Desde el pasado 1 de enero, se aplica el reglamento marítimo comunitario FuelEU, que fomenta el uso de combustibles renovables con bajas emisiones de carbono y tecnologías energéticas limpias para los buques, apoyando así la descarbonización del sector marítimo. El texto establece objetivos de reducción de la intensidad de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de la energía utilizada en los buques que operan en la UE o en el Espacio Económico Europeo (EEE). El FuelEU establece límites máximos a la intensidad anual de GEI de la energía utilizada por un buque. Los límites serán más ambiciosos con el tiempo, desde una disminución del 2% este año hasta un 80% en 2050.
La legislación obliga a los buques a controlar y notificar la intensidad de los GEI de la energía utilizada a bordo e introduce sanciones en caso de incumplimiento. Los buques deben cumplir una serie de plazos a lo largo del año para hacer un seguimiento de la intensidad de las emisiones de GEI, utilizando metodologías establecidas en los planes de seguimiento de FuelEU. El reglamento está dirigido a los buques de más de 5.000 toneladas brutas que hagan escala en puertos de la UE, independientemente de su pabellón o nacionalidad, e incluye tanto las emisiones del viaje como las operaciones de atraque.
FuelEU Maritime forma parte del proyecto ‘UE Fit for 55’, cuyo objetivo es reducir las emisiones totales en un 55% para 2030. La normativa viene acompañada del Régimen Comunitario de Comercio de Derechos de Emisión (Rccde), que penaliza aún más la dependencia sobre los combustibles fósiles.

El freno de la disponibilidad de combustibles
Pese a que el FuelEU Maritime fija un camino a seguir para cumplir la normativa y traza la viabilidad de los combustibles renovables como el Gas Natural Licuado (GNL),el metanol, el amoníaco o el hidrógeno y fuentes de energía emergentes, como la eólica o la conexión eléctrica en los atraques de los buques en los puertos, el sector marítimo muestra dudas sobre el grado de preparación de los agentes. A pesar del avance en las infraestructuras portuarias y navales y que la demanda de combustibles alternativos sigue creciendo, los costes elevados de estos siguen siendo un obstáculo importante para su adopción generalizada. Muchos operadores también están preocupados por la disponibilidad de combustible y los frenos en el proceso de transición de las flotas.
Atendiendo la complejidad del cumplimiento del reglamento, organismos del sector como Bimco han introducido nuevas cláusulas contractuales para ayudar a los armadores y fletadores a navegar por el cambio normativo. La cláusula marítima FuelEU de Bimco para las partes de fletamento por tiempo de 2024 aclara las responsabilidades en torno a la selección de combustible, el cumplimiento de las normas sobre GEI y la asignación de costes.
Necesidad de formación de los marinos
Ya en el año 2022, varias organizaciones de las Naciones Unidas, de armadores y sindicatos del sector del transporte marítimo presentaron un nuevo plan de acción para mejorar la formación de la gente de mar para cumplir los objetivos de descarbonización del transporte marítimo. En el transcurso de la conferencia sobre el clima, COP27, que se celebró en Egipto, se divulgaron los resultados de un estudio, que cifraba en 800.000 los marinos que requieren formación adicional en seguridad para manejar combustibles alternativos como el amoníaco y el hidrógeno hasta el año 2030.
Mientras, las navieras ya van cogiendo posiciones al prever que el coste de cumplir con los requisitos normativos, sea FuelEU Maritime o el Rcdde u otros, se incremente en los próximos año. Es el caso de la danesa Maersk, que ya ha anunciado que el recargo por emisiones este año será el doble que el de 2024. De momento, sale más a cuenta pagar los derechos de emisiones. Es decir, resulta más rentable abonar la tasa por contaminar. Sin embargo, cuando las normas comunitarias se desarrollen y se estreche el cerco legislativo, los armadores se replantearán si vale la pena ejecutar las inversiones a largo plazo.
Aunque el reglamento FuelEU Maritime supone un paso más hacia la descarbonización del transporte marítimo, todavía restan algunas incógnitas por despejar. En un contexto caracterizado por la indefinición normativa, la incertidumbre sobre cuál será el combustible que gane la batalla de la descarbonización del transporte marítimo y la poca disponibilidad de estos, parece claro que es el momento de consensuar nuevas regulaciones y objetivos globales. En este aspecto, la Unión Europea (UE) ya se ha avanzado con la puesta en marcha a principios del año pasado del Emissions Trading System (ETS), un sistema que grava la emisión de CO2 por parte de los buques. Sin un escenario de colaboración global, el camino hacia la armonización normativa y de la extensión del uso de los nuevos combustibles marítimo seguirá nublado.

