A uno ya casi le da una cierta vergüenza acometer este asunto tal y como están las cosas… Una semana más y tenemos, como Sísifo, que cargar la piedra montaña arriba para que la semana próxima ruede montaña abajo. Y así hasta que las aguas vuelvan a su cauce si es que en algún momento esta buena ventura llega a ocurrir antes del año 2023.
Esta semana es el recorte en el suministro de electricidad en cerca de diez provincias chinas, en las zonas más industrializadas, cuya consecuencia será incrementar la congestión de los puertos de referencia entre los que se encuentran los de Ningbo y Guanzhou, de modo que como ya anuncia la prensa en general tendremos una Navidad ciertamente complicada en cuanto a mercancías de importación. Problemas también aparecen en los mercados de materias primas motivados por la subida en los fletes de los buques graneleros. Todo un panorama, en fin.
Y a todo esto los grandes armadores de contenedores, “dueños del universo”, que dominan el 85% del tráfico, suben los fletes. No suben el flete base, no. Suben los recargos. Así uno de los más famosos, anuncia para el día 15 de octubre un pequeño recargo de 2.000 dólares por contenedor para las exportaciones a puertos centroamericanos de Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y Panamá. Y si usted tenía su contenedor en puerto antes del 24 de octubre, en el supuesto de que se lo hubieran cedido la naviera, pues a pagar 2000 dólares más…
Cuando llegue final de año veremos cómo las cuentas de explotación de estos “dueños del universo” no bajan. Posiblemente arrojarán resultados espectaculares. Porque el blank sailing, el roll over, la congestión, la falta de equipo, el incumplimiento de los compromisos de algunos de ellos, la impuntualidad… afectarán al tráfico, seguro; pero los daños caerán siempre del mismo lado: del de la carga.
Y llegará 2022 que no adelanta muy buenas noticias. El precio del crudo parece que subirá todavía un poco más y se acercará a los 100 dólares el barril, lo que puede suponer un aumento de los precios de los combustibles. Habrá que considerar la posibilidad si no de un aumento, de que nos olvidemos de una disminución de sus importes; los costes de la descarbonización que aparecerán como consecuencia de la inclusión del transporte marítimo en el ETS (European Trade System) que penaliza las emisiones de CO2 supondrán otra piedra en el camino. Pero no adelantemos acontecimiento y pensemos que vamos a seguir sufriendo todavía un poco más para que, en 2023 y 2024, llegue la liberación con la incorporación de toda una flota de nuevos y grandes buques portacontenedores que aliviaran las tensiones del mercado. Mientras, sigan ustedes mortificando sus cadenas de suministro.

