Como tantos gurús han pronosticado (y también se ha hecho desde NAUCHERglobal) en los puertos occidentales, ya sean de Estados Unidos o de la Europa occidental se ha producido una saturación de contenedores llenos, que los armadores tratan de solucionar. Nada fácil ya que la cadena tiene diferentes eslabones y algunos de ellos están debilitados como son el del transporte de los contenedores a destino final, el vaciado en almacenes y la entrega de última o penúltima milla, que nos da lo mismo en este caso.
Estos días salía el MSC ANNA de 19.200 TEUs, del puerto de Oakland, después de cargar vacíos –muchos suponemos- en ruta desde Los Ángeles, donde había cargado más vacíos, hacia Extremo Oriente. La escasez de estos es evidente y se va a seguir notando en tanto no se reanime la economía de los países de Occidente
De modo que más de uno se está planteando volver a la carga convencional. Es decir, utilizar los buques de carga general para el transporte de bienes que no sean ni perecederos, ni de consumo inmediato. No importa demasiado que el viaje dure más porque la demanda no aprieta ni apretará hasta bien pasado el verano.
Los fletes, por otra parte, no serán superiores al transporte en contenedores. El problema, en este caso, estaría en la carga y descarga de la mercancía en los buques en puertos de origen y/o destino. ¿Sabrían o podrían los estibadores afrontar esta tarea? Quizá, los mayores de cincuenta años se acordarán de mover pallets, bidones y cajas… pero los más jóvenes puede que no. ¿Lo veremos?

