En un momento en que los clientes del puerto de Barcelona, en un 75% de los casos, priorizan la mejora de la conectividad, un factor que lo otorga el incremento de las líneas regulares, su presidente, José Alberto Carbonell, ha defendido esta necesidad como uno de los retos de futuro que debe afrontar la infraestructura para seguir creciendo. En una sesión organizada por el Cercle d’Infraestructures, el presidente del puerto de Barcelona ha hecho un repaso de los retos y desafíos del puerto a corto plazo. Entre estos, ha situado la conectividad, la necesidad de disponer de grandes plataformas logísticas para que las empresas las utilicen como centros de distribución, la mejora del calado de los buques, la apuesta por la descarbonización, los accesos terrestres al puerto, la compatibilidad con el aeropuerto del Prat o la complicidad con la sociedad para que valore la importancia del puerto para la ciudad y para la economía catalana.
Presentado por el presidente del Cercle d’Infraestructures, Santi Vila, que lo ha definido como “un hombre discreto y eficiente’, Carbonell se ha presentado ante un auditorio empresarial, en el que también se encontraba el secretario de Movilidad de la Generalitat de Catalunya, Manel Nadal, o algún antiguo presidente del puerto de Barcelona, Sixte Cambra, al que el actual presidente ha hecho un par de alusiones durante su discurso. Para dejar claro la hoja de ruta del puerto, Carbonell ha expresado al inicio de su intervención que “no somos Tánger Med, ni podemos, ni queremos”. Esta alusión hace referencia a las diferentes estrategias de los puertos, en la que el de Marruecos está apostando de forma decidida por el transbordo. “En nuestro caso, el objetivo que tenemos es cuidar el hinterland”, ha destacado Carbonell, para insistir en la importancia que tienen los miembros de la comunidad portuaria para la dársena barcelonesa.

“Nuestra espina dorsal es la actividad económica, no ser un puerto de transbordo”. Tras esta afirmación, el presidente del puerto de Barcelona ha reconocido que uno de los retos inmediatos es la mejora de la conectividad. Para ello, ha reclamado a las administraciones una mayor disponibilidad de suelo logístico. “Ahora, estamos al 98 o 99% de ocupación, por lo que necesitamos grandes pastillas para incrementar el mercado y que las navieras se muestren favorables realizar en el puerto de Barcelona sus servicios de escala”.
Clientes con capacidad de negociar
Después de expresar su deseo de una reapertura rápida del Canal de Suez, Carbonell ha recordado que navieras como MSC y Maersk utilizan el puerto barcelonés como segunda escala del Mediterráneo Occidental, tras el puerto egipcio de Port Said, en sus servicios desde el sudeste asiático. A este incremento del mercado, proclamado por el presidente del puerto de Barcelona, está contribuyendo la infraestructura con una extensión con los servicios ferroviarios a Francia o al Valle del Ebro.
Respecto a la disponibilidad de grandes espacios logísticos, uno de los ejes de su intervención, Carbonell ha pedido que “se puedan instalar clientes con capacidad de negociar con las grandes navieras para que estas incrementen los servicios y las frecuencias de sus líneas regulares”. Como ejemplo, ha puesto los casos de Mango, Decathlon o Lidl. “Estas grandes empresas exigirán tiempos de tránsito reducidos y aportarán grandes volúmenes de mercancías”.

Vinculada a la conectividad, José Alberto Carbonell ha instado a avanzar en la senda de la competitividad. En este punto, ha reclamado mejorar los canales de comunicación con la sociedad para que esta sea consciente del valor del puerto de Barcelona y de su función económica. Además, el presidente ha remarcado la importancia de avanzar en ámbitos como la seguridad, la innovación y la descarbonización, unos de los puntales estratégicos del puerto de Barcelona. De este último, ha resaltado las acciones para electrificar los muelles, englobadas en el Plan Nexigen, a los que el puerto destina 130 millones, y las instalaciones portuarias. El objetivo es que de aquí a dos años aproximadamente, con la instalación de placas solares en el tejado de la sede de Cilsa, la sociedad mercantil que gestiona la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) del puerto de Barcelona, y en los de las terminales de vehículos, se generen 140 giwatios por hora año, lo que permitiría suministrar al 45% del consumo eléctrico total de la instalación portuaria.
Dragados de 38 millones de metros cúbicos
En un entorno como el del Cercle d’Infraestructures, Carbonell ha destacado proyectos como los accesos ferroviarios al puerto de Barcelona, una iniciativa largamente demandada y que ya tiene la financiación firmada, a la espera de que esté próximo lunes se constituya la comisión de desarrollo del proyecto, la compatibilidad del puerto y el aeropuerto y la mejora del calado para los buques. En este punto, el presidente del puerto ha admitido que se trata de un déficit. “Hemos perdido algún servicio marítimo que contemplaba al puerto de Barcelona como primera escala por la falta de calado. Y eso no puede volver a pasarnos, no nos lo podemos permitir”.
Al respecto, ha precisado que entre el año que viene y el 2027 se solicitarán los permisos ambientales, lo que supondrá verter unos dragados de 38 millones de metros cúbicos en los muelles del puerto de Barcelona “para equilibrar las necesidades que tenemos”.
En relación a la relación con Puertos del Estado, y a petición de un asistente a la sesión, Carbonell ha reconocido que “existe un debate en Catalunya sobre si la excesiva fiscalización burocrática y unos procesos de supervisión administrativos exhaustivos aportan valor añadido o se podrían agilizar”.
El presidente del puerto ha planteado la importancia de que en el diseño de los espacios logísticos se piense en que el transporte marítimo requiere superficies amplias para consolidar un modelo de puerto, en el que Barcelona quiere seguir apostando por el import-export.







