Esta mañana ha sido un día de celebración en el puerto de Barcelona: los pescadores, el último resquicio de la actividad primaria de la capital catalana, han presentado sus nuevas instalaciones, reivindicadas desde hace más de tres décadas. Lo han hecho en un acto emotivo a la par que reivindicativo. Desde hoy la actividad de los -pocos- profesionales del sector pesquero que aún resisten en los muelles ven dignificada, al menos de forma oficial, su actividad diaria en un claro ejemplo del poder de la economía azul.





La nueva lonja y sala de subastas, los almacenes y zona de trabajo diario, el futuro restaurante, la actividad cultural respecto de la pesca… estará todo abierto a la ciudadanía en otoño, una vez culminen las obras de demolición de las antiguas instalaciones y se urbanice el muelle para uso compartido con el vecino barrio de la Barceloneta.

Ha supuesto, además de 12 años entre debates, discusiones, proyectos y pre-proyectos previos; una inversión generosa por parte de la autoridad portuaria. Son 9 millones de euros para un edificio ejemplar, también en cuanto a la captación de energía verde. Son más de 3.000 metros cuadrados en los que, desde una primera planta (los bajos son para las tareas del colectivo profesional), cualquier ciudadano o visitante podrá acceder a la actividad y al privilegiado entorno del Port Vell. Y es que esta actuación se enmarca en la veintena de proyectos (algunos ya en marcha) que pretenden la apertura de la actividad portuaria a la ciudad.
El presidente del puerto, Lluis Salvadó ha afirmado que “queremos que con la nueva lonja se aproxime la cultura marinera de la Barceloneta a todos los visitantes”. Además, ha señalado que “tras el verano, prevemos adjudicar la concesión del futuro restaurante del muelle de Pescadores para que sea un espacio singular que también dé valor añadido a la actividad pesquera”.
Por su parte, el directo de la Gerencia Port Vell, David Pino, ha repasado a modo de anecdotario personal su vinculación con este proyecto y ha agradecido la labor de uno de sus predecesores, Adolf Romagosa, y del director general de la autoridad portuaria, José Alberto Carbonell, “por su pauesta decidida por este proyecto dinamizador”. Según Pino, hablando de la nueva lonja, “hemos tardado, pero ya la tenemos lista”. En resumen, “se trata de un paso más para disponer de un Port Vell abierto, más marítimo y más portuario; además de reivindicar el mar como modelo de vida”.





Por su parte, el director general de política marítima y pesca sostenible de la Generalitat catalana, Sergi Tudela, ha indicado que “la dignificación de la actividad pesquera con la construcción de estas nuevas instalaciones es una gran noticia ya que la pesca es clave para el impulso de la economía azul.
Ha finalizado los parlamentos el patrón mayor de la Cofradía de Barcelona, José Manuel Juárez, que ha recordado lo que ha costado llegar hasta el día de hoy: “Son 33 años de espera y de discusiones con el puerto para, finalmente, haber llegado a este punto”. Según el patrón, “os pescadores hemos cambiado nuestra mentalidad en estos años y hemos adaptado nuestro modo de vida y profesional: queremos una pesca sostenible y un consumo de proximidad. Es una apuesta del sector para ofrecer vías de futuro a nuevas generaciones”.

Juárez -como siempre- reivindica un relevo generacional que, con la nueva lonja, ve más cercano y posible “y con caladeros más cercanos, para poder conjugar el trabajo con la vida familiar”, ha señalado. En este contexto, “los pescadores debemos ser capaces de transmitir que hay futuro en la pesca y que tiene viabilidad”.
Una comunidad energética en el muelle de Pescadores
La comunidad energética del muelle de Pescadores aprovechará las superficies de las cubiertas existentes en el nuevo edificio para ubicar un sistema de placas solares que permite alimentar las diferentes instalaciones del muelle (fábrica de hielo, lonja, etc). En conjunto esta comunidad puede generar 376 MWh anuales. Se trata de un proyecto de generación eléctrica con consumo compartido que permitirá alimentar con energía renovable los compresores que producen el frío industrial de la fábrica de hielo, reduciendo los consumos de energía de esta instalación. Una de las grandes ventajas de esta nueva estructura es que permitirá conectar la generación de energía renovable de placas solares directamente con los consumidores, garantizando el desarrollo de la actividad pesquera en Barcelona bajo criterios de sostenibilidad y competitividad.
Esta comunidad energética la forman tres conjuntos de placas: el primero, en la cubierta de la lonja con capacidad para generar 170,5 MWh anuales; el segundo, en la cubierta del patio de redes, con capacidad para generar 161,7 MWh anuales; y finalmente, el tercero, ubicado en las casetas que rodean el patio de redes con una capacidad de 43 MWh anuales.

