La Autoridad Portuaria de Long Beach (en la conurbación de Los Ángeles, Estados Unidos) ha felicitado recientemente la tarea de un estibador que ha conseguido un récord de productividad y movimiento. Se trata del operador John «Gabby» Gabriellini, miembro del Local 13 de la International Longshore and Warehouse Union (ILWU), sindicato afiliado al Consejo Internacional de Estibadores (IDC) que en su turno de trabajo en los muelles de 8 horas, completó el movimiento de un total de 600 contenedores.
«Gabby» ha realizado esta gesta en la terminal TTI del puerto estadounidense y desde el portacontenedores MSC Reef, de 19.000 TEUs. Este movimiento rompe el récord existente, de 564 movimientos de contenedores realizados en mayo de 2018.
Desde el puerto han destacado que la operación de estiba no se podría haberse logrado sin la coordinación de los capataces del Local 94, los empleados marítimos del Local 63 y la dirección de TTI. En este sentido, “la estrecha colaboración y planificación entre los miembros de ILWU y la dirección de TTI antes de la llegada del buque ayudó a hacer posible el récord”.
75 contenedores por hora de media
La media que ha logrado este estibador es de unos 75 movimientos por hora. Es una auténtica barbaridad, teniendo en cuenta que, por poner un ejemplo, la media de rendimiento de las grúas de BEST (la principal terminal del puerto de Barcelona y una de las de mayor productividad del mundo, según varios informes) se sitúa en unos 40-45 movimientos por hora y grúa, teniendo en cuenta que se trata de una terminal semiautomatizada. Cabe destacar que, en Rotterdam, el principal puerto europeo, la media de productividad en las terminales de contenedores automatizadas al 100% apenas llega a 20 movimientos por grúa y hora. Y es que, en Europa, la media de las terminales -de todo tipo- se sitúa por debajo de los 25 movimientos por grúa y hora, según fuentes del sector.

Este récord, logrado por un profesional y no por una máquina, abre de nuevo el debate de la automatización de las terminales, a la que se enfrentan desde hace años los principales sindicatos del mundo de estibadores, con el IDC a la cabeza. En este sentido cabe recordar que las dos principales organizaciones de trabajadores portuarios del mundo, presentaron a principios de año un informe elaborado por una entidad independiente (el Cenit) en el que se alerta del impacto negativo de la automatización a nivel económico, social o energético (leer la información relacionada).
A tenor de las cifras de Long Beach y del citado estudio, cuesta entender la apuesta de varios puertos europeos, australianos o estadounidenses por los procesos de automatización de sus terminales portuarias, cuando sería más plausible una apuesta por la mejora de la formación y la seguridad de los estibadores profesionales, tanto por parte de las empresas como de las propias Administraciones marítimas.
En el caso europeo, fundamentalmente en Valencia, se habla de la ampliación Norte del puerto con una terminal plenamente automatizada de MSC o en Francia, donde ocurre lo mismo con el puerto de Le Havre… con la extraña connivencia de los representantes sindicales mayoritarios de ambos países, a quienes les prometen mantener los empleos y las condiciones, sin decirles hasta cuándo. Y es que los intereses económicos de algunos unido a la fragilidad sindical -en algunos casos- refuerzan la apuesta de las multinacionales por quitarse de encima a la fuerza laboral.
El de Long Beach es, en este caso, no sólo un récord, sino un ejemplo de lo que son capaces los estibadores profesionales respecto de las máquinas.

