Durant el mes de mayo, las seis principales navieras de contenedores que cotizan en bolsa registraron una valoración de mercado superior a los 10 000 millones de dólares, ya que la crisis del Mar Rojo y los beneficios inesperados derivados de la amenaza de medidas arancelarias siguieron manteniendo altas las cotizaciones de los buques, según recoge la publicación Alphaliner.
Tras una contracción del mercado en 2023, en la que el número de armadores con una valoración de «gran capitalización» se redujo a sólo tres empresas, los valores han seguido aprovechando el efecto del Mar Rojo, con una subida colectiva del 20% en el último año. Wan Hai Lines se ha convertido en la incorporación más reciente a la categoría, ya que la valoración de la empresa taiwanesa alcanzó los 10.050 millones de dólares a mediados de mayo, un nivel que la naviera sólo había alcanzado anteriormente entre 2021 y 2022.

Evergreen Marine y HMM se unieron al club a principios y finales de 2024, respectivamente, mientras que el mes pasado la israelí ZIM volvió a salir de la categoría de pequeña capitalización para entrar en la de mediana capitalización, después de que su valoración superara los 2.000 millones de dólares.
Cosco, Maersk y Hapag-Lloyd, en la cima
Las tres principales navieras por capitalización bursátil – Cosco Group, Maersk y Hapag-Lloyd – tienen ahora un valor similar al de marcas de consumo tan conocidas como Delta Airlines, Kraft Heinz y Kelloggs. En conjunto, los principales armadores tienen hoy una capitalización bursátil de algo más de 165.000 millones de dólares. Son cifras con las que el sector sólo podía soñar antes de la aparición de la pandemia de la Covid-19 y el conflicto del Mar Rojo, cuando su capitalización bursátil colectiva rondaba los 60.000 millones de dólares, de los que Maersk representaba casi la mitad. Su valor colectivo alcanzó un máximo de 256.000 millones de dólares en marzo de 2022.
Solo un 0,6% de contenedores, en desuso
El transporte marítimo mundial se encuentra en una situación inédita: la flota de portacontenedores está operando casi a plena capacidad, con solo el 0,6% de la capacidad global en desuso, según datos de la propia Alphaliner. Esta cifra refleja un mercado bajo presión, donde las disrupciones geopolíticas, los desvíos en el Mar Rojo y la congestión portuaria están llevando al límite la capacidad operativa global.
Según el informe del pasado 2 de junio, solo 70 buques (185.157 TEUS) permanecen sin uso comercial y la mayoría de estos están fuera de servicio por razones operativas menores. En otras palabras, el mercado está totalmente empleado, especialmente en el segmento de grandes buques (más de 12.500 TEUS), donde prácticamente no hay unidades inactivas.
A esta presión estructural, se suma una congestión creciente en puertos clave. En Europa, los tiempos de espera en Róterdam alcanzan las 23 horas y en Amberes, las 41. Mientras tanto, Shanghái, Singapur y Port Klang enfrentan fuertes cuellos de botella, en especial en operaciones de transbordo. En Estados Unidos, Los Ángeles y Nueva York siguen siendo puntos críticos con altos niveles de saturación.
El temor a los aranceles
Un factor clave que está disparando el tráfico es el temor al regreso de aranceles entre EEUU y China. Las empresas están adelantando embarques antes del 14 de agosto, fecha en que podrían reinstalarse medidas proteccionistas. Esto ha provocado un aumento en las tarifas spot y una reducción importante de los ‘blank sailings’ o cancelaciones de itinerarios.
En cifras, las cancelaciones hacia la costa este de EEUU cayeron un 52% entre mayo y junio y un 28% hacia la Costa Oeste. En total, solo el 8% de los itinerarios programados entre el 9 de junio y el 13 de julio han sido cancelados, una cifra históricamente baja.
El impacto se refleja directamente en las tarifas. El Índice Compuesto Mundial (WCI) de Drewry subió un 41% intersemanal. Las rutas Asia-Europa y Transpacífico lideran los aumentos, con alzas del 36% y 46%, respectivamente. En América Latina, el efecto dominó también se deja sentir: las tarifas desde Asia hacia la costa oeste del subcontinente casi triplicaros los niveles de hace solo tres semanas.
El mercado de transporte marítimo vive una de sus etapas más exigentes en años. A corto plazo, los fletes seguirán presionados por la demanda, las tensiones políticas y las limitaciones operativas. Lo que hoy es rentabilidad, mañana podría convertirse en un desafío si la capacidad disponible supera el volumen de carga. ¿Se mantendrá el equilibrio o estamos cerca de una nueva disrupción?

