha dado una clase magistral de macroeconomía en situación de crisis: materias primas por las nubes, carburante, inflación, repercusiones del conflicto bélico en Ucrania… el presente no pinta bien, ha reconocido siempre según su punto de vista profesional (que no tiene porqué ser coincidente con el del Banco de España), pero los esfuerzos que están haciendo los reguladores deben permitir desencallar una situación que, a priori, puede ser peligrosa.

Robert Marx, presidente Boot Düsseldorf y vicepresidente de la patronal europea de la industria náutica (EBI) también ha intervenido desde Alemania y, de forma presencia, José Luis Fayos, director técnico de ANEN, ha desgranado las cifras actualizadas y los retos y oportunidades del sector: en Europa (y en el Mediterráneo) hay una falta de espacio de puertos deportivos, se pueden mejorar los servicios para agilizar las salidas a la mar, se deben aumentar los procesos digitales y de conectividad, hay que crear expectativas en procedimientos de sostenibilidad en la tecnología y, por supuesto, modernizar la infraestructura y la transformación medioambiental. En el corto a medio plazo, la consultora Grand View Research, calcula que, hasta 2029 el mercado náutico puede generar hasta 58.000 millones de dólares, con una expansión a escala global del 4,5% y, sólo en Europa, del 3%. Se debe trabajar para conseguir este objetivo; pero hay mercado e interés.
Tras una breve pausa ha sido el turno de Álvaro Rodríguez Dapena, presidente de Puertos del Estado. No es la primera vez que lo digo, pero da gusto instruirte con su conocimiento y oratoria. Dos pinceladas: “La náutica es clave en los puertos desde la simplicidad: por su impacto económico en el turismo y el desarrollo de terceras industrias; y como clave para la integración de los puertos (de interés general) con las ciudades que lo acogen”.

El máximo responsable del OPPE, ha hablado también de la capacidad de resiliencia del sector, recordando las cifras de matriculaciones que no se veían desde 2008. Y, como no podía ser de otra manera, ha aprovechado para hablar del Marco Estratégico del sistema portuario, que él mismo ha creado tras sus más de dos décadas en diferentes cargos dentro del propio organismo público.
En este sentido ha hablado de las tres dimensiones de la sostenibilidad: la económica (en cuanto a la actividad), la ambiental (en cuanto al entorno), y la social (en cuanto a la labor más institucional). El auditorio ha atendido con interés las dimensiones del plan estratégico y cómo Álvaro Rodríguez Dapena lo ha sabido conjugar con la industria náutica: infraestructura, prestación de servicios, infoestructura, inversión público-privada; implicación en la mejora del medio natural costero y medio urbano adyacente; y, cómo no, compromiso social con la ciudadanía. También ha sacado a contexto el fondo Puertos 4.0 que, a nivel genérico, toca poco a una industria náutica que “debe apostar por la economía azul”.
Interesante, asimismo, la mesa de debate sobre instalaciones náutico-deportivas y grandes esloras, comandada por Diego Colón de Carvajal y donde han intervenido Ignacio Erroz; general manager de Marina Port Vell; Isabel Teruel, directora de Explotación en Port Adriano; Corinna Graf, directora general en Puerto Portals; y Patrick Reynés. gerente de Marina Port de Mallorca.
La gran eslora o, en otras palabras, la náutica de lujo, da oportunidades, atrae y tiene un corto y medio plazo de alta demanda ante una escasa oferta. En este sentido, como conclusión, la náutica debe saber ofrecer los servicios especializados más adecuados dentro del triunvirato de la sostenibilidad: económica, social y medioambiental. Hay campo también para avanzar y especializarse en la innovación y generar empatía: se necesita un cambio cultural, la educación de nuestros jóvenes desde las escuelas de vela, más y mejores infraestructuras y servicios logísticos para las grandes esloras y mayor capacidad de comunicación o, dicho de otra manera, mejorar el apartado del marketing.

Un panel sobre turismo náutico ha continuado la sesión matinal con la intervención de Ana Muñoz Llabrés, subdirectora general de Turismo en el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Destacar de su discurso un aspecto primordial: “la apuesta del turismo náutico genera valor en las empresas al tiempo que complementa la oferta general con alta calidad y sostenibilidad”. Ha recordado también que el Gobierno ha destinado, por primera vez de forma directa, fondos por valor de 3.400 millones de euros a la industria turística, clave para la economía española y que, en este pastel de inversión, el sector náutico puede aprovecharse.
Posteriormente, Daniel Solana, director general en Basquetour del departamento vasco de Turismo; Alejandro Ramírez, consejero de Fomento y Turismo del Gobierno de Ceuta; y Francesc Colomer, secretario autonómico de Turismo de la Generalitat Valenciana han explicado el proyecto en sus respectivas regiones. Es interesante que ANEN se haya ocupado de territorios como Ceuta o País Vasco que, por norma general son grandes desconocidos para el sector náutico. A modo de ejemplo, el representante ceutí ha explicado que, gracias a la aplicación del impuesto especial de la Ciudad Autónoma, la matriculación de embarcaciones “sólo” está grabada con un 12,5%, en lugar del 33% del conjunto de la España peninsular.

La jornada de este jueves ha culminado con una sesión interesante sobre formación y economía azul, con las intervenciones, en primera instancia, de Ángela Pumariega, campeona olímpica de vela; y Mercedes Pardo, directora del Instituto Marítimo Español. La formación es esencial para el futuro y el mantenimiento de la industria. Para finalizar, en una mesa redonda moderada por José Luis Sastre, se ha debatido sobre qué es la «educación azul» y hacia dónde vamos. Feliu López, director gerente de la Escola de Capacitació Nàutico-pesquera de Catalunya; Angel Lillo, director del IES Cap de L´Aljub de Santa Pola (Alicante); Manel Aragonés, director del CIFP Juníper Serra, en Palma de Mallorca; y Carlos García, director del Centre de la Mar, en Menorca; han dado sus puntos de vista respecto de la importancia de incorporar el aliciente de la náutica a los jóvenes, como sí hacen en otros países de nuestro entorno.
Mañana culmina una novena edición del Congreso Náutico del que NAUCHERglobal les mantendrá informados.

