Amaneció ayer en Formentera e Ibiza con un viento intenso, por momentos superior a 60 nudos, que se llevó por delante unas 40 embarcaciones, la mayoría fondeadas en las inmediaciones de Formentera, y causó algunos daños en las instalaciones portuarias y comerciales. Duró aproximadamente una hora.
Las espectaculares imágenes del desastre han dado la vuelta al mundo y las redes sociales han reaccionado con su presteza habitual. No pocos atribuyen el suceso al manido cambio climático, una etiqueta que vale para cualquier prenda. Otros, menos dicharacheros, hablan de la falta de preparación de los patrones y tripulantes de los barcos de recreo, ignorantes salvo excepciones de cómo hacer frente a un endurecimiento de las condiciones meteorológicas; precisan los expertos que algunos turistas dejan el barco fondeado, sin tripulación, y regresan a su país durante unos días; y que no pocos fondean con algo más de la sonda del lugar. Hay quienes apuntan que el suceso dará trabajo a peritos y abogados, pues es de esperar reclamaciones desatendidas por los aseguradores y los pleitos correspondientes. Muchos coinciden en descubrir ahora que apenas hay refugios seguros en las costas de Baleares y que los existentes están completos, de modo que hay que fondear donde se pueda, aunque haya posidonia en el fondo. Y cuando llega la tormenta ni se les ocurre levantar el fondeo y salir a capear, una de las formas que la experiencia aconseja para salvar el barco de varar o embarrancar.
Como advertía no hace mucho el responsable de la Capitanía Marítima de Mahón, la desregulación del sector marítimo/costero en Baleares provoca situaciones grotescas, con grupos de barcos autoorganizados para colocar muertos de amarre donde les parece bien y el municipio tolera, barcos que fondean a treinta/cuarenta metros de las playas, chiringuitos con ínfulas de empresa que alquilan embarcaciones sin apenas control al primero que llega…
Apenas ha habido daños personales. Un pescador solitario al que la tempestad cogió de lleno, fue rescatado sin problemas por Salvamento Marítimo. Algunos medios hablan de golpes y arañazos de tripulantes atrapados en el barco a la deriva.

La historia interminable
Sucesos similares se contemplan en las islas desde tiempo inmemorial. Los comentarios, las críticas, las recomendaciones, los consejos y los disparates se repiten también, poniendo el énfasis ora en el tiempo que está loco, ora en la desprotección de los ciudadanos por la desidia de los gobiernos y autoridades, ora en la escasa formación de los patrones de recreo. Raras son las voces que invocan la irresponsabilidad de los patrones y propietarios de las embarcaciones, y aún más raros los comentarios que proponen la regulación estricta y rigurosa de la formación de los patrones (eso afectaría el negocio de las escuelas y chiringuitos), la navegación y el fondeo de los barcos, acotando los espacios. Y, por supuesto, nadie ha mentado que Salvamento Marítimo edita recomendaciones y consejos de seguridad que todo el mundo ignora. Y así, cuando llega el viento podemos lamentarnos del desastre y repetir bien alto lo mismo que dijeron hace años y años y años.

