La eficiencia portuaria ha dejado de ser una cuestión logística para convertirse en pieza clave de la transición ecológica y digital del comercio marítimo global. Así lo constata la nueva guía internacional sobre Port Call Optimization (PCO), impulsada por la International Association of Ports and Harbors (IAPH) y la International Harbour Masters’ Association (IHMA). El documento propone coordinar de forma armonizada todos los datos operativos y náuticos que intervienen en una escala portuaria para que el buque llegue exactamente cuándo debe llegar. Ni antes ni después. (IAPH)
En la guía, se explica que la optimización de escalas ha cambiado el paradigma. El puerto deja de ser un espacio donde confluyen actores aislados y pasa a funcionar como una plataforma sincronizada de datos compartidos: navieras, terminales, autoridades portuarias, prácticos, amarradores y servicios marítimos operan bajo una misma herramienta operativa. La guía de la IAPH establece precisamente ese lenguaje común para la comunicación electrónica de datos de escala, una condición indispensable para implantar operaciones ‘just-in-time arrival’, es decir, llegadas ajustadas a la ventana operativa real.
En un contexto en que la descarbonización marítima parece depender exclusivamente de combustibles alternativos, como el hidrógeno, metanol o electrificación, la optimización portuaria incorpora un nuevo elemento: las emisiones también pueden reducirse gestionando mejor. La guía vincula la optimización operativa con sostenibilidad.
El reto de la calidad del dato
La IAPH reconoce que la calidad del dato y su armonización siguen siendo cuellos de botella centrales para desplegar escalas optimizadas a escala global. En un contexto de presión regulatoria climática, competencia logística global y necesidad de resiliencia en cadenas de suministro, puertos como el de Barcelona, Valencia o Algeciras tienen una oportunidad estratégica: posicionarse como hubs inteligentes capaces de ofrecer predictibilidad operativa además de infraestructura.
Mientras buena parte del debate marítimo se concentra en los combustibles del futuro, una revolución paralela avanza por otro carril: hacer que buques y puertos dejen, por fin, de trabajar como compartimentos estancos.

