Sobre las 04.30 horas del jueves 20 de enero de 1983, hace justamente 38 años menos dos días, el buque polaco KUDOWA ZDROJ, de 83 metros de eslora y un peso muerto de 1.700 toneladas, cargado de contenedores en cubierta, naufragaba en medio de un terrible temporal a unas siete millas de la costa sur de Ibiza. Había salido el día anterior de Castellón con destino a un puerto libio con 28 tripulantes a bordo, 27 hombres y una mujer enrolada de radiotelegrafista, todos de nacionalidad polaca. La causa del naufragio fue un corrimiento de la carga a causa de los severos bandazos que sufría el barco. Según el testimonio de los supervivientes, el KUDOWA dio a vuelta y se hundió en cuestión de minutos. Sobrevivieron 19 tripulantes, todos ellos salvados por los equipos de rescate embarcados en los helicópteros que portaba el buque de la Armada DÉDALO.
Publicamos hoy el testimonio del salvamento escrito por el capitán de navío Mariano Planelles, entonces jefe de vuelo en el portaaeronaves DÉDALO y posteriormente jefe de mantenimiento de la escuadrilla.
DESDE EL P/A DÉDALO. UN DURO RESCATE. NAUFRAGIO DEL KUDOWA. 1983
En memoria de los fallecidos y reconocimiento a la acción de dotaciones implicada en el rescate, a bordo y en vuelo, en especial a los nadadores de rescate.
El martes 18 de enero de 1983, nos habíamos hecho a la mar, desde Rota, para realizar ejercicios en el Mediterráneo; previsto estaba atracar en Barcelona el 21. Cruzado el estrecho, llevábamos a cabo los ejercicios previstos que, a medida que nos acercábamos a Baleares, zarandeados por una «gota fría», … la mar aumentando, empeorando el tiempo, se suspendieron, trincando las aeronaves en cubierta de hangar a «régimen de temporal».
En la madrugada del jueves día 20, mar encrespada, gruesa a muy gruesa, acusados bandazos y cabezadas, estaba tumbado en mi camarote, vestido, descansando, a punto de levantarme para la guardia de «jefe de servicio», la de alba. Suena el teléfono de mi camarote… casi dormido, el 2º comandante era, … «oye Mariano, sube al puente», me dice con su acento «caballa», … algo debe ocurrir, pensaba mientras lo hago. Nárdiz, el comandante, serio, ordena disponer en cubierta de vuelo dos helicópteros de la 5ª escuadrilla, recibida llamada de socorro de un buque hundiéndose, el KUDOWA, que zarpó de Castellón con 28 personas a bordo sufriendo corrimiento de la carga, contenedores. Comenzamos a mover los helicópteros de la 5ª por la cubierta de hangar, fuertes bandazos y machetazos lo dificultan; colocarlos en el ascensor, acción difícil, ayudados por dos tractores, en morro y en cola, patrón en la cabina accionando frenos, … llegados a cubierta de vuelo, a pesar de estar trincado por ambos tractores, de 12.000 libras cada uno, acusados bandazos hacían patinar al conjunto, … los marineros del «trozo de arrastre», suboficiales y cabos, jugándose el físico, a veces, afirmaban, en las canaletas de cubierta, las trincas TD-1A que, con una tensión de trabajo, cada una, de más de 8.000 libras., impiden el derrape de la aeronave; así, con seis trincas por banda y dos tractores, conseguimos, tras muchos esfuerzos y preocupaciones… situaciones de peligro hubo, a pesar de la coordinación de rumbos y velocidades… el buque navegaba a máxima velocidad, acorde con el estado de la mar, en rumbo de acercamiento a la zona del naufragio, posicionar el 514 y 508 en los spots.
La sala de alerta es ya un hervidero, las dotaciones están recibiendo el breafing preceptivo, datos del naufragio, condiciones en cubierta de vuelo, fuera de límites, a veces, y en la zona de rescate, extremas, intervalos de mar arbolada, vientos fuerza 10.
Decidido el despegue del primer helicóptero, el 514, revisado fue por «línea de vuelo», la dotación, T.N. Cristóbal C. de C., A.N. (RNA) Guillermo Díaz S., operadores/nadadores de rescate Cº1 José Luís A.H., Juan Carlos C.Z., y Manuel G. P., abandonan sala de alerta, suben a cubierta de vuelo, viento fuera de límites, patrón preparado, dotación hace sus revisiones, listos para el arranque, … bandazos, … cabezadas, … viento, … fuera de límites. Variaciones de rumbos y regímenes de máquinas son necesarios, … arranque de turbina nº1, despliegue del rotor, necesario fue halar de las palas hacia el morro, … arranque la 2, embrague, pruebas prevuelo y, tras retirar trincas y calzos, despegar. Es aun de noche, sobre las siete y tres cuartos. El DÉDALO está a más de 60 millas del naufragio.
Desde el Primario de Vuelo, antes de las operaciones como a diario, tras subir el padre capellán, como habitualmente al inicio de las operaciones, habíamos rezado y bendecido la cubierta, … en esta ocasión, si cabe, con más devoción, … el comandante observaba, algo serio y preocupado parecía, … el 2º, Paco Saracho, con su enorme estatura, rozando el techo, fumando, … más bien quemando un cigarro entre sus enormes dedos, con una taza de café negro, sin azúcar, miraba y hacía su consabido gesto de aprobación. Amanece, el temporal, con luz, parece más manejable, … mar muy gruesa, aumentando, vientos fuerza 10.
Llega a la zona el 514, informa, horribles noticias, restos del naufragio, botes destrozados, chalecos salvavidas vacíos, hombres en el agua, ateridos de frio, entumecidos, casi desnudos, alguno se hunde ante sus ojos, los nadadores de rescate se han lanzado a la mar, rescatan a unos mientras otros desaparecen, … olas de seis a ocho metros, las operaciones son extremas.
A 09.32 horas despega y se incorpora un segundo helicóptero, el 508; el T.N. Jaime R-T, A.N. (RNA) Rafa Cabal., los Cº1º Luciano C. J., Clemente C. P. y Juan L.U., son su dotación. Las operaciones de rescate se suceden, unas con eslinga, otras con nadador de rescate en la mar, a riesgo de su vida, el estado de extenuación de los náufragos … no lo dudan. Salvan a ocho de una muerte segura, veinte no lo han conseguido. Fue un mal día, ablandado un poco, quizás, por los salvados y el orgullo de nuestras dotaciones de vuelo, muy especial la del nadador de rescate que se juega la vida en estos casos.
Dos helicópteros más fueron necesarios, el 517, pilotados por el C.C. Carlos S. L. y T.N. León D. E. que despegó a 11.46 y el 516 pilotado por el T.N. Jesús P. O. y A.N. (RNA) Félix H. que lo hizo a continuación, dedicados a labores de recuperación de cadáveres, testimonios de la tragedia; fueron, de nuevo, los nadadores de rescate los que en la mar, lanzados desde sus helicópteros, en situaciones difíciles de mar y viento, golpeados, a veces, por restos, flotantes, lo hacían, extenuados, ateridos de frio… difíciles momentos.
A la finalización de la jornada, amainando el temporal, la satisfacción del deber cumplido, pensaba, en mi puesto de Primario de Vuelo, que no abandoné hasta estar todos a bordo, los riesgos a los que estuvieron expuestos los suboficiales, cabos y marineros que en la cubierta de hangar y de vuelo, manejaron los helicópteros, la destreza demostrada, poco reconocida tal labor y, … en las dotaciones de los helicópteros, con nadadores en la mar, gruesa a arbolada, dedicados a salvar vidas, sin pensar en la propia, mostrando una entrega y entereza al límite de sus fuerzas y posibilidades; es el espíritu de la Armada, flotilla de aeronaves, dotaciones de vuelo y, muy en especial, nadadores de rescate… dar todo sin esperar nada a cambio. El honor y la satisfacción del deber cumplido.
Reconocimiento a los nadadores de rescate que, cuando se les necesita, están ahí, salvando vidas en peligro, exponiendo la suya, en temporales, buques en peligro o hundidos, soportando el frío, las olas, restos de naufragios, el nerviosismo de los náufragos que se les abrazan como a la vida, … En su hoja de servicio debería figurar «valor reconocido».
Recuerdo especial a los fallecidos en el naufragio.
Finalizado el rescate de todos los náufragos y cadáveres, continuamos la navegación hacia Barcelona, atracando el viernes 21.

El entonces alférez de fragata Díaz Deusz escribe spbre el relato:
Fue exactamente como lo describe D. Mariano. Yo lo sé porque era oficial de cubierta de vuelo, aun siendo alférez de fragata, porque el alférez de navío «Gaby» Bausá había desembarcado para un curso. Fue horroroso cuando traían los cadáveres y los sacaban del helicóptero dejándolos en la cubierta de vuelo, donde los tapábamos con mantas que lastrábamos para que no se volaran con la ventolera, a la espera de bajarlos a las cámaras frigoríficas. Pero alguna manta se volaba algo y entonces veíamos lo que había debajo…, algunos cadáveres estaban medio comidos por los peces. Un horror. Pobre gente. Lo que hicieron ese día las dotaciones de los helicópteros y los nadadores de rescate, sobre todos estos últimos, es algo absolutamente espectacular y encomiable. Algunos de los nadadores de rescate, al acabar, se sentaron en el secundario de vuelo llorando para calmarse un poco, porque lo que habían visto fue espeluznante. Los acompañamos allí hasta que se calmaron y bajaron.
Los copilotos de los dos primeros helicópteros que participaron en el rescate son desde hace años prácticos en el puerto de Barcelona: Rafael Cabal Alvarez y Guillermo Díaz Serantes.

