Dentro de su congreso anual, el Colegio Oficial Nacional de Prácticos (CONP) y la Federación de Prácticos organizaron la tradicional jornada técnica que, entre otras, tiene la función de poner en contacto las instituciones y empresas relacionadas con el servicio de practicaje. Además, como es lógico, la jornada técnica constituye una fuente de información y de debate a través de las ponencias y de los ponentes elegidos.
La jornada que tuvo lugar el pasado viernes, 31 de mayo, en la sede de Puertos del Estado, en Madrid, resultó, como es habitual, un rotundo éxito. En la mesa inaugural se hallaban los presidentes del CONP y de la Federación, Amador Gutierrez y José Luis Saura; el director general de Marina Mercante, Gustavo Santana y el presidente de Puertos del Estado, Álvaro Rodríguez Dapena, a quien correspondió, o tuvo la iniciativa, de no quedarse en un saludo protocolario a los asistentes. En el uso de la palabra, Rodríguez Dapena iluminó la jornada con un recorrido histórico de las relaciones del servicio portuario técnico-náutico de practicaje con las Juntas de Obras y con las actuales Autoridades Portuarias; relaciones basadas en la seguridad de la navegación en aguas portuarias, atraques y desatraques de los buques que recalan en los puertos. A la claridad y rigor expositivo añade el actual presidente de Puertos del Estado una oratoria limpia en un español rico y bien modulado. De todos es sabido que, en general, los políticos y personajes públicos no cuidan el idioma como deberían y sus intervenciones adolecen de defectos y errores evitables sin mucho esfuerzo. Rodríguez Dapena es una excepción que los periodistas agradecemos: habla sin papeles a la vista y da gusto escucharle.

Una lección y una historia nada académica
La primera ponencia importante fue una lección magistral del director de explotación de Puertos del Estado, José Antonio Lago Alba, sobre los pliegos de prescripciones particulares de los contratos y licencias (los conocidos PPP) para la prestación del servicio de practicaje. Los numerosos prácticos asistentes a la jornada no perdieron ni un segundo la atención en lo que el ponente explicaba.

Intervino a continuación el capitán marítimo de Las Palmas, Francisco García Lascurain, sustituto del asesor de la Subdirección de Seguridad Marítima e Inspección, sustituto a su vez de la subdirectora general, Ana Núñez, que había excusado su asistencia por problemas personales. Aunque había contado con poco tiempo para preparar la ponencia, García Lascurain desarrolló con buen tino las relaciones de las corporaciones de prácticos con la Administración marítima en dos situaciones: a) comunicación de deficiencias observadas en los buques; y b) intervención en emergencias.
Junto al capitán marítimo de Las Palmas, intervino el coordinador de seguridad marítima de la Capitanía de Cádiz para contar el increíble y triste caso del SEA CONDOR, un pesquero de altura, matriculado en Ulan Bator, capital de Mongolia, con todos los certificados exigibles en regla, que llamó a las autoridades marítimas españolas porque el capitán y el jefe de máquinas habían desaparecido. Tras sucesivas llamadas, el buque fue abordado por la Guardia Civil a fin de asegurar su situación y conducido al puerto de Cádiz. La investigación posterior reveló que el supuesto pesquero estaba envuelto en la bruma del narcotráfico y llevaba varios meses navegando por la zona occidental del Estrecho con el AIS apagado y pasando desapercibido. Los tres tripulantes abandonados, a quienes se debían varios meses de salario, recibieron la ayuda de la comunidad portuaria hasta que fueron repatriados. Del capitán y el jefe de máquinas se supo que habían abandonado el barco de noche en uno de los botes salvavidas y que habían embarcado en otro pesquero cercano; no se sabe nada más.

El impacto negativo de las perturbaciones en rutas marítimas estratégicas
Tras la pausa de rigor para tomar café, intervino Víctor Jiménez, representante alterno de España ante la OMI y presidente electo del Consejo de la Organización. La ponencia que presentó merece mucho más que un apunte, pues no estuvo dedicada al fatigoso tema de los nuevos combustibles, la sostenibilidad y todo eso, sino que trató sobre “Las perturbaciones en rutas marítimas estratégicas: impacto en el comercio mundial”, es decir: la caída del tráfico en el Canal de Suez por la piratería y secuestro de buques en el mar Rojo; los problemas en el mar Negro provocados por la guerra de Ucrania; y la sequía y otros problemas graves que afectan al canal de Panamá.

La ponencia final correspondió a dos representantes de la Asociación de Prácticos Europeos (EMPA, European Maritime Pilots Association), el portugués Miguel Vieira, vicepresidente; y José Antonio Pérez Lorente, adjunto a la vicepresidencia, que desplegaron los esfuerzos de EMPA para resolver problemas y mejorar la situación de los prácticos europeos.
La jornada se alargó con un coloquio de los asistentes con todos los ponentes en la que brilló un tema polémico: ¿cuándo y cómo se aplica la tarifa de disponibilidad de los prácticos en un puerto cuya corporación no presenta deficits de explotación debido a la escasez de tráfico o a las exenciones? Desde luego, la respuesta de José Antonio Lago fue inequívoca: la norma no contempla esa posibilidad, pues esa tarifa especial que compensa la disponibilidad del servicio de practicaje 24 horas, 365 días, no está prevista para los casos de corporaciones con beneficios. Pero…
NOTA DEL EDITOR. En la foto de portada, mesa inaugural de la jornada. De izqauierda a derecha José Luis Saura, Gustavo Santana, Álvaro Rodríguez Dapena y Amador Gutierrez.

