La Asociación de Transitarios Internacional de Barcelona (Ateia-Oltra) ha denunciado hoy el agravio comparativo que puede suponer para el puerto de Barcelona la limitación horaria impuesta por algunas navieras y asociaciones de aceptar las órdenes de transporte hasta las 16 horas. De esta forma, según ha indicado el presidente de Ateia Barcelona, Emilio Sanz, algunos operadores portuarios han establecido desde principios de año un máximo para la recepción de la mercancía que llega por vía terrestre a las terminales, de forma que las que entren después de las cuatro de la tarde, no se gestionan hasta dos días después. En su tradicional balance del año, Sanz ha reconocido que “estas prácticas han generado las quejas del colectivo de los transitarios”. Desde Ateia Barcelona se ha avisado del perjuicio que puede provocar esta acción en relación a otros puertos como el de Valencia, Algeciras o Bilbao.
La asociación ha insistido, tal como reveló en un comunicado reciente, en la preocupación que supone el incremento del intrusismo en el sector de los transitarios. “El intrusismo afecta a los profesionales que hacen las cosas correctamente, que disponen de una autorización administrativa, las competencias requeridas. Por eso, perseguimos estas actuaciones”. Para la entidad, permitir estas prácticas va en contra de la voluntad y del propósito de dignificar el sector. Por eso, solicita a la Administración que “destine más recursos a la revisión y a la inspección de empresas que actúan sin la autorización correspondiente”.

En este ámbito, desde Ateia Barcelona se ha explicado que durante el año pasado se emitieron dos notificaciones, en las que se ponía en conocimiento de la Administración que existían 15 empresas que actuaban sin los permisos requeridos para ejercer como transitarias. Tras las comprobaciones, algunas de estas compañías recibieron su correspondiente sanción por carecer de la autorización administrativa.
Sanz dejará la presidencia en 2028
Por su parte, el presidente de Ateia-Oltra Barcelona, Emilio Sanz, anunció que este será su último mandato al frente de la entidad, cargo al que accedió en 2016. Por esta razón, instó a facilitar y trabajar el relevo durante este año en el marco de la junta directiva de la asociación. Tras agotar el tercer mandato, situación que se producirá en 2028, Sanz abandonará la presidencia. Como balance, ha asegurado sentirse “satisfecho y enriquecido como profesional y persona”, aunque ha abogado por fomentar el relevo para “cumplir con los estatutos” y propiciar la llegada de nuevos liderazgos.
Entre los temas todavía sin resolver, que se arrastran desde hace tiempo, Emilio Sanz, ha destacado la necesidad de “mejorar e invertir en infraestructuras” para que el ferrocarril se convierta en la “alternativa para sacar los camiones de la carretera”. Estas declaraciones tiene un valor simbólico, teniendo en cuenta el contexto de bloqueo de trenes de mercancías en los puertos de Tarragona y Barcelona tras los incidentes en el túnel de Rubí (Barcelona), único tramo que conecta directamente con el ancho de vía europeo, sin necesidad de trasvasar la mercancía en Francia. Sanz ha criticado la decisión tomada hace seis años de levantar los peajes de la autopista AP-7, que con los años se ha erigido en un corredor de mercancías terrestre.
En relación al despliegue del nuevo Código Aduanero de la Unión (CAU), una norma que debería facilitar y armonizar las diferentes leyes y agilizar las tareas de los transitarios, Sanz ha augurado que la normativa no se aprobará por parte del Parlamento Europeo hasta dentro de uno o dos años.

