El poeta chileno Pablo Neruda escribió los famosos versos: “Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera”. Solo tres días después de la llegada de la anhelada estación, que simboliza el resurgimiento y la recuperación de la naturaleza, la naviera Baleària reunió en el Museo de Arte Contemporáneo Es Baluard de Palma de Mallorca a proveedores, clientes, agencias de viajes colaboradoras, políticos, medios de comunicación. Tras la presentación formal de los resultados corporativos, el presidente de la compañía, Adolfo Utor, después de dar las gracias por la asistencia, admitió que “la industria ha llegado exhausta tras una pandemia y la rotura de la cadena de suministro”. Una situación que llegó a afectar la presencia de algunas de las empresas invitadas al evento, bien por la huelga del transporte, o por tener que atender los problemas derivados del paro en el día a día de sus empresas.
Dos meses después de empezar a diseñar el evento, ejecutado de forma magistral por el departamento de comunicación y protocolo de la naviera, Utor recordaba que “teníamos buenas expectativas, encomendándonos a la resistencia y la esperanza de salir de la covid-19”. Tras el optimismo, un nuevo baño de realidad. La invasión de Rusia a Ucrania volvía a tensionar el sector marítimo y sus cadenas de suministro. La respuesta de Utor, de nuevo, era apelar a la primavera y al carácter cíclico de las crisis. “Hemos venido a celebrar la primavera. A pesar de todo y que la mañana no esté siendo soleada, no podemos parar”. Como ejemplo, un guiño a la situación política mundial. “Europa ha dado una respuesta unida ante el conflicto ruso, aparcando sus miserias”.
Ante sus colaboradores y clientes, Baleària se reivindicó como una naviera del territorio que garantiza la conectividad marítima y que cuenta con un 78% de proveedores locales. Utor recordó los orígenes de la naviera en 1998, cuando “teníamos barcos sin honra, pero queríamos tener honra con barcos”. En una larga travesía, el presidente de la naviera se enorgullecía de haber logrado ser “acreedores de confianza”, apostando por la sostenibilidad como “un mandato ético y viable económicamente”.

Sostenibilidad
A pesar de que durante el último año, Baleària ha incrementado un 36% su consumo de GNL, de nuevo la realidad de los precios desorbitados del gas le obligó, desde el pasado mes de octubre, a utilizar de el gasóleo de bajo contenido en azufre. Otra apelación de Utor al pragmatismo empresarial. “Sin viabilidad, no hay sostenibilidad posible”. Como telón de fondo y elemento de resistencia a los vaivenes económicos, el presidente de Baleària acudía a describir el modelo de negocio de la naviera, basado en no diversificar, apostando por el ‘core business’, transportar pasajeros y mercancías. Tal como aseguró en su alocución final, “reprendemos nuestro viaje a Ítaca”.

Recogiendo las palabras de Adolfo Utor, el alcalde de Palma de Mallorca, José Hila, defendió la apuesta de la naviera por la sostenibilidad, vista más como una oportunidad, que como una amenaza y dificultad. Los mismos elogios recibió la compañía de la ministra de Industria, Reyes Maroto, que puso a Baleària como ejemplo de empresa que cultiva la sostenibilidad y la digitalización en un entorno imprescindible de colaboración público-privada.

Por su parte, la presidente de Baleares, Francina Armengol, puso a disposición de Baleària los fondos europeos Next Generation como una herramienta para seguir desarrollando proyectos de movilidad sostenible. “En nuestro caso, en el que el turismo resulta esencial, tenemos que seguir vinculándolo a un ámbito local con vocación internacional después de que haya sido uno de los sectores más afectados por la crisis de la pandemia”. Armengol apeló al “espíritu de resistencia y de lucha para superar las dificultades”. Tal como señalaba el poeta, “podrán cortar las flores”… pero la primavera siempre llega con rumbo firme y velocidad crucero.








