En el ámbito del transporte internacional se define como mercancías peligrosas a todas aquellas que tienen capacidad de producir daños al medio ambiente, a las propiedades y a las personas.
En consecuencia, para poder ser transportadas tienen que cumplir con la legislación internacional de seguridad que les corresponda (el código IMDG, International Maritime Dangerous Goods, en nuestro caso) y disponer y utilizar las herramientas y medidas que la experiencia y el conocimiento han dotado a la industria marítima (visibilidad, envases pertinentes, normas de segregación…)
Este conjunto de reglamentación + herramientas, da unas garantías muy firmes para que las mercancías clasificadas como peligrosas puedan transportarse por vía marítima con la máxima seguridad, sin ocasionar daños a nadie o a nada. Entonces, ¿por qué se producen accidentes?
Todos conocemos accidentes marítimos graves, incluso muy graves, a bordo de los buques mercantes y cuando esto ocurre, los especialistas implicados saben que solo existen dos opciones:
1. Que alguien no ha hecho bien su trabajo. Nos encontramos directamente con un error humano a la hora de cumplir las disposiciones del código IMDG, ya sea en la documentación enviada, en el envase elegido, en la identificación del producto… un error que ha tenido consecuencias fatales.
2. Que alguien se ha pasado de listo. El embarque de mercancías peligrosas requiere una documentación adicional y un seguimiento diferenciado al de las mercancías normales en las operaciones de carga, estiba y descarga. Esta operativa diferenciada, tiene un coste suplementario para los operadores y para las navieras que, en consecuencia, genera un recargo económico sobre el coste del flete para el cliente, el llamado recargo IMO (IMO surcharge). Se trata de un coste extra (fijo por embarque) siempre razonable. Existen, sin embargo, algunos embarcadores que pretenden evitar el recargo IMO no declarando correctamente su mercancía. Para alarma de las navieras, este tipo de mala práctica ha ido últimamente a más y se considera que es la causa principal del aumento del número de accidentes graves a bordo de los buques.

Que quede bien claro: el gestor del embarque (sea cliente, sea operador logístico) siempre podrá negociar su flete para obtener un mayor margen en esa operación, pero nunca, nunca, nunca a costa de ocultar la naturaleza de la mercancía porque haciendo eso, estará jugando con la vida de personas en el caso de un accidente.
IMDG en NAUCHERglobal
El código IMDG establece quince clases de mercancías peligrosas. NAUCHERglobal, bajo el título de IMDG/Cuadernos de Verano, iniciará mañana una serie de artículos dedicados a cada una de estas quince clases. El lector interesado verá que en estos artículos existen dos zonas:
–Las zonas enmarcadas en gris contienen la información práctica y rigurosa que, con más detalle, figura en el Código IMDG.
–Las zonas no enmarcadas, están dedicadas a un producto o elemento químico propio de la clase de mercancía en cuestión.
Confiamos en que las informaciones que publicaremos sean de utilidad a nuestros lectores.

