El coordinador laboral internacional del Consejo Internacional de Estibadores (IDC, en sus siglas en inglés), Jordi Aragunde, ha concedido una entrevista exclusiva a NAUCHERglobal desde Nueva York para analizar las secuelas de la histórica huelga de estibadores en la costa Este de los Estados Unidos. En la conversación, Aragunde enfatiza los logros alcanzados, sobre todo en materia salarial, los desafíos que persisten y la importancia de la solidaridad internacional en la lucha contra la automatización que amenaza los empleos en el sector portuario. El dirigente sindical destaca la postura firme del IDC en defensa de los trabajadores y la necesidad de proteger a las comunidades portuarias frente a las presiones de las empresas. Además, revela detalles sobre las próximas estrategias del sindicato para fortalecer la alianza marítima global y garantizar un futuro más justo y equitativo para los estibadores en todo el mundo. Esta entrevista ofrece una visión interna de las negociaciones en curso, el papel de los gobiernos y la importancia del liderazgo sindical en un momento crucial para el futuro del trabajo en los puertos.
¿Puede explicarnos cuál es la situación actual del conflicto en la costa Este de EEUU entre la ILA y la patronal USMX tras la reciente huelga por el nuevo Contrato Maestro?
Nos encontramos en un momento crucial en la historia de los trabajadores portuarios. La huelga ha sido dura e histórica. Gracias a la presión internacional, la solidaridad entre los estibadores de todo el mundo y la gran organización de la ILA, hemos forzado a las empresas a ceder. En este momento se ha logrado un aumento salarial, pero el verdadero desafío ahora es garantizar que el nuevo Contrato Maestro blinde nuestras profesiones contra la amenaza de la automatización. Esta no solo afecta a nuestros trabajos, sino que también destruye comunidades enteras. No vamos a aceptar que se utilice la automatización para despojar a nuestros hermanos y hermanas de sus medios de vida.
Con este acuerdo, los trabajadores portuarios de Estados Unidos también han querido mostrar su compromiso y responsabilidad con la sociedad por dos motivos: no interferir en las elecciones a la presidencia del país, del próximo mes de noviembre y, más importante, atender a la ayuda para los miles de damnificados de los últimos temporales de la Costa Este, tal como hicieron durante la pandemia de la Covid-19. En este contexto, cabe señalar que desde la ILA también se ha realizado una donación de 100.000 dólares para material de apoyo a los afectados.
Ahora se ha abierto un nuevo plazo para negociar hasta mediados de enero de 2025, por lo que las reuniones serán intensas y no debemos bajar la guardia en ningún momento, al contrario, debemos seguir firmes y no ceder. Quiero recordar que el actual contrato, ahora prorrogado, ya contiene una cláusula anti-semiautomatización y, por otro lado, los estibadores hemos contado con el apoyo del Gobierno para que las empresas se avengan a negociar.

La automatización ha sido uno de los temas más polémicos. ¿Cuál es la postura del IDC sobre este asunto en el nuevo contrato?
Nuestra posición es clara: no estamos en contra de la tecnología que mejore la vida de los trabajadores, pero la automatización que busca eliminar empleos para maximizar los beneficios corporativos es inaceptable: No consentiremos la automatización como una herramienta para destruir empleos. Esta lucha no es solo sobre salarios o condiciones, se trata de proteger a nuestras comunidades y el futuro de nuestros trabajos. El nuevo contrato debe garantizar que nuestras tareas estén blindadas y que cualquier avance tecnológico sea en beneficio de los trabajadores, no en su contra.
¿Cómo ha sido la respuesta internacional de los trabajadores ante esta situación?
Ha sido extraordinaria. La solidaridad de los estibadores de todo el mundo ha sido clave. El IDC, como federación sindical mundial de estibadores, ha movilizado a nuestros miembros en los cinco continentes. La presión internacional ha sido contundente. Este conflicto es una lucha para todos y los ataques a los estibadores en cualquier lugar tendrán repercusiones en todos los rincones del mundo. Las empresas deben entender que estamos unidos y listos para luchar en defensa de nuestras comunidades y nuestros trabajos.
Estas mismas empresas argumentan que la automatización es necesaria para mantener la competitividad. ¿Qué opina sobre esto?
Ese es un discurso que ya no tiene cabida. Durante la pandemia, estas empresas triplicaron sus beneficios sin necesidad de automatización. Fueron los trabajadores quienes sostuvieron la industria, y ahora quieren usar la competitividad como excusa para despojar a la gente de sus empleos y destruir comunidades. No lo aceptamos. Este contrato debe ser una barrera contra la automatización que busca destruir a los trabajadores y a nuestras comunidades. No vamos a permitir que el afán de lucro a costa de nuestra dignidad y bienestar continúe.
¿Cuál es el papel del Gobierno de Biden en este conflicto? ¿Cómo ha influido en el proceso?
La Casa Blanca ha sido importante como organismo mediador y ha presionado a las empresas para que vuelvan a las negociaciones. Sin embargo, el verdadero cambio vendrá cuando éstas acepten las demandas legítimas de los trabajadores. La Administración ha hecho un esfuerzo, pero ahora es el momento de que las corporaciones se comprometan de manera inequívoca a proteger no solo los derechos laborales, sino también a nuestras comunidades.
¿Qué papel han jugado figuras como Harold y Dennis Daggett en este conflicto y en la lucha de la ILA?
Harold J. Daggett y Dennis A. Daggett han sido pilares fundamentales en esta lucha. Su liderazgo ha inspirado a los trabajadores a unirse y a mantener la resistencia ante la adversidad. Ambos, como dirigentes de la ILA, han sido unos defensores incansables de los derechos de los estibadores; y Dennis, como Coordinador General de IDC, ha estado al frente de la organización, guiando estrategias y manteniendo la unidad entre nuestros miembros. Su visión y compromiso han sido cruciales para demostrar que, con un liderazgo fuerte y cohesionado, podemos enfrentarnos a cualquier desafío. Juntos, han tejido una red de apoyo que ha cruzado fronteras y ha movilizado a estibadores en todo el mundo.
¿Qué estrategias está implementando el IDC para expandir vuestra influencia y buscar nuevos aliados en esta lucha?
Estamos trabajando incansablemente para crear una alianza marítima global: en los próximos meses, organizaremos un gran encuentro que reunirá a sindicatos de estibadores y aliados en todo el mundo. Hemos estado en contacto con sindicatos en América Latina, Europa, África, Asia, y también en el Oriente Medio. Además, a finales de octubre, tendremos una reunión con el sindicato de estibadores chino, que es crucial para fortalecer nuestra posición. La defensa de los derechos de los trabajadores portuarios no se limita a un país; es un esfuerzo global. Estamos aquí para mostrar que la unidad internacional de los estibadores es inquebrantable y que juntos seremos imparables en la lucha contra la automatización.
Como mensaje final, ¿qué le gustaría transmitir a los estibadores de todo el mundo que siguen de cerca este conflicto?
Este es solo el comienzo. Lo que hemos logrado en esta huelga no ha sido solo una victoria para la ILA, sino una muestra del poder de la unidad internacional. Ningún puerto está aislado. El futuro de nuestro trabajo y de nuestras comunidades depende de mantenernos organizados y listos para actuar ante cualquier amenaza. Las empresas han visto nuestra capacidad de presión global, y eso es algo que debemos continuar desarrollando. La automatización no será el futuro de nuestros puertos si seguimos unidos.

