A ver, que quede claro que lo del ‘Golfo de América’ no es un seudónimo ni un apodo para referirse al Sr. Trump. Lo digo porque, entre graciosos, por un lado, y despistados por el otro, empieza a haber un poco de confusión.
Golfo de América es el nuevo nombre que la administración estadounidense quiere imponer al mundo para referirse, de ahora en adelante, al Golfo de México. El argumento utilizado es el de “recuperar el orgullo patrio” y para ello está utilizando el sistema de obstaculizar y/o represaliar a los medios de comunicación que no utilicen la nueva denominación, a la vez que ordena taxativamente utilizarlo con carácter inmediato a todas las administraciones estatales.
La primera afectada ha sido la gran agencia de noticias Associated Press (ganadora de numerosos premios Pulitzer), cuyos miembros, mientras no utilicen el nuevo nombre, no podrán entrar en el despacho oval para atender las ruedas de prensa con el presidente ni obtener plaza en el avión presidencial en sus desplazamientos oficiales.
Para los que no residimos en los EEUU, podemos observar algo de esto entrando en Google Maps, donde ya aparecen las dos denominaciones y estamos divertidamente atentos para ver cómo las grandes navieras y los operadores globales evitan meterse en charcos a la hora de bautizar sus servicios regulares a esa zona.
Se trata de una nueva apropiación indebida de los nombres por parte de la superpotencia, que no hace muchos años denominaba al resto de países del continente como ‘su patio de atrás’.
La anterior apropiación, y muy exitosa, fue la del gentilicio de ‘americano’ que todos hemos adoptado y entendemos, mecánicamente, que se refiere de forma exclusiva a los ciudadanos de los Estados Unidos, por lo que, en nuestro imaginario del día a día, los argentinos o los cubanos, americanos lo que se dice americanos, no son o lo son, pero de menor categoría. El conocido lema de «América para los americanos» siempre ha tenido para los estadounidenses un sentido muy inequívoco.
La verdad es que la prestidigitación con los nombres (geográficos o no) en el llamado nuevo continente es casi, casi, una tradición: desde su mal llamado ‘descubrimiento’ hasta su bautizo como América en honor del geógrafo italiano Americo Vespuccio, del que muchos historiadores dudan que realmente hubiera atravesado el Atlántico una sola vez.
PD:
Una vez asignado el nombre del continente entero a Vespuccio, a Colón le ha quedado el nombre de ese gran país que es Colombia y el de un estado de la costa del Pacífico en Canadá.

