A partir del 20 de junio de 2024, la Secretaria General de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación decreta el cierre definitivo de la pesqueria deportiva del atún rojo en todas las aguas territoriales españolas al haber sobrepasado la cuota asignada. Queda prohibida la pesca, tenencia a bordo y desembarque de ejemplares de atún rojo.
Días antes, el Gobierno de Gibraltar permite a los pescadores recreativos la captura de atunes en un determinado periodo de tiempo. Según la Comisión Internacional para la conservación del atún atlántico (ICCAT, International Commission for the Conservation of Atlantic Tunas), la autorización gibraltareña era irregular, reproche que los gibraltareños ignoraron con la traquilidad que les caracteriza, de modo que sus pescadores aficionados van a pescar atunes en las aguas que Gibraltar (y su padrino, el Reino Unido de la Gran Bretaña) consideran que les pertenece, aunque el tratado por el cual ocupan el Peñón no establezca derecho alguno sobre aguas territoriales, detalle que carece de importancia para los gabinetes de su graciosa majestad.

En cumplimiento de la disposición de la Secretaria General de Pesca prohibiendo la pesca recreativa de atún, el servicio marítimo de la Guardia Civil impide que una embarcación gibraltareña pesque atunes en las aguas que España juzga como propias contra el parecer de Gibraltar y su padrino. Así explica los hechos el sitio oficioso en red de las autoridades gibraltareñas, YGTV, Your Gibraltar Television:
Last week, we saw an incident involving one of our members who was fishing alongside his 80-year-old father. Whilst within BGTW the GC’s main vessel, together with the RHIB, attempted to board our member’s boat. As he attempted to escape, the two GC vessels conducted highly dangerous manoeuvres, and formed a dangerous wake in front of our member’s boat in an attempt to hinder or even damage and sink the vessel. Such manoeuvres, when someone is entirely innocent and is merely fishing with his family are unacceptable, highly dangerous and nothing other than unlawful.
Quiere decir que el inocente pescador gibraltareño, acompañado de su padre de 80 años, fue salvajemente atacado por la GC que intentó dañarlo, hundirlo a base de maniobras peligrosísimas, algo inadmisible y fuera de toda ley. De modo que la YGTV pide la intervención urgente de la Navy y de la Police local para enseñar a la GC quien manda aquí.
Los hechos de verdad, según testigos e informes diversos, ocurrieron con mucho menos dramatismo. Nadie quiso dañar ni por supuesto hundir a la embarcación gibraltareña, pero los súbditos de Su Majestad se sienten cómodos en el masoquismo y la hipérbole.
En los siguientes días, los políticos españoles intentan quitarle hierro al asunto. Aquí no ha pasado nada. La pesadumbre de la Benemérita, en defensa de los recursos pesqueros, se limita a la respetuosa solicitud de que haya instrucciones claras de lo que deben de hacer en casos similares.

Los gibraltareños, cuya arrogancia es bien conocida, deciden entonces, ele el salero y la grasia, convocar un concurso de pesca de atún al que llaman Tuna Paradise Cup .
Alguien de la parte española debió entender que el escarnio se había pasado de la raya y, ahora sí, decidió enseñarle los dientes a los gobernantes de Gibraltar con el resultado de que el gibraltareño Departament of Environment and Climate Change del Gobierno de Su Majestad decreta la suspensión de la temporada de pesca del atún rojo a causa de ¡una avería en la báscula de pesaje! El tal Departamento manifiesta, y no es broma, que la suspensión temporal tiene como objetivo proteger los recursos marinos y asegurar que las prácticas pesqueras se realicen de manera sostenible. Y añaden, no sin donaire, que instan a todos los pescadores a cumplir con las regulaciones establecidas y a colaborar con los esfuerzos de conservación.
Por el momento la historia se queda aquí. Pero lo de Gibraltar es un no parar.

