Damià Calvet, presidente del puerto de Barcelona; José Alberto Carbonell, director general; y Míriam Alaminos, subdirectora general en el área de económico financiero de la autoridad portuaria, han presentado esta mañana el balance del recinto a cierre del ejercicio 2021. Lo han hecho en una larga rueda de prensa de la que cabe destacar que el enclave catalán ha logrado su tercer mejor resultado histórico de movimiento de mercancías y que, en el baremo económico, hay gran solvencia. Sostenibilidad y resiliencia, en resumen
Parece que Barcelona vuelve a tomar su pulso tras los malos resultados en los peores momentos de la pandemia y, con ello, vuelve a recuperar la sonrisa de los responsables de la autoridad portuaria y del conjunto de la comunidad. El puerto catalán, como decíamos, creció en 2021. Lo hizo con un movimiento de 66,4 millones de toneladas lo que significa un crecimiento del 11,8% y a solo un punto y medio de las mejores cifras del análisis histórico, en el año 2019.
Lo hace, asimismo, en los todos grandes tráficos del recinto, a excepción de los líquidos a granel (por la coyuntura geopolítica debido a la situación del gas natural). Y lo hace gracias a la diversificación y a la potencia de la comunidad empresarial en su hinterland y en su foreland. Barcelona consolida a su comunidad portuaria y representa el 24% del comercio exterior en España. Las alianzas marítimas, las grandes navieras, tanto de mercancías como de pasaje, continuarán su apuesta por la Ciudad Condal y por sus empresas, pero también por su sostenibilidad tanto en el terreno medioambiental como en el económico.
Los contenedores en máximos históricos
No nos extenderemos en cifras y porcentajes, pueden hacerlo observando los gráficos adjuntos. Sin embargo sí cabe comentar el repunte de los contenedores, que en 2021 alcanzaron su mejor resultado histórico, con más de 3,5 millones de TEUs movidos, el 19,3% más respecto al ejercicio precedente. Crecen importaciones, lo hacen también las exportaciones y llama la atención el incremento de los transbordos ya que, históricamente, Barcelona es un puerto base para el comercio exterior.


Todo suma: más trabajo para los operadores, para los consignatarios, para los prácticos, para los estibadores, para la cuenta de resultados por el aumento del número de tasas… Sin ser un puerto de transbordo, como puedan ser otros del entorno en el Mediterráneo, el enclave catalán debe seguir apostando por éste. Hay espacio suficiente, están algunas de las mejores terminales y también hay espacio para ampliar la capacidad en el momento oportuno.
Según José Alberto Carbonell, “en el caso del tráfico de contenedores llenos, el incremento respecto al año 2019 es del 9%, con resultados positivos tanto en exportaciones e importaciones, que crecen un 10 y un 5% respectivamente, como en tráficos, que experimentan un incremento del 14%”. Estos buenos resultados suponen que «el récord alcanzado en el tráfico total de contenedores se repite tanto en los contenedores de exportación como en los de importación y en los tráficos». Contenedores llenos, sí, pero con productos de alto valor añadido que ayudan a empoderar la economía.
Crecimiento del ferrocarril
Para ello deberá también crecer el modo ferroviario. Ya lo hizo en 2021, alcanzando una cuota superior al 15%. Pero el impulso de la multimodalidad debe ser hacia donde se enfoque el modelo de futuro ya desde el corto plazo. Así lo marca el plan estratégico. La idea es evitar que las navieras den la vuelta a la península y remonten el golfo de Vizcaya con destino a los puertos del Norte de Europa. Barcelona es, por el momento, el único puerto del sistema estatal con conexión en ancho internacional hacia los mercados continentales. Se debe saber aprovechar mejor.

Los cerca de 319.000 TEUs movidos en 2021 por ferrocarril (+18,4%) son grandes cifras, pero hay mercado en importación y exportación. Europa sólo representa el 12% de las exportaciones y el 10% de las importaciones. Cabe, en este sentido reflexionar en su incremento paulatino. Los nuevos accesos y terminales ferroviarias, cuando lleguen, ayudarán.
Quizá los gestores de la autoridad portuaria deban trabajar las alternativas de participación en puertos secos en Europa: en Francia, en Alemania, en Italia… como ya lo hicieron en su momento en la península. No se puede olvidar el mercado español. Aquí cada vez hay más competencia y son muchos los puertos que pretender devenir en el acceso logístico del Sur de Europa y avanzan hacia mercados donde Barcelona está presente. A mayor competencia menor capacidad de negocio.
Tampoco se debe obviar que, cada vez más, las grandes navieras se están tornando en operadores integrales, con compras en los sectores del ferrocarril, el transporte aéreo, las transitarias, las logistas…el modelo continúa yendo hacia una globalización en unas pocas manos y Barcelona deberá estar atento al desarrollo futuro para no perder comba y ofrecer alterativas sostenibles en el apartado medioambiental y también –fundamental- en el económico.
Un breve apunte de los pasajeros: las cifras mejoraron en 2021 y, a tenor de las escalas previstas y con el fin de las restricciones, 2022 será un gran año, al menos en porcentaje de crecimiento, cuando no en cifras globales. Cabe, sin embargo seguir ayudando a las navieras, tanto las que se dedican al short sea shipping con Italia como las del mercado de cabotaje con otros puertos peninsulares españoles –casi desaparecidos- o con los archipiélagos canario y balear. Barcelona debería plantearse incentivar estos últimos no sólo por los pasajeros, que también, sino para incrementar las mercancías.
Buenos datos económicos
Yendo al apartado económico, Damià Calvet ha señalado que «el crecimiento de los tráficos es aún superior al de la cifra de negocio porque ésta incluye el paquete de ayudas económicas que el puerto de Barcelona tiene en marcha para favorecer la recuperación económica y mitigar los efectos de la pandemia”. Aún así, las cifras presentadas por Míriam Alaminos denotan excelencia: con una cifra de negocio de 151 millones de euros, que supone un incremento del 9% respecto al año 2020 y unas inversiones realizadas por valor de 69 millones de euros, el 161% más.
De su intervención cabe destacar, en todo caso el flujo de dinero en caja (cash flow) y la tesorería. En el caso del primero, “Barcelona cierra 2021 con un cash flow de 83 millones de euros, lo que nos permite seguir desarrollando nuestra agenda estratégica y crear las condiciones necesarias para hacer crecer la economía». El flujo operativo aumentó un 25% respecto a 2020, recuperando los niveles más habituales prepandémicos.
En cuanto a la tesorería, llegó en 2021 a los 222 millones de euros (43 millones más que en 2020 y un aumento del 24%). Estas cifras deberían seguir permitiendo acometer inversiones estratégicas en infraestructuras, en servicios, en las concesiones y también, porque no, en la prensa sectorial.
El presidente también ha señalado la importancia de la sostenibilidad citando que el puerto representa el 2% del PIB catalán y menos del 1% de las emisiones.
Visión a largo plazo desde el cortoplacismo

Con respecto a las previsiones para 2022, Damià Calvet ha hablado de los grandes ejes: la continuidad en el desarrollo del IV plan estratégico 2021-2025, el nuevo plan de innovación para hacer del puerto un núcleo tecnológico de alto valor; el inicio de un nuevo plan inversor para desarrollar los grandes proyectos de futuro; el plan de electrificación de los muelles para ser un puerto neutro en emisiones, y cuyos datos se conocerán la semana próxima; o la incentivación del Port Vell, para mejorar la integración del puerto con la ciudad.
Durante este año están presupuestadas obras por importe de 81 millones de euros. Además, el puerto creará una fundación privada, con la participación de empresas marítimas y portuarias, para promover la innovación. Se conocerán los detalles en las próximas semanas.
Calvet también ha hablado de la necesidad de acercar el puerto a la ciudad y ha continuado defendiendo el proyecto del Hermitage, concesionado por el consejo de administración y que le enfrenta al ayuntamiento y cuyos promotores han presentado una demanda ante el consistorio para reclamar una indemnización por daños y plantean incluso llevarlo a otra ciudad.
Por otro lado, el presidente también ha señalado que existen conversaciones para utilizar una parte de la planta de Nissan de la Zona Franca de Barcelona, a usos logísticos a través de Cilsa, con una propuesta a la comisión de reindustrialización de la factoría japonesa.
Emissions Trading System, a debate
Finalmente, y a pregunta de NAUCHERglobal, Damià Calvet ha posicionado el papel del puerto respecto de las medidas de implantación del Emissions Trading System (ETS) al transporte marítimo que impulsa la Comisión Europea de acuerdo al programa para la neutralidad climática que impone el paquete legislativo ‘Fit for 55’. Pare el presidente, “es lógico que el sector marítimo entre en el abono de las emisiones”, como ya sucede con otros modos de transporte. Sin embargo “deseamos que sea una normativa justa tanto a nivel climático como también a nivel económico”
Para Calvet “las ETS no pueden tener un impacto negativo en el medioambiente ni en la competitividad, ni pueden provocar una pérdida de tráficos en los puertos europeos” con la aparición de paraísos climáticos fuera de los puertos comunitarios. “Es un asunto que preocupa en los puertos de transbordo, pero también en el de Barcelona”. Según el presidente, comprometerá “redefinir los sistemas de escalas y a una mayor colaboración y cooperación de la UE con los países del ámbito extracomunitario”.
Cabe recordar que el borrador del régimen europeo de comercio de derechos de emisión implica que las navieras pagarán al 100% en los desplazamientos entre puertos comunitarios y al 50% en el caso de los viajes con llegada y salida de la UE, pero sin afectación en terceros países. “Deberemos estar preparados”, ha señalado el presidente.
* Resultados del puerto de Barcelona en 2021 en este enlace

