La ciberseguridad ha devenido en un factor de suma importancia en la gestión de flotas que debe de ser objeto de especial atención en los departamentos de explotación y operaciones de las empresas navieras, así como en el diseño de nuevas construcciones. Es mucho el valor de los buques, y mayor aún puede ser el daño que los ciberatacantes pueden causar a través del propio buque a la sociedad.
Y no es para menos: la consultora Naval Dome de Estados Unidos ha registrado 50, 120 y 310 ataques a los sistemas operativos de buques en los últimos tres años, ¡un aumento de prácticamente 900%!
Los buques, además de sus propias tecnologías operativas (OT- Operational Tecnologies) que gestionan una gran parte de su navegación: puentes integrados, sistemas ECDI, control del aparato propulsor están, en muchos casos, sobre todo en la industria del crucero, permanentemente conectados con centros de control en tierra que cuentan con sistemas duplicados a los del propio buque para contribuir a una óptima navegación. Los buques también se conectan cuando se aproximan a puerto con los sistemas operativos de estos: prácticos, atraques, terminales, etc.) y, finalmente, cuando navegan cerca de costa o en aguas de tráfico intenso que necesita ser regulado, se conectan también con los SVT (Sistemas de Vigilancia de Tráfico). Además, todas estas interrelaciones entre los diversos sistemas buque-tierra no harán más que aumentar en los próximos tiempos, elevando con ello el nivel de riesgo con la progresiva aparición de buques autónomos que deberán estar forzosamente conectados con estaciones de tierra en el caso de los buque operados por control remoto, y con los sistemas informáticos de apoyo en los demás casos.
Este es el panorama ante el cual tanto diversas sociedades de clasificación, como es el caso de DNV-GL o Nippon Kaijy Kyokai ClassNK), que ya va por la segunda edición de sus Guidelines Designing Cybersecurity on Board Ships, y obviamente la OMI, como no podía ser de otra manera, se están ocupando del asunto. La resolución del Maritime Security Committe 428(98) en la que se exige que las compañías marítimas deberán, desde el 1 de enero de 2021, demostrar que la ciberseguridad forma parte integral de su Safety Management System (SMS) en su documento de compliance (DOC).
Para facilitar la labor de los armadores, la Organización Marítima Internacional ha emitido unas guías al respecto.
Y es que los sistemas a bordo deben de estar adecuadamente protegidos, las tripulaciones que trabajen con ellos, debidamente formadas, los propios equipos debidamente actualizados y revisados periódicamente, y los buques contar con unos procedimientos claros.
A lo largo del viaje, el buque, además del uso de sus propias Tecnologías Operativas (OT), se conecta con diversos sujetos en tierra, como hemos señalado. Y lo hace mediante WIFi, Radiofrecuencia (RF), o las tarjetas SIM de los teléfonos celulares. Además, los ordenadores personales de los tripulantes se conectan también a través de Internet con todo un universo de contactos.
Todo ello debe de estar debidamente protegido y dicha protección debe de estar rabiosamente actualizada. Pese a todo, los ataques de los hackers se incrementarán con toda seguridad por lo que tanto la formación, como la actualización y renovación de equipos anticuados, como la elaboración de procedimientos claros a bordo para revisar de modo sistemático los propios sistemas como las interconexiones con terceros son obligaciones ineludibles tanto para la propia tripulación con su capitán al frente, como para la propia empresa naviera.

