Una noche en un crucero por Europa soporta una carga fiscal un 40 % inferior a la de una noche en un hotel, a pesar de los elevados costes ambientales de los cruceros y de su contribución al sobreturismo. La organización Transport & Environment (T&E) pide una reforma fiscal para garantizar que los cruceros paguen la parte que les corresponde. Un nuevo estudio de T&E muestra que una noche a bordo de un crucero tributa casi la mitad que una noche en un hotel, pese a su importante impacto sobre el medio ambiente, el clima y las infraestructuras locales. La organización reclama cambios en la normativa fiscal para ayudar a las ciudades a hacer frente a los costes externos que genera esta industria.
El análisis compara la carga impositiva de hoteles con un precio de 100 euros por noche en Francia, Italia y España con la de cruceros de precio similar. De media, quienes se alojan en hoteles pagan impuestos equivalentes al 23% del precio, mientras que los pasajeros de cruceros solo pagan el 12%. Los cruceros están clasificados legalmente como una forma de transporte marítimo, aunque en la práctica funcionan como establecimientos vacacionales. Este vacío legal les permite evitar el pago del IVA, los impuestos sobre el combustible y otros gravámenes.
Según Fanny Pointet, responsable de transporte marítimo de T&E, “estamos tratando a los hoteles flotantes como si fueran infraestructuras marítimas esenciales. Los cruceros no son un medio de transporte, sino el destino en sí mismo, y, sin embargo, disfrutan de los mismos beneficios fiscales que el transporte de mercancías. Gravar adecuadamente a los cruceros ayudaría a las ciudades a combatir la contaminación y a responder a las preocupaciones por el sobreturismo”.

Exceso de costes ambientales
El estudio concluye también que una gran parte de las externalidades negativas generadas por los cruceros —principalmente las emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos— no está cubierta por las políticas actuales. En Francia, España e Italia, estos costes ambientales ascendieron a entre 790 millones y 1.300 millones de euros en 2025. De media, los costes climáticos del sector duplican o incluso triplican los ingresos obtenidos mediante el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS). En cuanto a la contaminación atmosférica, actualmente no existe un impuesto equivalente a escala de la Unión Europea.
Según las estimaciones de T&E, un impuesto de 15 euros por pasajero y escala portuaria recaudaría 335 millones de euros al año en Italia, Francia y España. Estos ingresos podrían destinarse a los presupuestos nacionales, a la protección de los ecosistemas costeros o a financiar infraestructuras verdes, como los sistemas de suministro eléctrico a los buques atracados.
No obstante, la organización advierte de que esta medida, por sí sola, no bastaría para compensar el impacto ambiental del sector. En palabras de Fanny Pointet, “un impuesto sobre los cruceros debe formar parte de un conjunto más amplio de medidas regulatorias. Para reducir realmente la huella ambiental del sector son necesarias también políticas dirigidas a transformar la oferta”.
Por ello, T&E recomienda reforzar la normativa europea sobre combustibles marítimos sostenibles (FuelEU Maritime) y endurecer los requisitos de eficiencia energética para los buques. También propone limitar el tráfico de cruceros cuando sea necesario, por ejemplo estableciendo un máximo de escalas diarias o anuales en los puertos. Asimismo, considera que el IVA aplicado a los cruceros debería equipararse al del turismo terrestre.
«Comparación parcial»
Tras conocer los detalles del informe, CLIA, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (Cruise Lines International Association por sus siglas en inglés), la mayor red mundial de la industria que agrupa a las principales compañías navieras, puertos y agencias de viajes, afirma que «no se puede evaluar con precisión el sector de los cruceros mediante una comparación fiscal parcial con los hoteles, ya que esta no tiene en cuenta el marco regulatorio completo del sector, su complejidad operativa, sus compromisos ambientales y su contribución económica». En este sentido, la asociación precisa que las compañías de cruceros pagan importantes tasas portuarias, de pasajeros y otros impuestos locales que contribuyen a financiar las operaciones portuarias, la infraestructura y los servicios locales. Además, añade, que cumplen con las obligaciones fiscales y regulatorias propias del transporte marítimo.
En su análisis del sector, CLIA plantea que los cruceros también sustentan una vasta cadena de valor que se extiende mucho más allá de los propios barcos, generando empleo y actividad económica: construcción naval, puertos, servicios marítimos, proveedores locales, operadores turísticos, empresas de hostelería y de transporte y los destinos. Asimismo, detalla que apoya cientos de miles de empleos en toda Europa, a la vez que aporta importantes beneficios económicos en los territorios en los que opera.

