HASTA SIEMPRE CAPITÁN!! Reconocimiento personal, político y profesional
Hace una semana que perdimos al capitán y periodista Juan Zamora y viendo la Mar de Cap Breton reafirmé mi decisión de rendir merecido homenaje a su memoria, entre otras cosas, escribiendo este artículo,
Juan Zamora fue, con el capitán Miguel Irasola, quien siguiendo las recomendaciones del famoso capitán y periodista Jesús Cacho, quienes fueran a buscarme a mi casa de Gijón para convencerme y enrolarme en el SLMM – Sindicato Libre de la Marina Mercante – del que fui fundador, legalizador y secretario general de Coordinación, además de estratega e impulsor del Convenio General de la Marina Mercante y de los convenios de empresa, tras haber impulsado los de la pesca y de los restantes sectores marítimos, incluyendo los portuarios. Juan Zamora tuvo un trascendental papel en ese viaje de peregrinación como enviado de los compañeros de la legendaria Asamblea de Barcelona, iniciativa sin la que los marinos, seguirían sin dignidad, derechos, ni el más mínimo reconocimiento en una sociedad ignorante de su historia y de su vinculación cultural, social, técnica y económica con la mar. Sin la Asamblea de Barcelona y Juan Zamora probablemente nada habría nacido, ni se habría producido ese movimiento democrático y unitario en la mar y eso deberían saberlo los marinos y los terrícolas preocupados por tantas otras cosas e ignorantes e indiferentes de la vida y la muerte en la mar.
Barcelona y sus marinos civiles siempre tendrán ese mérito y ese reconocimiento, que se personaliza en el capitán Juan Zamora, pero que también agrupa a otros nombres míticos de nuestra historia como son el capitán Agustin Montori y tantos otros que aquí honro al hacerlo con Juan Zamora y que también jugaron un papel trascendental aportando sus valores y los del trabajo en equipo. Entre los compañeros de tierra que nos ayudaron destaca, Isidor Boix del despacho laboralista Fina-Aviles, tal vez el más prestigioso y que tanto significó para nosotros, junto al reciente fallecido magistrado y abogado Luis Cayetano Fernández Ardavín y tantos otros colegas, juristas y amigos míos. Para un homenaje en clave periodística, tal vez valdrían estos recuerdos pero entonces Juan Zamora no estaría acompañado de los marinos asturianos, vascos,
gallegos, andaluces, valencianos, canarios y de toda España que configuraron el SLMM. No recordar a Josefina, al cura Javier Lozano, Xavier Erauskin, al cura Ignacio Palacios de Huelva, al cura Evaristo responsable en el puerto del Musel en Gijón y a los de Avilés y con ellos a todo el apostolado del Mar y a la iglesia católica que tanto nos ayudó, a los ejemplares sindicalistas y colegas marinos italianos, a Alfonso Barcon, Antonio Rodríguez Rubiño, Fernando Rivas, Antonio Carretero Mañez, Ramón Arguelles, Guillermo Peribañes, Javier Muñoz, Francisco Sáinz de los Terreros, José Luis Coll, Santiago Aguirre y los radiotelegrafistas Juan Font Moraleda y Jesús Libran y tantos otros que, junto a capitanes tan insigne como el inolvidable, y por mi querido y admirado, José María Fernández De Cañete que arriesgaron sus posiciones y a sus familias por nuestros derechos y libertades en la mar.
Sin dudas, todos esos marinos, trabajadores del mar, según Juan Zamora en su tesis, y Alfonso Barcón, en su libro, deberían honrar a todos esos luchadores porque la situación de discriminación y las condiciones socio laborales de esa época nos recordaban más a las galeras que a la Europa de los derechos y garantías. Por esas razones y otras muchas, los marinos tuvimos que emigrar y buscarnos la vida en otros pabellones. La dinámica iniciada por los compañeros de Barcelona y su buen ejemplo, nos permitió por una parte, dejar de ser invisibles para los partidos y las organizaciones sindicales y el conjunto de la sociedad y ser la tercera organización sindical en legalizarse tras las míticas CCOO y UGT y conseguir convenios, por primera vez pactados con la nueva patronal democrática y las empresas, entrar en el ISM, reformar la Administración Marítima Civil, crear Salvamento Marítimo y tantas otras cosas que hoy están en peligro y exigen de nuevo nuestra movilización. Es público y notorio que el capitán Juan Zamora y yo no estábamos de acuerdo en muchas ideas políticas, pero sí compartimos siempre la defensa de los marinos y ahí nos encontramos con Agustin Montori, Rafael Rodríguez Rodríguez Valero, Jesús Carbajosa, Felix Martín De Loeches y todos aquellos otros marinos y terrícolas solidarios que quieran navegar con nosotros por la libertad, la dignidad y la democracia en la Mar.
Por último, como patrono vitalicio, fundador y secretario general de la Fundación Philippe Cousteau Unión de los Océanos quiero proponer a todas las organizaciones y personas honestas y libres, la creación de la Cátedra Juan Zamora Terrés para la protección de los derechos de los marinos y el análisis de los siniestros en la mar.

