Ayer, la Autoridad Portuaria de Barcelona celebró la I Jornada de Sostenibilidad (ver información relacionada), en la que participaron como ponentes Jordi Vila, responsable de medio ambiente del puerto de Barcelona; Xavier Sabaté, responsable de proyectos medioambientales; y un panel de mujeres que realizan trabajos en el puerto, presentadas por el coordinador del Apostolado del Mar en España, Ricard Rodríguez Martos.
Abrió la jornada el presidente de la APB, Damíà Calvet, acompañado por Francesc Bonada, jefe de Organización y sostenibilidad de la comunidad portuaria, con un breve discurso en el que afirmó la apuesta del puerto por la sostenibilidad a todos los niveles y en todos los campos.
Jordi Vila presentó, con la claridad habitual en él, la parte de inversión medioambiental de los proyectos previstos en el puerto de Barcelona. Se detuvo especialmente en el proyecto de mejora y modernización de la dársena y muelle de pescadores, que se dotará de diversas instalaciones de paneles solares de última generación.

Xavier Sabaté mostró ante el auditorio las dificultades de alcanzar los objetivos de descarbonización planteados para el ámbito portuario. Explicó el proceso para alcanzar el objetivo de cero residuos en el puerto. Se necesitarán ingentes cantidades de energía para generar la electricidad necesaria para sustituir a los combustibles fósiles. La fase intermedia, con el uso de gas natural en sustitución de los hidrocarburos actuales, también precisará grandes inversiones. Con todo, Sabaté manifestó su optimismo en la capacidad de la APB y la comunidad portuaria, trabajando al unísono y en la misma dirección.

Por último, en el terreno de la sostenibilidad social, Rodríguez Martos presentó a las tres ponentes, Sara Sarbosa, patrona de remolcador; Maica Cerezo, estibadora; y Eulalia Pujol, controladora en el Centro Coordinador de Salvamento Marítimo de Barcelona. Ellas ejemplifican la entrada del sexo femenino en un ámbito, el marítimo portuario, con arraigada tradición masculina. A día de hoy, según manifestaron, sólo el 10 por ciento de los trabajadores portuarios son mujeres; y tan sólo el 1 por ciento de los tripulantes en buques españoles.
Sara Sarbosa estudió Náutica en la Escuela de Capacitación Náutico-pesquera de Cataluña. Tras distintos embarques fue contratada como marinera por Remolcadores de Barcelona, empresa en la que ahora tiene el grado de patrona o capitana. Explicó algunos entresijos de su trabajo y aseguró no sufrir ningún tipo de discriminación u otros problemas relacionados con su condición de mujer.
Maica Cerezo contó cómo se organiza el trabajo de los estibadores para garantizar igualdad de oportunidades y de empleo en un trabajo de naturaleza discontinua. Confirmó que tampoco ella ha sufrido discriminación alguna en razón de su sexo: igual salario, iguales oportunidades.

Eulalia Pujol, capitana de la marina mercante, posee el don de la expresividad. Relató las tareas que tiene encomendadas el CCS de Barcelona y al igual que las dos personas que la habían precedido manifestó sentirse satisfecha con su trabajo (Eulalia Pujol ejerció durante unos años como jefa del centro) y no haber vivido ni embarcada ni en la Sociedad Estatal de Salvamento y Seguridad Marítima, Sasemar, problema alguno laboral o personal.
Las tres abogaron por incrementar el papel de la mujeres en los trabajas marítimos y portuarios. Preguntadas por las mejoras o nuevas perspectivas que las mujeres han aportado en sus respectivos trabajos, coincidieron en que las aportaciones y mejoras las introducen las personas, hombres o mujeres, y que no se puede afirmar que en razón del sexo se den diferencias.

