Los buques que intentan cruzar el estrecho de Ormuz tienen que coordinarse cada vez más con las autoridades iraníes, ya que el aumento de los riesgos y de las primas de los seguros está cambiando la forma en que se mueve el tráfico por esta vía marítima. Así, el acceso ha dejado de ser sencillo para muchos buques. Los últimos ataques y la incertidumbre permanente han llevado a los armadores a plantearse incluso si entrar o no en estas aguas, con decisiones marcadas ahora tanto por los riesgos para la seguridad como por el aumento de los costes.
Los expertos explican que “antes de la guerra en el Golfo Pérsico, las tarifas habituales para el estrecho de Ormuz eran del 0,15% al 0,25% del valor del casco para una póliza de una semana. Desde que empezó el conflicto, las ofertas alcanzan ya entre el 5% y el 10% del valor del casco». El seguro sigue disponible, pero se encarecen tanto que hacen más difícil justificarlos. De hecho, las navieras están evitando por completo el estrecho debido a los riesgos. Incluso los que lo cruzan, ajustan sus rutas para navegar más cerca de la costa iraní.
Navegación selectiva
En este contexto, el precio de las primas de riesgo de guerra por fletar un buque se ha disparado, haciendo que en muchos casos sea económicamente inviable el desbloqueo del Estrecho de Ormuz para el tráfico comercial convencional. Mientras, las compañías de seguros están ajustando sus pólizas para protegerse ante la amenaza de ataques con misiles y drones en rutas conflictivas.
A diferencia de los programas estándar, los clientes están pasando a evaluaciones individuales por contrato para fletadores, analizando el riesgo específico de cada viaje y buque. Además, solo buques de ciertas banderas o que solicitan permisos específicos a Irán están logrando navegar, ya que las condiciones de seguro no son iguales para todos los operadores.
Por todas estas razones, se observa una tendencia hacia la reconfiguración de las rutas y el cobro de peajes de seguridad por parte de Irán a buques que transportan petróleo.

