El puerto de Barcelona ha presentado las cifras de movimiento de mercancías y resultados económicos en rueda de prensa esta mañana. Unos números que hacen notar las tensiones comerciales, económicas y geopolíticas y que han dado efecto a un descenso del tráfico del 0,3%, con 67,7 millones de toneladas, unas 100.000 menos que en 2018 pero que, en todo caso, suponen el segundo mejor registro histórico del enclave de la capital catalana.
La presidenta de la autoridad portuaria, Mercè Conesa, ha señalado que “el proteccionismo de algunos mercados y la tendencia a la regionalización ha derivado en este crecimiento plano”. En este sentido se ha dejado notar el descenso en productos concretos como los elementos electrónicos o las materias primas, además del proceso de desaceleración en el sector del automóvil (por la incertidumbre de los compradores sobre cómo será el futuro a corto y medio plazo) u otros productos como pueda ser el cemento.
Así, según los datos aportados, “dentro de la volatilidad del año 2019, creemos que los resultados son positivos ya que hemos consolidado los movimientos”, ha explicado la presidenta. Concretando los datos por tipología de mercancías, graneles sólidos, automóviles y contenedores han descendido mientras que líquidos a granel (con sus mejores resultados históricos), tráfico Ro-Ro o pasajeros (tanto de crucero como de líneas regulares) han crecido, como muestra el gráfico adjunto.
Volatilidad coyuntural
El director general del puerto, José Alberto Carbonell, ha dado el detalle respecto a los contenedores, de importancia estratégica para la instalación catalana, y en los que ha destacado el descenso del transbordo. Barcelona no es un puerto de transbordo sino que está más enfocado al comercio exterior y, en este sentido, el cambio de algunas navieras a puertos como el de Malta, Gioa Tauro, Algeciras o, sobre todo, Tanger Med, ha repercutido en que estos desciendan el 8% y que la previsión para este año 2020 tampoco sea positiva. Recordar en este punto que Barcelona tiene crecimiento en tráfico de transbordo en años con exceso de oferta, donde las propias navieras derivan sus movimientos hacia el puerto catalán.
Las importaciones, siguiendo con los contenedores sí mantienen la tónica del año anterior, mientras que, en el caso de las exportaciones, la cifra ha descendido el 2,7% debido a la coyuntura económica de productos como la alfalfa o en mercados tan importantes como pueda ser Argelia (segundo destino de las exportaciones desde Barcelona y que, con unas elecciones de por medio y una reducción por parte de su Gobierno de las líneas de crédito a la importación, ha hecho reducir la demanda). En cualquier caso, ambos son elementos coyunturales.
Respecto al granel líquido, Barcelona es el principal puerto español en este concepto (descontando aquellos que cuentan con refinerías) pero cabe señalar el gran descenso en el movimiento de fueloil, mucho más contaminante y el incremento importante de los aceites o aquellos combustibles más respetuosos con el medio ambiente. Esto también viene derivado de la nueva normativa de la OMI 2020 respecto al obligatorio cumplimiento de la norma de emisiones de CO2.
Por su parte, las autopistas de mar con Italia (o con el Norte de África, en menor medida) también han marcado record, pese a que hasta mediados de año la compañía Grimaldi ejecutó obras de alargamiento y mejoras medioambientales en los dos principales buques que cubren la ruta con Civitavecchia. Para este año se espera que el crecimiento sea aún mayor.
Finalmente, en cuanto a los cruceristas, 2019 también ha sido el año con más pasajeros de la historia del enclave pero, en este punto cabe destacar la importancia y el crecimiento de Barcelona como puerto base (que crece el 5% y ya supone el 56% del total, e implica mejora económica para la ciudad y su entorno) por encima de las escalas (+1%). Además, Carbonell ha destacado la desestacionalización como una de las elecciones predilectas de los pasajeros. Los que viajan desde o hacia Barceloan en crucero durante los meses de temporada baja ya suponen el 40% del total.
Cifra de negocio de 172 millones de euros
Respecto a las cifras económicas, Míriam Alaminos, responsable del departamento económico-financiero del puerto ha desgranado los datos, que arrojan una cifra de negocio de 172 millones (por los 174 de 2018). Ha conllevado consigo el descenso en los resultados, el Ebitda o el cash flow, como se puede ver en la imagen adjunta, pero la responsable de esta área le ha restado importancia ya que diversas actuaciones como la ¡rebaja de un 10% en la tasa a la mercancía (T3), que ha supuesto dejar de ingresar unos 4,5 millones de euros, además de la ejecución del dragado general, la dotación por provisiones contables para litigios en los que está el puerto inmiscuido, o el aumento de la aportación al Fondo de Compensación Interportuario (y al fondo Puertos 4.0) han derivado en este leve retroceso (del 0,6%).
En cualquier caso, el puerto de Barcelona es el que cuenta con la mayor cifra a nivel económico de entre los 46 puertos de interés general del Estado y las 28 autoridades portuarias que los acogen y también el que más dinero aporta a los fondos del ministerio de Fomento (con un 5% del total de su presupuesto destinado a este fin).
Alaminos también ha destacado la importancia de mantener el cash flow de Barcelona en cifras muy similares a del último lustro, ya que permiten acometer mayores inversiones o reducir la deuda a medio y largo plazo. En este punto, en 2019, el puerto ha reducido de forma significativa su endeudamiento (-9%), que ahora se sitúa en 179 millones de euros y representa únicamente el 12% de los fondos propios. Y ha incrementado en un 21% las inversiones del ejercicio, que han sumado 60 millones de euros, por los 49 del año 2018.
Los accesos, ya
En turno de preguntas, la presidenta Conesa ha pedido al nuevo gobierno la incentivación económica y/o fiscal para permitir a las empresas incrementar su actividad empresarial de manera que sea la propia sociedad la que se beneficie del resultado. En este punto también ha reclamado que los estamentos políticos se pongan de acuerdo de una vez por todas para que se plantee durante este mismo año la firma del protocolo por los accesos ferroviarios a la instalación –que llevan una década y media de retrasos-.
El protocolo ya está hecho a nivel técnico, falta la voluntad de los gobiernos autonómico y central para que se lleve a cabo la firma. Y es que los nuevos accesos no sólo son necesarios para la incentivación económica, que también, sino para ganar cuota ferroviaria (ahora supone el 13% y Barcelona es el líder a escala portuaria estatal) que conllevará una mejora medioambiental ya que se permitirá sacar a vehículos pesados de las carreteras.
El efecto coronavirus afectará levemente
Como tema de actualidad, el coronavirus de Wuhan no se cree que pueda afectar demasiado al intercambio comercial con China, si acaso leves descensos –muy volátiles- derivados del cierre de factorías en el gigante asiático por este brote. El puerto de Barcelona, como el resto de enclaves a escala europea e internacional, está siguiendo de forma escrupulosa los protocolos sobre este virus de la Organización Mundial de la Salud. Apuntar que, además, el tiempo de navegación desde los puertos chinos a Barcelona (más de 24 días de media) es mucho mayor a la aparición de sus efectos tras contagio (unas dos semanas). Además, la coincidencia con el Año Nuevo chino resta importancia a los descensos.
Puerto neutro en emisiones
Por otro lado, el puerto está haciendo una firme apuesta por la sostenibilidad y “en la nueva década que comenzamos destinará muchos de sus recursos, tanto económicos como humanos, al desarrollo de proyectos relacionados con la actual emergencia climática que vivimos”. Según Conesa, “Europa ha iniciado el camino para convertirse en el primer continente climáticamente neutro en 2050, un Green Deal del cual el puerto de Barcelona ni puede ni quiere mantenerse al margen”. El director de la autoridad portuaria ha recordado que en primavera del año pasado enviaron a Red Eléctrica Española un requerimiento para electrificar los muelles, de un total de 70 Mw de potencia, sobre todo destinado a los buques de pasajeros, creceros y ferris de línea regular. A modo informativo, la escala de un crucero requiere unos 10 Mw de potencia cuando está atracado en puerto.
Recordar que el plan de actuación de electrificación de los muelles es uno de los principales proyectos para acontecer un puerto neutro en emisiones pero no es el único. El impulso de la intermodalidad, estrategia que se inició ya hace unos años, sigue siendo uno de los objetivos de la institución puesto que supone la potenciación de los modos de transporte más sostenibles y menos contaminantes.
Previsión incierta para 2020
La presidenta y el director del puerto también han dado su breve previsión para el cierre del año en curso: se prevé que crezcan los graneles líquidos y que el short sea shipping también siga avanzando a un buen ritmo. Todo lo contrario al transbordo de contenedores, que podría sufrir un brusco retroceso.
Además, respecto al comercio exterior de contenedores, según José Alberto Carbonell, se espera que se recuperen las importaciones tan buen punto la situación política en Argelia sea positiva y se vuelvan a incentivar desde el Gobierno. Respecto a las exportaciones dependerán de la evolución del hinterland del puerto y la rebaja de las tensiones comerciales. En cualquier caso opinan que se mantendrán respecto al año 2019.
Finalmente, en el apartado económico, la previsión de inversión será de 72 millones de euros este año que irán destinados a los nuevos accesos ferroviarios, la remodelación del edificio ASTA, la rehabilitación del Portal de la Pau, la del área pesquera, los movimientos precargas a la terminal Prat y la terminal Intermodal, el nuevo atraque para los servicios portuarios o la consolidación de las obras de ampliación del muelle Adosado.

