En plena actividad de la temporada de cruceros, que en Catalunya se prevé mejor que la del año 2019, con más escalas y pasajeros, entrevistamos a Pere Vila, director general de la empresa pública Ports de la Generalitat. Pocas semanas después que Palamós (Girona) acogiera la 60ª edición de Medcruise, la asamblea que reúne a los puertos mediterráneos con cruceros, y pocos días antes de conmemorarse su primer año en el cargo, Vila realiza un balance positivo de las tareas acometidas. En una primera fase, las inversiones y las iniciativas se centraron en la reparación de los destrozos que el temporal Gloria ocasionó en 2020 en el litoral catalán. A ello, se han destinado 13,3 millones de euros. Una vez finalizadas estas iniciativas, el día a día de Ports de la Generalitat se orienta a potenciar la sostenibilidad, la descarbonización de las operaciones portuarias y el uso de las energías renovables. Superado el periodo de las grandes obras e infraestructuras, Vila considera que es el momento de mejorar las instalaciones, fomentar la integración de los puertos en el entorno urbano y desplegar el marco normativo de la Ley de Puertos catalana para conseguir un modelo de gobernanza más descentralizado y con una participación más transversal de la comunidad portuaria.
¿Cuáles son las perspectivas para la temporada de cruceros, una vez recuperada la actividad tras la pandemia?
Si comparamos los registros con los del 2019, estamos mejor que entonces. En aquél año, en el que los cruceros llegaran a Palamós, Roses y la Ràpita, alcanzamos las 45 escalas y en esta temporada, está previsto que con solo dos puertos activos (Palamós y Roses), arriben 60 barcos, superando al puerto de Tarragona en la cifra total de cruceros que atracan. A pesar de esas buenas cifras, tampoco tenemos el objetivo de que escalas vayan a más, ya que trataremos de seguir potenciando los puertos de escala, dentro de un concepto que denominamos ‘boutique’. Así, en el caso de Palamós, intentamos compatibilizar el muelle de mercancías con el de cruceros porqué compartimos el espacio de atraque. Nuestra intención no es llegar a los 100 cruceros, si no que los que vengan se sientan bien atendidos y poder dinamizar así la economía global de la zona.
Aunque el objetivo no sea seguir creciendo en la cifra de cruceros, ¿existe alguna posibilidad de beneficiarse de la posible reducción de escalas en puertos como Barcelona o Palma de Mallorca si se limitan los tráficos?
Desde Ports, estamos participando en la fase de análisis que está realizando la Generalitat para implantar un posible impuesto a la llegada de cruceros. Independientemente de este hecho, tenemos una filosofía diferente a la de puertos como el de Barcelona. En nuestro caso, hemos establecido un concepto en el que los cruceros efectúan una escala de un día o de unas horas, los pasajeros realizan actividades y vuelven al barco. En esas situaciones, el impacto de la contaminación a nivel global en términos absolutos es mínima. Si analizamos que, durante esta campaña acogemos 60 cruceros entre abril y noviembre, la incidencia negativa no es tan grande como se podría pensar. Como ejemplo, los cruceros que llegan a Roses atracan en medio de la bahía y a los pasajeros se les va a buscar en un barco de apoyo adicional. Desde Ports hace años que estamos trabajando en la descarbonización, participando en foros a nivel mundial como el de la asociación de cruceros CLIA y la Asociación de Puertos de Cruceros del Mediterráneo, Medcruise, para poder ser pioneros en los procesos de mitigación del impacto ambiental que genera este tipo de actividad. Desde nuestra posición como administración, podemos adoptar una posición de colaboración, pero han de ser las compañías navieras las que lideren y aceleren las medidas. Son ellas las que deben hacer una transformación de sus barcos.
¿Es necesaria más pedagogía para dar a conocer las medidas que ya están implantando las navieras?
Es cierto que siempre se publicitan más las actuaciones negativas que los esfuerzos positivos, pero también es verdad que en algunos parámetros vamos un poco tarde. No tanto las administraciones, que somos colaboradoras, si no las propias navieras, que han notado un incremento considerable de la cifra de cruceros. Conjuntamente, hemos de transmitir el mensaje que estamos trabajando en ello y que se visualice que los cruceros en ningún caso pueden ser nocivos para la sociedad. Al contrario, aportan un valor añadido que tenemos que ser capaces de potenciar.
En relación a la sostenibilidad, una de las transformaciones más visibles es la conversión del puerto de la Ràpita en el primer ‘green port’ de Catalunya. ¿Hacia dónde se dirige este compromiso?
El caso de la Ràpita esperamos que sea el proceso de inflexión, un punto y aparte en una apuesta por convertir los 45 puertos que gestionamos en ‘green port’. Hemos empezado justamente por el de la Ràpita porque es un puerto con una gran actividad pesquera. Allí hemos realizado acciones como la instalación de placas fotovoltaicas, reducciones de consumo energético… Hace pocas semanas, estrenamos el primer cargador eléctrico para embarcaciones náuticas. Las medidas se ponen en marcha con la idea global de extenderlas a todos los puertos catalanes.

¿Existe algún calendario para el despliegue del ‘green port’ en otros puertos que gestione Ports de la Generalitat?
Resulta difícil aventurarse. En algunos casos, como la instalación de placas fotovoltaicas o los puntos de recarga de vehículos eléctricos se han extendido a los 45 puertos que gestiona Ports de la Generalitat, pero es complicado hasta que no se estandaricen y escalen los procesos. Para lograrlo, se han de estabilizar los precios de mercado. Es un contexto en el que desde la Administración también tendremos que ayudar. A pesar de eso, necesitamos un cambio tectónico para avanzar en ese camino. Así, electrificar un puerto como el de Palamós, el más importante que gestionamos por el aprovechamiento náutico, las cofradías de pescadores, las mercancías y los cruceros, supone un desembolso importante de fondos. Intentaremos aprovechar las convocatorias de fondos europeos Next Generation, la nueva distribución de los recursos que hemos incorporado con la gestión directa de todos los puertos catalanes desde principios de este año y la complicidad de las concesionarias. Tenemos que demostrar que nos tomamos en serio la apuesta decidida por la descarbonización. Y lo tenemos que poner en marcha a través de la colaboración y la concreción público-privada.
Más allá del eje esencial de la descarbonización, ¿cuáles son las actuaciones principales previstas en el ámbito de las obras e infraestructuras?
En este capítulo, estamos siguiendo nuestro Plan Anual de Inversiones y Financiación (PAIF), que hasta ahora estaba muy centrado en las infraestructuras para modernizarlas, hacerlas más seguras o mejorar los equipamientos portuarios. Después del temporal Gloria, nos vimos forzados a llevar a cabo una reinversión en los planes que ya teníamos previstos en esos espacios. Nos gastamos millones de euros para mitigar esas emergencias. Ahora mismo, en nuestro debate interno somos partidarios de conseguir medidas que favorezcan la descarbonización. Además, como el propio Plan de Puertos 2030 limita la construcción de nuevas infraestructuras, nuestro propósito se encamina a mejorar las instalaciones portuarias en temas de seguridad, eficiencia energética, visualización turística o el encaje del puerto en la ciudad, aspectos que requieren inversiones públicas, pero también de las empresas concesionarias. No se trata de construir más, sino de mejorar lo que ya tenemos. Esta será la apuesta del próximo PAIF.
¿En qué medida se fortalecerá el eje de integración de los puertos en las ciudades?
Intensificaremos las actuaciones en este ámbito, ya que así lo marca nuestro plan de inversiones previsto hasta el año 2030. Más allá de este punto, me gustaría remarcar, desde mi experiencia como alcalde de Llançà, una población con puerto, el discurso que con prejuicios cuestiona la importancia de una instalación náutica, deportiva o mercante. A cualquier alcalde o alcaldesa de una localidad o ciudad con puerto si se le pregunta si renunciaría a este, diría que no. El puerto otorga una vitalidad económica, social y logística muy importante. También es verdad, que hasta cierto momento, ha habido construcciones que han estado de espaldas al pueblo y a la sociedad, y esta es una tendencia que debemos cambiar. Integrar el puerto en la ciudad no quiere decir solo hacer obras, que también, si no que las actividades sociales, culturales o turísticas se acaben desarrollando en el interior de las instalaciones deportivas, náuticas y pesqueras. Al final, la integración puerto-ciudad también representa el disfrute de las instalaciones deportivas por parte de la población.
Desde el punto de vista tecnológico, ¿en qué consiste el sistema Building Information Modelling (BIM), que ya se ha utilizado en el puerto de Vilanova i la Geltrú para reconstruir una nave logística?
Es un método que nos permite llevar la digitalización y la información llevada al extremo. Favorece que en un proceso constructor, cada acción esté grafiada, filiada y con el conocimiento de todos los actores, lo que resulta un avance esencial. Creo que este modelo lo deberíamos exportar a todas las obras que ejecutemos, ya que dará el mensaje de una Administración seria, responsable y que hace las cosas correctamente. Se trata de una especia de auditoría constante a la que se someten las obras que gestiona Ports de la Generalitat. De momento, la voluntad es implantarlo en la obra pública, pero creo que también se usará en el sector privado. En este caso, su desarrollo llevaría un proceso similar al de la adaptación de administraciones y empresas privadas a las certificaciones de calidad que otorgan las ISO.
¿Qué mejoras se llevarán a cabo en el despliegue de los sistemas de iluminación led o la instalación de placas fotovoltaicas?
En el caso de los sistemas de iluminación led, hemos logrado una reducción a la mitad del consumo energético y se consigue visualizar una modernización de las instalaciones. En referencia a las placas fotovoltaicas, hemos instalado 1.011 en las cubiertas de las lonjas de pescado que gestionamos: La Ràpita, Cambrils, Vilanova i la Geltrú, Arenys de Mar, Palamós y Roses. En total, hemos invertido 565.000 euros, que rebajan en 151 toneladas anuales la cifra de emisiones de CO2 que se vierten a la atmósfera. Para avanzar en una filosofía fotovoltaica, como me gusta denominarlo a mí, vamos dando pasos de forma progresiva e introduciéndola en los puertos y es un proceso que no resulta fácil porqué las licitaciones y las adjudicaciones son altas.
¿Qué se está haciendo para amortiguar el impacto de la crisis en las cofradías de pescadores?
La situación está afectando a todos los sectores, pero de forma especial a las cofradías, que ya vienen de una época muy complicada. Desde Ports de la Generalitat, a través de nuestro Comité Ejecutivo, acordamos inicialmente una serie de medidas relacionadas con las tasas de ocupación de las lonjas pesqueras. Por otro lado, la Administración ha asumido íntegramente un importe de 800.000 euros que hace referencia a la T4, que es la tasa de consumo de pescado fresco. Esta cantidad es un ahorro directo en relación a lo que nos tienen que pagar las cofradías.
¿Qué mejoras se podrían plantear en el sistema de gobernanza de los puertos para incrementar la descentralización en la toma de decisiones?
Nuestro sistema se basa en la propia Ley de Puertos, que se aprobó en 2019. Ahora, estamos acabando todo lo que hace referencia al Plan Normativo. Este instrumento de despliegue de la Ley de Puertos lo tramitará el Departamento de Vicepresidencia, Políticas Digitales y Territorio de la Generalitat en colaboración con la empresa pública Ports de la Generalitat. Nos servirá para saber cómo aplicaremos la norma en los diferentes ámbitos de actuación de nuestra competencia. Prevemos un nuevo modelo de gobernanza que implica potenciar el trabajo en plenario y en comisiones del Consejo de Puertos para garantizar una participación más efectiva de los diferentes grupos de interés de la comunidad portuaria. En todo caso, el Plan prevé una Comisión de Innovación de carácter transversal y la importancia que le otorga el Plan de Puertos a esta materia. Además, se establece la posibilidad de crear Consejos Portuarios (órganos consultivos) en cada instalación portuaria para garantizar la participación de los diferentes actores que ejercen su actividad en el puerto en la gestión de la instalación. En el Consejo, además de representantes de Ports de la Generalitat, habrá de la Federación de Municipios de Catalunya (FMC) y de la Asociación Catalana de Municipios (ACM). Su inclusión permitirá un consejo más amplio con la participación de todos los actores que forman parte de las actividades propias de las instalaciones portuarias. Este modelo todavía no se ha podido implantar, ya que se está trabajando en su desarrollo normativo. De hecho, ahora mismo, se encuentra en exposición pública y creemos que estará operativo en 2023. De esta forma, el sistema de gobernanza no será tan vertical, si no que será más horizontal y transversal.

