Volatilidad parece ser la expresión más adecuada para referirse al mercado de fletes de contenedores en estos momentos. Desde noviembre de 2023 hasta hoy, siete meses, hemos conocido un vaivén de fletes que resulta en cierto modo desconcertante. El cuarto trimestre de 2023 vivió una muy sensible reducción de los fletes en general y en el tráfico desde Extremo Oriente a Europa en particular. Niveles por debajo de los 2.000 dólares por contenedor de 40 pies llevaron a cifras negativas los resultados de los armadores en este trimestre.
Los ataques de los hutíes y la subsiguiente decisión de los armadores de desviar los buques a través de la ruta del Cabo de Buena Esperanza originaron una subida repentina de fletes a niveles de 6.000 dólares por 40 pies en el tráfico citado, para seguidamente en los meses posteriores ir bajando de nuevo a niveles sensiblemente inferiores. La sensación era, en febrero/marzo, que la situación se estabilizaba y los fletes se iban a mantener, al menos hasta el verano en unos niveles generalmente aceptables, con ligeras subidas.
Sin embargo, en estos momentos han surgido algunos factores que trastocan sensiblemente esta aparente calma y colocan al mercado en una situación muy inestable, volátil, como decimos:
- Aumento de la demanda en EEUU, factor este que distorsiona la oferta de espacio en general. Armadores como ZIM, que trabaja muy fuertemente en el mercado de Extremo Oriente a EEUU, ven un aumento decidido en la demanda de espacio en sus buques.
- Crecimiento sustancial de otros tráficos mundiales como es el de Indo-Pacífico, Sudamérica y costa occidental de África desde diversas áreas geográficas.
- Congestión en puertos de Extremo Oriente y en puertos de la orilla occidental del Mediterráneo (TangerMed, Valencia, Barcelona), que están siendo usados por los armadores como puertos de transbordo para cargas destino al Mediterráneo Oriental. Estos puertos ven crecer sus tráficos en cifras de dos dígitos.
- Falta de equipo. La mayor duración del viaje a través del Cabo de Buena Esperanza, las congestiones y el aumento de la demanda han generado una falta de contenedores, que se nota de manera preocupante; los fabricantes de equipo tienen sus listas de pedidos completas hasta noviembre.
- Escasez de buques portacontenedores disponibles en el mercado de fletamento. Una vez más, están casi todos empleados.
Situación similar a la de la Covid-19
La situación, pues, por razones diferentes a las que se originaron durante la pandemia de la Covid-19, se asemeja bastante a la que vivimos en 2021/2022. La consecuencia de todo ello es que los fletes están aumentando. ¿A dónde llegarán? No parece que alcancemos los niveles del ‘sky rocketing’ de los años 2021 y 2022, pero la situación de tensión originada por los factores citados va a continuar y posiblemente aumentar en la segunda mitad del año en la llamada ‘peak season’, en que los pedidos de productos acabados para final de año hacen aumentar la demanda de espacio en los buques.
Podemos decir que, afortunadamente, todavía este año se entregan buques con capacidad de cerca de 2.000.000 de TEU, cosa que parecía un serio problema para los armadores antes de que se planteara esta situación. Ahora, la mayor disponibilidad de espacio supondrá un alivio a los efectos del aumento de la demanda, pero nada parece que libre al mercado de un aumento de los fletes que durará un tiempo.

