El espacio equivalente a una isla del ‘Eixample’ de la ciudad de Barcelona. Ese el espacio del Muelle Barcelona, hasta ahora destinado a los cruceros y ferries con Baleares, que el puerto de la capital catalana pondrá a disposición de los barceloneses tras el final de las actividades y el traslado al Muelle Adosado. Esta área, de 13.565 metros cuadrados, es la que se ha abierto hoy al público, en un acto que ha contado con la presencia del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, el presidente del puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, además de los tenientes de alcalde del consistorio barcelonés, Laia Bonet y Albert Batlle. Tal como ha comentado durante la presentación Carbonell, se trata de “un día histórico”, ya que supone el inicio del fin de las operaciones comerciales de buques en el Muelle Barcelona, un hecho que el presidente del puerto ha situado a finales del año 2026.
Carbonell ha enmarcado la iniciativa en la estrategia, compartida entre el puerto y el ayuntamiento, de abrir a los ciudadanos el espacio portuario, ya que “si conocen el puerto, lo acabarán queriendo”. Este paso adelante en los proyecto en marcha de integración puerto-ciudad coincide con la celebración de la segunda Jornada de Puertas Abiertas, que organiza este fin de semana la dársena barcelonesa, y que por primera vez permitirá a los visitantes ser testigos de la actividad en las terminales de contenedores. El presidente del puerto de Barcelona ha puesto como ejemplo el Port Vell para anunciar que el objetivo de la entidad es atraer eventos culturales, sociales y deportivos. “Iremos creando oportunidades para aprovechar el nuevo espacio y conquistar a los ciudadanos barceloneses”.

La recuperación del espacio para la ciudadanía tiene su origen en el pacto del año 2018 entre el ayuntamiento y el puerto de Barcelona para reducir las terminales de cruceros y, en su defecto, alejarlas de la trama más cercana a la ciudad. En esta línea, Carbonell ha recordado el compromiso adquirido por el puerto, por el que a finales del año que viene, los cruceros dejarán de atracar en el Muelle Barcelona y se abrirá la parte sur de instalación al uso ciudadano.
Recuperar el espacio ciudadano
Por su parte, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha elogiado “la sensibilidad de los responsables del puerto” para mantener el ADN de la ciudad, desde siempre vinculado al mar y al ámbito portuario. De hecho, Collboni ha precisado que “conocer el puerto también es conocer uno de los ejes de la ciudad”. El alcalde ha encuadrado la apertura del Muelle Barcelona a la ciudadanía en el contexto de la transformación del barrio de Ciutat Vella, con obras en curso en tres de las arterias principales que desembocan en el frente marítimo: Las Ramblas, Via Laietana o la Avenida del Paral·lel.

Para Collboni, estas reformas son las culminación de las efectuadas hace más de tres décadas con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos y “permitirán que los ciudadanos y ciudadanas disfruten de ocio, cultura y deporte”. El alcalde, que ha acudido al acto en una bicicleta eléctrica, ha insistido en “la voluntad de recuperar y conquistar espacios para los ciudadanos, no solo en el centro de la ciudad, sino también en el puerto, el mar o la playa”. En este sentido, ha confesado “la ambición íntima” de convertir el Muelle Barcelona en un nuevo Port Olímpic.









