Como es bien sabido, salvo la muerte y los impuestos, todo lo demás es probable, quizás sí o, como mínimo: incierto. Es decir: la vida es incierta y punto.
Pero lo anterior, que es válido para las emociones y la biología, empieza a ser inaceptable cuando, bajando la pelota al suelo, hablamos de temas concretos como, por ejemplo, la industria del contenedor.
Son demasiadas las veces que un profesional en una conferencia o un opinador especializado o un responsable de la Administración del ámbito marítimo se ampara sistemáticamente en la misma predicción: ’incertidumbre’ y se queda sorprendentemente tranquilo ante su enorme nula aportación.
Hace pocos días, los asistentes a la jornada sobre descarbonización (‘lato sensu’) que organizó la Asociación de Agentes Consignatarios de Buques de Barcelona en el World Trade Center del recinto portuario catalán, vivimos un momento álgido, estelar diría yo, del éxito de esa palabra.
Ya nos lo advirtió la eficaz moderadora del acto, Ingrid Boqué, directora de Relaciones Institucionales del Port de Barcelona, «parece que incertidumbre será el mantra de esta sesión».
Y desde luego acertó, porqué los intervinientes de la industria relacionada y los de las navieras (Cosco, CMA-CGM y MSC) se colgaron, sucesivamente y con entusiasmo, a la liana de la incertidumbre en cada una de sus intervenciones.
Maersk
A finales de 2022, la naviera Maersk presentó a sus accionistas el plan de negocios para el periodo 2023/2027 y llamó poderosamente la atención un gráfico tipo diana de tiro al blanco, dividido en cuatro cuadrantes en los que aparecían marcados hasta 10 ‘peligros’ posibles. Cada una de estas 10 circunstancias difíciles estaba situada en el cuadrante que correspondía a su naturaleza (operacional, ‘compliance’, ‘strategic’ y ‘financial’) y más cerca o más distanciada del centro de la diana según su gravedad a la hora de afectar a la actividad de la empresa.

El diagrama se acompañaba de unos cuadros donde, esquemáticamente, se enunciaban las medidas a tomar en cada caso por si era necesario actuar.
Los accionistas de Maersk no pedían que el equipo directivo de la gran naviera realizara una predicción futurista porque son gestores, no adivinos, por eso les complació visualizar, de forma sencilla, las posibles circunstancias adversas que podrían aparecer en los siguientes cuatro años y qué medidas cabría tomar ante ellas si se presentaran.
En todo el informe la palabra ‘incertidumbre’ referida a la gestión, no aparecía.
Víctor Rubio
P.S: Me decía un colega, refiriéndose al transporte marítimo: “Si en vez de cegarnos en la incertidumbre, nos dedicamos a identificar las variables significativas, veremos que no hay tantas”.

