La Dirección General de la Marina Mercante (DGMM) ha presentado, un año más, su memoria anual (en este enlace), donde su máximo responsable, Benito Núñez Quintanilla, pasa balance de un año 2020 marcado por la pandemia del Covid-19. En el texto que sigue, podrán leer de forma la editorial del propio director general.
“2020: el año de la pandemia”

El año 2020 llegaba cargado de expectativas y la agenda repleta de cambios normativos que afrontar y de proyectos que abordar para la modernización y dinamización del sector. Pero, en marzo, una sigla con dos números: COVID-19, apareció en nuestras vidas y, de un día para otro, todo cambió. Nuestras prioridades también, he de confesarlo. Porque desde el momento en que se emitieron la declaración de la pandemia por parte de la OMS y la declaración del estado de alarma, por parte del Gobierno, todos nuestros empeños, todas nuestras preocupaciones y gran parte de nuestro esfuerzo han estado encaminados a tratar de que los trabajadores del mar, primero, fueran considerados trabajadores esenciales -consideración que, en el caso del Gobierno español, fue casi inmediata- y, después, a facilitar, en la medida de lo posible, tanto los relevos de las tripulaciones como la movilidad de las mismas para permitir que los enroles y desenroles pudieran llevarse a cabo en las condiciones más idóneas. Se han tomado medidas relativas a los certificados de formación y también hemos puesto el foco en la salud de la gente de mar, cuidando y tratando de gestionar de la forma más idónea los casos de COVID-19 detectados en los buques y atendiendo sin límite alguno las urgencias que se han ido produciendo a lo largo de todo el año.
No ha sido fácil y tampoco han sido posibles esos relevos y esa movilidad en el 100% de los casos. Pero el esfuerzo, en mi opinión, ha servido para que nuestra gente de mar se sintiera apoyada en tiempos de tanta incertidumbre.
Las restricciones a la movilidad también han afectado enormemente a los tráficos de línea regular en nuestro país, con una reducción importante del número de pasajeros, y al comercio marítimo interior. Esto ha afectado a las navieras que operan en El Estrecho, Canarias y las Illes Balears, que son esenciales para el abastecimiento y la comunicación de estos territorios. Desde esta Dirección General queremos expresar nuestro apoyo, dado el carácter estratégico de estos servicios, y el reconocimiento a una parte del sector marítimo que ha mantenido su actividad, imprescindible para el suministro de bienes básicos en el día a día en los momentos más duros de la pandemia.
Desde esta ventana agradezco también el trabajo normativo que se ha llevado a cabo, tanto durante la fase de confinamiento como durante la desescalada, dando respuesta a las necesidades generadas por el SARS-Co V-2, pero también a asuntos de gran trascendencia para la Marina Mercante en diferentes ámbitos. También quiero destacar el trabajo desarrollado por las Capitanías Marítimas, que han seguido asumiendo las competencias encomendadas en una situación tan complicada y han mantenido su vocación de servicio público, esencial para que el transporte marítimo se desarrolle con totales garantías de seguridad. Podemos felicitar a todas ellas porque han continuado realizando sus inspecciones a los buques y han superado, en algunos casos, como en las inspecciones del nivel de azufre en carburantes, los objetivos fijados.
Como presidente de la entidad, tampoco puedo olvidar la labor permanente desarrollada por los efectivos de Salvamento Marítimo, atendiendo las emergencias en el mar y enfrentándose a ellas con profesionalidad y rigor en todos los territorios y, especialmente, en Canarias, donde se ha producido un repunte de asistencias.
Y no quiero cerrar esta rueda de agradecimientos sin mencionar el respaldo que hemos tenido de la Secretaría General de Transportes y Movilidad de la Secretaría de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y del resto de la estructura del Ministerio.
Por otra parte, somos conscientes de que la pandemia no puede paralizar algunos de los grandes retos que tenemos por delante en la DGMM: los avances hacia la descarbonización, que ya han llamado a nuestra puerta desde organismos internacionales, como la UE y la OMI; la aplicación de nuevas tecnologías, como el uso de drones en el control de la seguridad y la prevención de la contaminación marítima o el uso de embarcaciones autónomas; la dotación de profesionales suficientes y cualificados en cada una de nuestras Capitanías y en la sede central, que se traducirá en servicios más eficientes de cara al ciudadano, o la actualización y modernización de nuestras normas, para adaptarlas al marco de la UE, entre otras, siguen en nuestra agenda.
En definitiva, tenemos que mirar hacia el futuro, conscientes de que esta pandemia ha generado nuevas formas de afrontar nuestra labor y los proyectos, pero no nos ha robado ni un ápice de ilusión por acometerlos. Con ese convencimiento, espero y deseo que en el año 2021 podamos, al menos, mejorar nuestras condiciones frente al virus, gracias a la vacunación, y que el sector marítimo siga avanzando y afianzándose como un transporte seguro y cada vez más sostenible. Esencial y estratégico para nuestro país.

