Estamos en unos días en que la pesca de litoral mediterránea está en máxima atención y también en máxima alarma tras las decisiones de Bruselas sobre los días para faenar permitidos para el año 2026. A pesar de las amenazas, que podían significar la estocada mortal a una actividad milenaria: la pesca de arrastre, finalmente, las instituciones comunitarios han autorizado 143 días para el año próximo. Para tener más puntos de vista, hemos tenido la suerte de hablar con una doctora de excepción en Ciencias del Mar: Anna Bozzano.
¿En el cóctel de Navidad del puerto de Barcelona, el presidente José Alberto Carbonell,, por primera vez en este tipo actos, pidió en su intervención el apoyo a los pescadores de litoral, tan mal está la cosa?
Como siempre recordamos, la pesca de litoral es la única fuente de proteína salvaje y de proximidad que tenemos. La pesca de arrastre es la que provee la mayor diversidad de especies de pescado fresco que vemos en nuestras tiendas y mercados. La presente amenaza de casi veda perpetua no es de recibo ni está, en nuestra región, justificada. Si se aplicara, sería el final de una actividad milenaria, una forma de vida ligada a la naturaleza y a una cultura propia de esta costa.
¿Qué tiene Bruselas contra la pesca de arrastre mediterránea?
La pesca de arrastre puede ser controvertida si se hace mal porqué mal llevado, insisto, causa daños que podrían tardar décadas en recuperarse, pero en nuestras costas la conciencia de sostenibilidad y cuidado de las especies son principios que hace tiempo que han arraigado en nuestros pescadores profesionales y a base de respetar exigentes vedas, la situación negativa se está revirtiendo.
Además, la Comisión Europea parece querer ignorar las características de nuestra flota pesquera del litoral: barcos con mucha menor eslora respecto a la flota atlántica, longitud de las redes más reducidas y pescadores concienciados.
¿Cómo bióloga, qué medidas propone?
La más efectiva y que casi casi sería suficiente, es la creación de áreas marinas protegidas de pesca estratégicamente situadas. Desde hace dos años, tenemos 20 frente a la costa catalana y su eficacia ya se empieza a notar. Con suficientes áreas marinas protegidas y estudios que corroborasen el buen estado de las poblaciones de especies de interés pesquero, no serían prácticamente necesarias las temporadas de veda.
¿Alguna medida más?
Ampliar la malla en las redes de arrastre y sobre todo invertir en tecnología para reducir el peso de las puertas y de la cadena para incrementar su selectividad y así disminuir su efecto agresivo sobre los fondos marinos.
No partimos de cero, ya que se están aplicando algunas de estas estrategias y se está trabajando para que la cooperación entre pescadores, administración, ciencia, tecnología y sociedad civil llegue a la mejor gestión posible de la pesca en nuestro litoral.
¿Algún ejemplo notable de esa transversalidad positiva?
Los planes de cogestión en todo el litoral, así como el grupo de trabajo para la gestión de la gamba de Palamós son ejemplos notables y también brillantes.
Pero si se aplicara una rebaja en los días de actividad, ¿el pescado seguirá llegando, no?
Sí, evidentemente, pero entonces ¿qué modelo queremos? ¿Esa dieta globalizada que cada día gana espacio entre nosotros?, ¿desguazar nuestros barcos para que la pesca de arrastre la hagan otros, lejos, muy lejos y que con toda seguridad no tendrán la conciencia de sostenibilidad que está ya arraigada en nuestros pescadores? Nuestras paellas, que llevan pescado y marisco de la costa, representan una cultura profunda de nuestra sociedad y es una cultura sana. Hemos de defenderla.
Y, Bruselas aparte, ¿qué va a pasar con el calentamiento global, qué tendremos o qué no tendremos en nuestras aguas en 2050?
25 años es un periodo muy corto a nivel de evolución, pero no a nivel de cambio climático; pero ya sabemos que poco a poco veremos aumentar la presencia de especies tropicales porque nuestro mar Mediterráneo está cambiando: algunas comestibles, algunas no comestibles y otras neutras. La buena noticia es que la naturaleza siempre encuentra buenas soluciones para ella, perfectas no, pero buenas sí. Y nosotros somos parte de ella, solo necesitamos ser más conscientes de ello y respetar este rol.
Tan mediterránea como global
El tiempo se nos pasa volando hablando con Anna Bozzano. La conversación transita por el plancton, las sorprendentes nuevas rutas de los atunes, la pesca deportiva, Australia, donde estudió durante más de un año, la importancia de la visión en los peces. Así acabamos hablando de las especies que habitan las grandes profundidades y los ritmos circadianos.
Pero hay un hilo conductor que atraviesa toda la charla: la luz. Una luz que ha sido fundamental en la carrera científica de Bozzano y que delata, casi sin esfuerzo, su mediterraneidad. La luz como motor de la vida marina y como clave para entender los ritmos del mar. No es casual que, al evocarla, su mirada se detenga por un instante al recordar aquellos 27 días de mayo en Londres, durante su estancia postdoctoral, sin ver el sol porque no dejó de llover.
Anna Bozzano es doctora en Ciencias del Mar, fundadora de del Peix al Plat. ¡Thanks indeed!
Víctor Rubio
Como regalo, Bozzano nos obsequia con consejos para elaborar un plato exquisito con base de pescado…
!Y, la receta!
Tartar de pescado con fruta de temporada
Ingredientes para 4 personas
Unos 250 g de filetes de pescado (bonito, iserna o serviola, tallahams, jurel, varat, dorada, lubina…)
cebollín
1/2 naranja
1/2 granada
2 limones
1/2 manzana
1 chalota
2 cucharaditas de mostaza en granos
Sal
Pimienta negra
Aceite de oliva virgen extraPreparación:
Limpiar y filetear el pescado. Quitar la piel y todas las espinas.
Pelar y picar la chalota y marinarla durante una media hora con el zumo de 1 limón y un poco de sal. Pelar y cortar la naranja en vivo (sin piel) en trozos pequeños. Limpiar y cortar manzana en trocitos
Cortar el pescado en dados de unos 0,5-1 cm con un cuchillo bien afilado, para no destrozarlo.Salpimentar
En un bol mezclar la mostaza y una cucharada de aceite y un chorrito de limón. Emulsionar. Añadir la chalota previamente bien escurrida. Añadir el pescado y los trozos de naranja y de manzana, y mezclar suavemente. Emplatamos con un anillo de emplatar, y decorar la parte superior con el cebollín picado.
Esta receta se puede adaptar a la fruta de temporada (fresas, cerezas, melocotón, pera, ciruelas…)
Anna Bozzano
El Peix al Plat – Barcelona Turismo Pesquero


